Antônio Torres, el escritor que surgió del Sertão, por Ascensión Rivas

Antônio Torres, el escritor que surgió del Sertão

Antônio Torres no Museu Rainha Sofia diante do Guernica, de Picasso, em 23/10/2019 (foto: Fernanda Sampaio)

Cada vez que me acerco a la Literatura brasileña encuentro algo que me sorprende, autores que desconocía y que me hacen ver que la realidad puede ser descrita desde puntos de vista diferentes, nuevos para mí. Me ha pasado con Antônio Torres, escritor al que, lo reconozco ahora, no conocía, y cuya lectura me ha resultado conmovedora.

Antônio Torres nació el 13 de septiembre de 1940. La fecha tiene para mí un significado especial, y el conocimiento de este hecho supuso, desde el principio, que mi interés por él y por su obra brotaran de forma natural. Nació en Junco, un pueblo del interior de Bahía que hoy tiene el nombre de Sátiro Dias, y a los 20 años se fue a vivir a São Paulo por motivos de trabajo. Es importante que insistamos en todo esto porque vamos a verlo reflejado en su obra, sobre todo en su novela Essa terra (1976), que es un texto de cierto contenido autobiográfico, una obra en la que el autor aborda el tema de la inmigración de las pequeñas poblaciones del interior hacia las grandes ciudades en busca de una vida mejor, como vamos a ver después.

Antes de dedicarse a la literatura de forma plena, Antônio Torres fue periodista y publicista, aunque ya había dado sus primeros pasos en la creación ficcional con la publicación de su primera novela en 1972. Su título, Um cão uivando para a lua. Con el tiempo, Torres conseguiría una extensa obra literaria que está formada por 11 novelas, libros de relatos, crónicas, memorias y libros para jóvenes. Algunas de esas obras son O cachorro e o lobo (1997) y Pelo fundo da agulha (2006), que junto con Essa terra (1976) forman la “trilogía do migrante”. Con ella se ha dicho, y es cierto, que el autor renueva la literatura sobre el éxodo en el Nordeste brasileño, que tiene sus precursores principales en dos obras maestras de la creación brasileña: Vidas secas de Graciliano Ramos y Morte e vida Severina de João Cabral de Melo Neto.

Además, dentro del género de la novela histórica ha compuesto Meu querido caníbal (2000), que trata sobre Cunhambebe, líder de los tupinambás, y que está ambientada en el siglo XVI; y O nobre sequestrador (2003), sobre la invasión francesa de Río de Janeiro de 1711 comandada por el corsario de Luis XIV. Y en el ámbito de la literatura para jóvenes, por referirme a otro subgénero periférico, Antônio Torres ha escrito el libro Meninos, eu conto (1999).

Nuestro autor, además, ha visto su producción traducida a más de una docena de idiomas, ha sido condecorado por el Gobierno francés como Caballero de las Artes y las Letras (1998), ha recibido el Premio Machado de Assis de la Academia Brasileira de Letras al conjunto de su obra (2000) y forma parte de dicha institución desde 2013.

Una de las características más marcadas de la literatura de Antônio Torres es que muestra la imagen del hombre del campo que migra para la ciudad con el deseo de encontrar una vida mejor, aunque finalmente ese viaje resulta un fracaso, tanto para él como para la sociedad de la que ha partido, porque, a pesar del sacrificio humano y de la inversión personal, económica y social, no sale adelante.

Dice Italo Moriconi en el Prefacio a su edición de Essa terra que la obra “manteve intactos seu frescor e vigor originais, conquistando lugar de destaque entre as obras legadas para a cultura brasileira pela memorável década de 70”[1] (p. 7); y tiene razón. La novela, en efecto, a pesar de que ya han pasado 43 años desde su publicación inicial, mantiene intacta su frescura y su vigor, como asegura Moriconi. También los sentimientos que transmiten los personajes, como vamos a comprobar.

La obra cuenta una historia familiar, en la que todos los individuos se ven envueltos en una situación trágica, y está narrada por uno de los miembros del clan llamado Totonhim. Este personaje, que es uno de los hijos, relata la vida de su familia, fundamentalmente la historia de su segregación, y recoge diferentes momentos que resultan trágicos:

• La marcha de Nelo, el hermano mayor, que viaja a São Paulo con el deseo de salir de la pobreza, de abandonar el campo – el sertão – donde la vida es difícil y está llena de asperezas, para mejorar social y personalmente. El problema se plantea cuando, a pesar del esfuerzo enorme de la familia y del mismo Nelo, este fracasa y se ve obligado a regresar.

• La marcha de la madre y de sus otros hermanos a una población cercana – Feira de Santana –, tratando también de mejorar de vida, infructuosamente.

• La marcha final del padre a la misma población, algún tiempo después.

• La huida de las hijas, aunque tampoco consiguen que su vida mejore.

Se trata, por lo tanto, de la historia de una diáspora familiar porque todos los miembros abandonan el lugar en el que están sus raíces, pero en vez de mejorar, caen en una pobreza mayor que acaba por hundirles desde el punto de vista social – también en lo económico –  y los desestabiliza en el plano personal. Además, el padre pierde las tierras y con ellas el medio de sustento de la familia, y tiene problemas porque debe dinero al banco, que le obliga a plantar sisal.

Las consecuencias de todo ello son terribles:

• Lo peor de todo es el suicidio de Nelo, el hermano que emigró a São Paulo en busca de una vida mejor.

• Pero a ello hay que sumar que la madre se vuelve loca y que tiene que ser ingresada en una institución para que la atiendan.

• Además está la soledad en la que se queda el padre, que arrastra todo el sufrimiento y toda la tristeza por la desintegración familiar, y que tiene que hacerse cargo de los tres hijos pequeños, a pesar de que carece de recursos para hacerlo.

• A lo ya explicado hay que añadir que Totonhim, el narrador, toma la decisión de marchar a São Paulo, con todas las consecuencias que de ello pueden derivarse. Puede implicar (de hecho está implícito en el texto y se desarrolla en los otros libros de la trilogía) que sufra los mismos reveses que sufrió Nelo, que, como sabemos, no soportó la frustración del fracaso y el sacrificio de su familia y acabó colgándose de un árbol.

Además, las relaciones intrafamiliares no son las mejores porque todos los miembros del clan tienen algo contra los demás. Totonhim, por ejemplo, siente que su madre solo tiene ojos para su hijo mayor, Nelo, y que a él nunca le dio el cariño y los cuidados que necesitaba. El padre se duele de que la madre pegue a los hijos, y se dice a sí mismo que él nunca va a levantarles la mano, pero igualmente se lamenta de que los hijos no le han apoyado como habría necesitado. Incluso le duele que su hijo Nelo solo piense en la madre y solo le mande dinero a ella cuando está en São Paulo. Él mismo, llegado el caso, se queja de que su hermano no le apoyara económicamente cuando el banco le exigió que pagara su deuda y él no tenía el modo de hacerlo:

“Sangue do seu sangue, carne da sua carne. Fruto de um mesmo ventre. Ventre de mulher. Bendito é o fruto. Um irmão lhe tomava o que tinha e ainda dava um tapa em suas costas, como se estivesse fazendo um favor”. (p. 73)

Nelo también tiene quejas de sus padres y de sus hermanos, quejas que comparte con Totonhim cuando ambos hablan tras su regreso. Por otra parte, la decisión de este de marchar a São Paulo tiene un claro componente egoísta, y esto lo ve tanto su familia como él mismo. De ahí que intente justificarse y expiar esa culpa por medio de la rememoración de todo lo ocurrido, en lo que supone la justificación última del relato. Y de ahí también que exponga la relación de amor / odio que le une y le separa tanto de su familia como del lugar que le vio nacer. Por eso relata, a modo de ejemplo, que su madre sentía debilidad por su hermano mayor, Nelo:

“nunca mais daría um tostão naquela casa de loucos, ainda que estivesse com o rabo cheio de dinheiro. Podiam morrer todos à míngua, diante dos meus olhos, que eu nem sequer iria me preocupar em enterrá-los. Por tudo o que me fizeram, a vidatosa, e principalmente o que me fizeram durante os anos em que precisei deles […]”. (p. 24)

Que es lo mismo que sentía el padre:

“Nem me fale nisso, pensou, se lembrando da ruindade do filho, a falta de consideração. Dinheiro ele só mandava para a mãe, e assim mesmo parece que até já deixou de mandar. E os recados? Nem tomava conhecimento, era como se um pai não valesse nada.” (pp. 76-77)

La profesora de Literatura Brasileña en la Universidad de Lisboa Vania Pinheiro señala en el Posfacio a la edición de libro (pp. 144-145) que esa ambivalencia está sugerida por los títulos de las cuatro partes en que se divide la obra: “Essa terra me chama”, “Essa terra me enxota”, “Essa terra me enlouquece”, “Essa terra me ama”. En efecto, a la repetición insistente del presentador y del sustantivo (“essa terra”) que pone de relieve la importancia capital del espacio para entender el sentido de la obra, de ese espacio, de esa tierra en la que se encuentran las raíces familiares y que, por eso mismo, es el título del libro, Torres añade sendos verbos contrapuestos dos a dos: me chama y me enxota, me enloquece y me ama. La tierra, por lo tanto, el sertão, se presenta en la novela, al mismo tiempo, como madre y como madrastra, como lugar de acogida y también como espacio para la desazón, que expulsa de sí a los personajes y los enloquece (recordemos que el hermano mayor se suicida y la madre se vuelve loca).

La escritura de la obra, así planteada, tendría para Totonhim, el narrador, un efecto catártico. La catarsis es la finalidad que Aristóteles consideraba propia de la tragedia, aquello que debía conseguir el texto literario. En su teoría, la catarsis tenía sobre el espectador un doble efecto (bien preventivo, bien curativo), que se conmovía al observar los hechos trágicos que le sucedían al héroe, consiguiendo con ello la purificación de sus pasiones. Es cierto que Aristóteles estaba pensando en una tragedia, concretamente la de Edipo, es decir, en la historia de un individuo que, huyendo de lo que los dioses tenían preparado para él, se mete en un laberinto del que no puede salir.

Edipo, como sabemos, es hijo de los reyes de Tebas (Layo y Yocasta), que preguntan al oráculo de Delfos por su futuro. Al enterarse de que va a matar a su padre y se va a casar con su madre, sus padres deciden matar al niño, apartándolo de su lado. Por eso le piden a un guardián que se deshaga de él, pero este, incapaz de hacerlo, se lo entrega a otro guardián, ahora de los reyes de Corinto, que a su vez se lo entrega a sus monarcas ante su imposibilidad de tener descendencia. Edipo, pues, crece en Corinto creyendo que lo hace con sus verdaderos padres. Cuando se hace adulto, él también quiere conocer lo que le depara el futuro y por esa razón pregunta al oráculo de Delfos que, de nuevo, le dice que va a asesinar a su padre y a casarse con su madre. Horrorizado por lo que escucha, Edipo huye de Corinto al creer que aquellos que le han criado son sus padres, e inicia un viaje que le llevará a Tebas. En el camino, Edipo se encuentra con una comitiva en una encrucijada y, por un motivo nimio, mata al hombre que se interpone en su camino. Al llegar a la ciudad de Tebas, consigue responder al enigma que le propone la Esfinge y su premio es casarse con la reina Yocasta, que ya está viuda. Finalmente, en el caso de Edipo se cumple el oráculo porque, sin saber que aquellos eran sus verdaderos padres, ha matado a uno y se ha casado con la otra.

La catarsis que busca la tragedia se conseguiría cuando del espectador observa unos hechos terribles que podrían sucederle a él, porque el error de Edipo no es de maldad (no es un hombre malo que haya cometido algún delito) sino de desconocimiento (es un hombre que desconoce, que comete un error por no saber), y esto le puede pasar a cualquiera.

Eso mismo es lo que busca Totonhim relatando la historia de su familia. Con su escrito, pretende contar su circunstancia vital y, al hacerlo, desprenderse de toda la presión familiar que siente y de toda la culpa que se abate sobre él, que ha decidido huir de la tierra que le vio nacer para buscar una vida mejor. Contar libera, alivia, y eso es lo que intenta el narrador / personaje de Essa terra al relatar su historia y la de su familia.

En el libro, además, abundan los pasajes llenos de sentimientos de los personajes en los que el lector puede identificarse con facilidad. Así, cuando regresa Nelo, el narrador dice que su hermano,

“não tendo um único palmo de terra onde cair morto, um dia pegou um caminhão e sumiu no mundo para se transformar, como que por encantamento, num homem belo e rico, com sus dentes de ouro, seu terno folgado e quente de casimira, seus ray-bans, seu radio de pilha […] e um relógio que brilha mais do que a luz do dia. Um monumento em carne e osso. O exemplo vivo de que a nossa terra também podía gerar grandes homens[…].” (p. 14)

En esos elementos del aspecto formal sitúa el narrador el triunfo en la vida, pero es que Nelo decide que quiere abandonar la tierra que le vio nacer cuando, con 17 años, ve a tres empleados de banca que llegan al pueblo en un todoterreno, bien vestidos, considerando que esa era la forma de hablar y la ropa de los que tenían éxito con las mujeres (p. 19). El aspecto físico, la indumentaria, marcan las diferencias sociales y Nelo quiere salir del lugar en el que se encuentra para alcanzar otro que considera mucho mejor.

En la tercera parte, cuando se profundiza en la locura que condujo a Nelo hasta el suicidio, el narrador se recrea en contar la mala situación personal por la que atravesaba su hermano, que regresa frustrado a la tierra que lo vio nacer porque no solo no ha mejorado socialmente, sino que además vuelve dolorido porque ha perdido a su propia familia. Su mujer le abandonó por un baiano, llevándose con ella a sus hijos, y esto le hace sentir un dolor inmenso. Así se dirige Nelo a su mujer en la soledad de una noche en el sertão:

“Tudo agora era uma imensa e exasperada saudade. Digam o que quiserem, mas uma cidade é outra coisa.- Volta, volta vestida de branco e com um laço de fita nos cabelos. Volta, com duas estrelas dentro dos olhos. Volta para os meus braços, com um menino em cada braço.” (p. 99)

Después muestra la desesperación, que está ya anticipando el final:

“Uma confusão de desejos, arrependimentos e dúvidas. Estragado pelos anos, esbagaçado pelo álcool, ja não via por onde pudesse recomeçar” (p. 99)

El narrador, incluso, amplifica el sentimiento de dolor al referirse al sol, responsable de la sequía, de la mala situación económica que imposibilita la regeneración social en este lugar de Brasil, que funciona como epítome de cualquier lugar del mundo en el que los hombres luchan por una mejora que no pueden conseguir. Este fragmento forma parte de lo que le dice Nelo, cercano ya a la desesperación final:

“E este sol ia secando tudo, secando o coração dos homens, secando suas carnes até aos ossos, secando-os até sumirem – e lá se vai o tempo, manso e selvagem, monótono como uma praça velha que faz força para não ir abaixo, como se isso não fosse inevitável, como se depois de um dia não viesse outro com seus dentes afiados, para abocanhar um pedaço das nossas vidas, deixando em cada mordida os germes de nossa morte. Esta é a pior das secas. A pior das viagens. (p. 101)

“Nascemos numa terra selvagem, onde tudo já estaba condenado desde o principio. Sol selvagem. Chuva selvagem. O sol queima o nosso juízio e a chuva arranca as cercas, deixando apenas o arame farpado, para que os homens tenham de novo todo o trabalho de fazer outra cerca, no mesmo arame farpado. E mal acabam de fazer outra cerca têm de arrancar o mata-pasto, desde a raíz. A erva danhina que nasceu com a chuva, que eles tanto pediram a Deus.” (p. 102)

A continuación, oigamos el grito desgarrador de la madre, que aparece en el texto sin signos de puntuación para mostrar mejor su desvarío y su desesperanza:

“Nelo meu filho o fim destas mal traçadas linhas é dar-te as minhas notícias e ao mesmo tempo saber das tuas Como tens pasado? Bem não é? Aquí todos em paz graças a Deus Seu pai bebeu veneno Nelo meu filho essa é que foi a maior tristeza da minha vida. Tenha dó da sua mãe Eu nunca lhe pedi isso é a primeira vez venha buscar Você é a única pessoa neste mundo Faça isso por sua velha e pobre mãe Eu lhe peço –”. (p. 109)

“Nelo meu filho tenho doze filhos é como se não tivesse nehnum Graças a Deus tenho você Graças a Deus –” (p. 109)

Toda la última parte es terrible, con la madre ya loca, expresando a voz en grito las verdades que no mostraría en su sano juicio, verdades dolorosas, amargas y tristes. Dice, por ejemplo, que le hubiera gustado haber nacido hombre ¿El motivo? “Eu quería ser homem para poder mandar no meu destino. Ir para onde bem entendesse, sem ter que dar satisfações a ninguém” (p. 125) E insiste, “Filha. Não me fale em filhas. -Eu quería tanto só ter tido filho homem.” (p. 125).

Totonhim se lamenta también de la educación recibida. No le enseñaron a mostrar los afectos, y eso es algo que lamenta extraordinariamente. Sobre su madre dice:

“Foi a primeira vez que encostou a cabeça no meu ombro. Somos gente bruta. Descohnecemos o afeto. Aquilo que nos oferecem em pequeño, depois recusam. Acho que é a falta de costume. Vestes calças compridas? Então és um homem. E se és um homem, todos os teus gestos têm que ser brutais. Brutalidade. Força. Caráter. Coisas dos homens, como a Santíssima Trinidade.” (p, 125)

Antônio Torres describe un mundo terrible en el que las personas, por sus deficiencias educativas, se comportan como salvajes. Totonhim lo dice en el párrafo que acabo de leer “Somos gente bruta”, y no solamente porque desconozcan cómo manifestar los afectos y cómo actuar y comportarse si son hombres.

Algo aún más terrible le sucede a una de las hermanas, y para contarlo, Totonhim, el narrador, le cede la palabra a su madre, que ha mantenido oculta la circunstancia hasta este momento. Es entonces cuando relata la muerte de Adelaide, una de sus hijas. La versión oficial había sido que la mujer murió de parto, pero la realidad es otra muy distinta. Escuchemos a la madre:

– Adelaide estaba na cama, de resguardo. Tinha tido menino um dia antes. Estava me mostrando o corte na barriga. Chorava. Foi o marido quem tinha feito aquilo. Ciúmes. Ciúmes do médico que fez o parto, veja você. Eu estaba horrorizada, quando ele entrou, atirando. Uma bala pegou na mina perna. As outras foram descarregadas na barriga da sua irmã.

– Então não foi de parto que ela morreu?

– Eu encobri isso de vocês. Não foi de parto”. (p. 126)

La situación de las mujeres, como vemos en el caso de Adelaide, es aún peor. Pero peor aún lo tiene la madre. Ella se vuelve loca tras el suicidio de Nelo, su hijo predilecto, aquel en el que siempre piensa y en el que confía, pero este hecho, que ciertamente es terrible, es solamente la gota que colma el vaso de una vida de dolor. Ya en la infancia, había sido maltratada (“Meu pai me tirou da escola quando escrevi o primeiro bilhete da mina vida para um namorado”, p. 128) y lo mismo le sucede en su juventud y durante el matrimonio. Por eso no quiere que le pase lo mismo a sus hijas aunque, lamentablemente, no puede evitarlo. A otra, Noêmia, el hombre con el que huyó estuvo a punto de abandonarla cuando se quedó embarazada porque no sabía si el hijo era suyo o no. Solo se convenció cuando un médico le aseguró que, en efecto y como decía ella, la criatura era suya. Pero la madre tuvo que enfrentarse a él y sufrir toda la circunstancia. Una tercera, Zuleide, se marchó de casa cuando la madre la amenazó con mandarla a vivir con el padre (p. 132). Un año después escribe a sus hermanas para decirles que acababa de tener una hija, solo que para entonces las dos hermanas también habían abandonado la casa familiar.

Luego está todo el sufrimiento con los hijos, la marcha de Nelo a São Paulo, que la deja devastada, su soledad; y todo lo que sufre con las hijas (acabamos de ver cómo a Adelaide la asesinó su marido tras el parto, celoso del médico que la atendió, mientras ella lo ha mantenido en secreto durante años, haciendo creer al resto de los hijos que murió en el parto). En su locura, habla con Totonhim, el narrador, creyendo que es Nelo, y le dice:

Você não sabe o que é uma mãe ter de pasar a vida andando para cima e para baixo, feito louca, tentando achar as filhas. E sempre sem saber se elas vão ser encontradas vivas ou mortas. Você não sabe o que é pasar vergonha, porque você não é mulher e não sabe –as lágrimas descem-lhe pelo rostro carunchado. Rostro de cupim. O cupim do tempo. (p. 129)

Después se mató a trabajar para sacar a sus hijos adelante, pasando necesidades y mucho miedo cuando el dinero de Nelo no llegaba, miedo a que su familia fuera desalojada de la casa en la que vivían porque no podían pagarla.

Lo que queda al final es la terrible desolación de Totonhim, una vez que ha dejado a la madre en el sanatorio y que el padre le dice que él va a morir muy pronto:

“Foi então que comecei a me sentir perdido, desamparado, sozinho. Tudo o que me restava era um imenso absurdo. Mamãe Absurdo. Papai Absurdo. Eu Absurdo. ‘Vives por um fio de puro acaso’. E te sentes filho desse acaso. […] Não morrerás de susto, bala ou vício. Morrerás atolado em problemas, a doce herança que te legaram”. (p. 137)

El problema, no obstante, es que los personajes no han aprendido, a pesar de todas las desgracias que les han ocurrido, y a pesar, sobre todo, de que han visto, por el caso de Nelo, que huir a la gran ciudad no es la panacea. El propio Nelo, cuando regresa, se lo dice a la familia, e incluso les quita la idea de ir a São Paulo, diciéndoles que allí no solo no van a encontrar la solución a sus problemas económicos sino que además, la vida lejos de las raíces y en una metrópoli como São Paulo va a desestabilizarles como personas, que es lo que le pasó a él. Por eso sorprende al final que el padre desee tanto huir, y que el lugar elegido sea São Paulo, y por eso sorprende también que Totonhim, de la misma manera, haya decidido marcharse allí. Y eso con la contradicción que suponen las palabras del padre, que clama porque los hijos, en este caso Totonhim, huyen de la tierra que les vio nacer como si renegasen de ella, en cierto modo:

Você é igual aos outros. Não gosta daqui – falou zangado, como se tivesse dado um pulo no tempo e de repente tivesse voltado a ser o pai de outros tempos.- Ninguém gosta daqui. Ninguém tem amor a esta terra. (p. 138)

Pero los personajes sí aman su tierra, sí sienten que esa tierra, con todo lo inhóspita y dura que es, les pertenece como algo propio, y que están ligados a ella de por vida, independientemente de lo que digan o hagan, de que huyan de ella como Nelo o que se queden como el padre y la madre. Lo malo es la situación social y económica, que les obliga a abandonar, o al menos a querer hacerlo, por imposibilidad de vivir en esa tierra (essa terra) a la que tanto aman, a pesar de que no son capaces de exteriorizar ese sentimiento.

Antônio Torres ha hecho lo más difícil, lo que solo consiguen hacer los buenos escritores. Ha sido capaz de contar la enorme complejidad de unos individuos desclasados que solo quieren mejorar en su estatus, no para ser ricos, como quería el Nelo adolescente, sino para poder llevar una vida digna. Y lo hace mostrando las grandes contradicciones que les asaltan y que nos asaltarían a nosotros si estuviéramos en su piel. Por eso su obra recoge universales: la madre luchadora que no puede más y que ve cómo no ha podido darle una vida digna a sus hijos y a sus hijas; el padre que, a pesar de todo, sigue creyendo en los ideales; los hijos que pelean por conseguir una vida mejor; las hijas, que hacen lo mismo pero que a las dificultades de sus hermanos añaden las que van implícitas por ser mujeres, etc.

Lo que cuenta Antônio Torres en Essa terra es una auténtica tragedia clásica en la que los personajes sufren sin merecerlo, porque como le sucede a Edipo, no han hecho nada para que los dioses les castiguen de ese modo, porque no son culpables de las sequías, ni de las lluvias torrenciales, ni de haber nacido en una familia pobre. Ni siquiera lo son de haber intentado mejorar y haber cosechado fracasos. Ellos, incluso, a pesar de todo, siguen luchando, aunque la suya es una lucha sin esperanza.


[1] Antônio Torres, Essa terra, Rio de Janeiro, BestBolso, 2014.

Ascensión Rivas Hernández ( profesora de la Universidad de Salamanca), en la Residencia de Estudiantes, Madrid, 28 de octubre de 2019.

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Antônio Torres esteve em Madri no passado mês de outubro para umas conferências e uma oficina de criação literária na mítica Residencia de los Estudiantes.

Um recado no YouTube pra vocês: oficina literária na próxima quarta!

Na próxima quarta- feira, dia 16 de novembro, os convido para uma oficina literária sobre a obra de Antônio Torres, escritor baiano, membro da Academia de Letras da Bahia e da Academia Brasileira de Letras, um dos meus escritores favoritos.


As oficinas são patrocinadas pelo Itamaraty com o apoio do Consulado do Brasil em Madri.

Veja aqui o meu convite no nosso canal do YouTube

Hoje: um texto por hora e aniversário de Antônio Torres!

Hoje, lá no nosso Facebook, haverá postagens de hora em hora. Como o nosso fuso é espanhol, já começou! Curta nossa página e nossos posts, isso é importante para motivar e saber se estamos pelo caminho certo ou não. Clarice vai estar por lá.

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Espero que os trechos de livros te inspirem e alguns deles entrem para a sua lista de leitura.

Hoje o dia é especial, pois é aniversário do grande escritor Antônio Torres, ele completa 76 anos. Imortal da ABL, com livros traduzidos em vários idiomas e uma obra narrativa interessantíssima, é um dos escritores brasileiros que mais amo.

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Resenha: “Pelo fundo da agulha” de Antônio Torres

Pelo fundo da agulha (1ª edição em 2006, 4ª edição em 2014) é o terceiro livro da trilogia junto com Essa Terra e O cachorro e o lobo. A saga de Totonhim continua, o nordestino que foi embora para São Paulo aos 20 anos. Antes de ir embora ele viu o suicídio do irmão Nelo na terra natal de ambos. Foi um dos motivos que o fez ir embora. A mãe enlouqueceu e foi internada num hospício em Alagoinhas; o pai em Feira de Santana, cada um para um lado. Totonhim rumo a São Paulo.

– O juízo da gente é assim como aquela linha fininha, que as costureiras enfiam no fundo da agulha. Quando se rompe, fica difícil de fazer remendo. (p.99)

O protagonista de Pelo fundo da agulha é casado, trabalha no Banco do Brasil e é pai de Rodrigo e Marcelinho, ele conta histórias aos filhos antes de dormir, viaja à Paris “em suaves prestações”, foi assaltado em Barbesse. Visita o túmulo de Oscar Wilde e vira flâneur pelas ruas onde pisava Charles Baudelaire. Conversa com o taxista filho de imigrantes armênios, francês, mas considerado cidadão de segunda categoria. Nosso viajante fala francês, portanto. Faz “turismo fúnebre”, interessa- lhe os epitáfios, visita o túmulo de Balzac no Père- Lachaise. E na despedida, o taxista lamenta por seus pais não terem imigrado ao Brasil, aonde os filhos de armênios tornam- se cidadãos de êxito. E agora vem a genialidade narrativa do autor, que arremata com essa frase que condensa todo um sentimento universal e inerente na maioria dos seres humanos: – Aonde quer que você for, vai encontrar alguém com um lugar de sonhos. (p. 30)

Totonhim viaja. A menininha moradora no extremo norte do país estuda na Guiana Francesa para aprender francês e um dia ir morar em Paris.

O desejo era o seu passaporte, ele pensaria. Não, não teria coragem de cortar- lhe as asas, com advertências inúteis: “Assim como os rios, as mais sedutoras cidades do mundo têm suas margens. Você pode estar destinada a cair na pior delas.” (p. 33)

(…) Corre menina, corre. O mundo ficou tão pequeno quanto o fundo de uma agulha. Grande é o teu sonho de criança. (p. 34)

Na página 88 existe uma descrição perfeita do motivo que fazia (e ainda faz) muitos brasileiros do interior escaparem para as grandes cidades do Brasil ou do exterior. Não vou contar, leia. 🙂

A linguagem é contemporânea e o tempo não é lineal, a narrativa acontece em épocas diferentes e em lugares diferentes.  Totonhim jovem empreendendo sua grande aventura na cidade grande e maduro, já na época das memórias. O narrador é onisciente seletivo, vê tudo, sabe de tudo, sabe o que sente o personagem, opina. Essa obra é menos descritiva que as duas primeiras da trilogia, o mundo psicológico é mais intenso, há mais divagações sobre temas variados, como pequenas histórias dentro da história. Viagens, leituras, cinema, música. O tempo vai e volta, o protagonista agora é viúvo e está só. Os filhos crescidos estão pelo mundo. O narrador joga magistralmente com a forma trágica da morte da esposa do protagonista, baleada aos 50 anos pelas costas quando fugia de um assalto. “Mais parece uma colagem de alguma matéria de jornal” (p.62) e o narrador revela o pensamento mentiroso do protagonista que aumentou a idade da mulher e revela, que na verdade, está separado, a mulher não está morta. Criativa essa forma de narrar! O narrador refere- se a “Totonhim” (de Antão, não Antônio como eu pensava) como “senhor”. Filho de Antão.

O tema da terceira idade é tocado sem panos- quentes. É ruim envelhecer pelo lado biológico, a perda de vitalidade e cabelos, as marcas do tempo, as constantes idas ao médico, os exames. A aposentadoria que mata. O taxista da Praça da Sé com 70 anos. Aposentado há 25 anos, o táxi o livrou de uma depressão. – Aposentadoria mata, meu chefe. (p. 62)

E a narrativa volta ao Junco, cidadezinha na Bahia onde Nelo, o primogênito, se enforcou. A mãe enlouqueceu, mas recuperou a sanidade e passa a linha pelo fundo da agulha sem óculos. Totonhim a reencontrou com 75 anos (em O cachorro e o lobo), mas e agora? Os pais estariam vivos?

A viagem de ônibus pau-de-arara da Bahia à cidade de São Paulo é dura, interminável, cheia de incomodidades e dormências, mas também cheia de esperanças e saudades. O espanto da chegada, o formigueiro humano que é a estação de ônibus em São Paulo. A solidão. Todos estão sozinhos. Essa parte emotiva da narrativa rumo ao desconhecido começa na página 91. Eu já fiz essa viagem algumas vezes na minha infância e revivi tudo com a narrativa do mestre Antônio. É assim mesmo, tudo verdade.

Lembra quando “antigamente” existia o vendedor de enciclopédias que ia de porta em porta? E as portas se abriam, sem medo?! Sim, essa profissão existiu no Brasil e foi a primeira (e efêmera) profissão de Totonhim em São Paulo. A narrativa da chegada quebra o estereótipo de uma cidade de São Paulo fria e impessoal.

Já leu “Paulicéia desvairada”, de Mário de Andrade? Um dos autores que Totonhim anotou mentalmente quando passou na biblioteca pública municipal Mário de Andrade. Quer ler grátis? Clica aqui.

Há o preconceito no sudeste contra o nordestino? O Brasil é um país racista ( sempre e ainda)? Basta ler os jornais ou acompanhar as redes sociais que você vai encontrar a resposta, embora os casos rotineiros não saiam nas notícias, são dolorosos igualmente. Esse tipo de obra deve servir como reflexão, auto- análise. O preconceito surge por causa do desconhecimento. De todas as formas,  Totonhim teve uma melhor sorte que Nelo.

A trilogia fecha com chave- de- ouro, “Pelo fundo da agulha” termina  a colcha de retalhos, o quebra- cabeça. Nesse livro são citados quatro suicídios, é um tema recorrente na trilogia. As sagas e dores familiares, essas, as que mais açoitam (na ficção ou na vida).

– Não se mate pelo que acha que deixou de fazer por sua mãe, seu pai, seus irmãos, mulher, filhos, o país, tudo. E, principalmente, por você mesmo. Ou pelo menos que deixaram de lhe fazer. Nem por isso o mundo acabou. Abrace- se sem rancor. Depois, durma. E quando despertar, cante. Por ainda estar vivo. (p.218)

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A minha admiração e homenagem a todos os nordestinos e nortistas que tiveram a coragem de sair das suas cidades/povoados para tentar uma “vida melhor”, normalmente em condições adversas e sem dinheiro. A minha raiz materna, migrante, baiana, nordestina, em especial.

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Abaixo a obra autografada de um dos maiores (senão o maior!) romancista brasileiro da atualidade: Antônio Torres, membro da Academia Brasileira de Letras, membro da Academia Baiana de Letras, premiado e reconhecido no Brasil e no exterior, além de ser uma pessoa gentil e atenciosa com seus leitores.

1925134_479942558795858_1072622277_nAntônio Torres passeando em Curitiba (março, 2014- Facebook do escritor)

A obra:1459657_390445414444358_858928499870928319_n Anoitecia. Lá se fora a Ladeira Grande. Adeus, Junco. Junco: assim se divulgava o nome daquele lugar, que o ônibus ia deixando para trás. Cada vez mais. (p.109)1975018_390445474444352_2332868841897949283_n

(…) e assim adormece, com o coração mais leve, se sentirá um camelo capaz de passar pelo fundo de uma agulha. (p.218)10888948_390445454444354_2860213318269584587_nTorres, Antônio. Pelo fundo da agulha, Record, São Paulo, 2014. 220 páginas

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Está quase no fim do ano, mas espero voltar aqui ainda com mais uma resenha. Até a próxima!

Resenha: “Um cão uivando para a lua”, de Antônio Torres

Até antes de ler “Um cão uivando para a lua”, o livro “Essa terra” era o meu preferido. Agora estão empatados, outro “livraço”* de Antônio Torres! O autor escolheu para a epígrafe do livro uma frase genial de William Faulkner: Entre a dor e o nada eu escolho a dor. E você?

Discurso

Antônio Torres e seu discurso de posse na Academia Brasileira de Letras, 2014.

“Um cão uivando para a lua” é o primeiro romance de Antônio Torres, escrito aos 32 anos (1972), mas com uma linguagem bastante atual e assim continuará sendo daqui a 100 anos, umas das características das boas obras essa atemporalidade. O prólogo é fantástico, o próprio autor nos conta um pouco da sua biografia, de como nasceu essa história e como ela foi publicada, com muitas dificuldades e a ajuda dos amigos. Leia aqui (clique no ícone “resenhas”). No final da obra estão algumas resenhas escritas por gente importante, que você também pode ler na web oficial do escritor.

A ideia do livro apareceu quando o mestre Antônio Torres foi visitar um amigo em recuperação por problemas de dependência de drogas em um manicômio do Rio de Janeiro, no tempo em que os problemas mentais no Brasil eram tratados com eletrochoque. O título surgiu quando ele ouvia Miles Davis sem parar, num quarto de hotel barato em São Paulo, na alameda Barão de Limeira. O protagonista é a pessoa internada, um repórter (como o autor) que conta a história em primeira pessoa, ele tem 28 anos. O texto começa com a visita de T. (de Torres, será?!). E o diálogo entre o doente (o narrador) e “T.” acontece assim: o doente percebendo o incômodo do visitante por estar naquele ambiente que o assustava. O protagonista conversa com “vozes” e sonha muito, sonhos com enredo bem definido, mas não perdeu a consciência das coisas e a percepção sobre as pessoas e sobre quem ele é (um ser confuso e cheio de mágoas da infância). Esse é um romance psicológico, trata do mundo interior de uma pessoa que acaba num manicômio para “descansar” das loucuras do mundo. Imagino que não tenha sido nada fácil o autor ter que “encarnar”, entrar no pensamento/sentimentos de um personagem tão conturbado. Abaixo, Fitzgerald e Godard citados pelo autor e Torres visionário, falando sobre o futuro dos computadores. E aí, mestre, foi mesmo “a glória”? (p. 51)

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O ambiente é o dos anos 70 das estradas empoeiradas, das condições sanitárias precárias, a época do Fusca que quebrava e o próprio dono podia consertar pela simplicidade da sua mecânica. Picada de mosquito se curava com cachaça. A época da construção da Transamazônica, obra gigantesca construída pelos militares e que custou a vida de muitos brasileiros pelas péssimas condições de trabalho no meio da selva, fora a matança dos índios da região, cerca de oito mil, uma verdadeira barbárie. Você que viaja por essa rodovia entre a Paraíba e o Amazonas, saiba que está sobre um vale de suor e de sangue inocente. Alto demais o preço do “progresso”, não?

Começamos a conhecer a história do doente, esse personagem sem nome, que parece ficar incógnito nas suas dores de cidadão comum, como a maioria das pessoas. Alguns personagens têm nome, outros não. O homem empreende uma viagem de Fusca com Floriano, um ex- seminarista e que agora trabalha vendendo gasolina e depois recolhendo dinheiro. Ele anda com uma peixeira no carro, profissão perigosa a dele.

O homem (começo a chamá- lo assim por questões práticas) faz muitas referências ao Junco, na Bahia, terra natal do escritor (hoje, Sátiro Dias). Tem muito do escritor, da sua experiência pessoal, na história.

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Pág. 57

Muitos trechos são autobiográficos, arrisco- me na afirmação. Esse menino de 8 anos chegando da roça…

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O protagonista fica desempregado por ser sincero com o chefe, por não ter “puxado o saco”. Ele vai para São Paulo procurar emprego, fica num hotel barato, sai com uma prostituta, mas é casado com Lila, que é meio doidona e ele a adora. O relacionamento não vai bem, ele teme perdê- la.

O estigma do preconceito, do nordestino sofredor na cidade grande, onde as próprias autoridades não cumprem o papel de defesa dos cidadãos: “Os retirantes andam meio por baixo aqui, o prefeito está expulsando todos eles, a cacetada, na base do ‘mate um retirante por dia, para manter a cidade limpa’ (…)”. (p. 91) O Brasil (parece) já foi muito pior, não?

O autor cita Fitzgerald e o narrador diz saber de memória os textos do americano (p. 92):

Numa noite escura da alma, são sempre três horas da manhã.

O progresso é o desencanto contínuo.

Muito do livro é o fluxo de pensamento do homem quando está sozinho, aquelas coisas que todos pensamos, mas que quase ninguém passa para o papel. Fértil, intenso, dolorido, criativo, emotivo, reflexivo. Assim é o pensamento do narrador. O sono e o sonho também são suas formas de transporte, além das reais viagens pelo Brasil devido à sua profissão de repórter. Não sei se esse livro serviu de terapia a Antônio Torres, parece ter expurgado mágoas da infância (p.155):

Sim, eu fazia uma porção de coisas, desde pequeno, mas a impressão que me deixavam era a de que eu não sabia fazer nada. Então, menino ainda, passei a declamar Castro Alves em praça pública, em dia de festa o povo dizia:
- Menino danado. Foi assim, doutor, que descobri que queria ser jornalista.

Um livro para colocar na sua lista de leituras!Print

Torres, Antônio. Um cão uivando para a lua. Record, 2011. ePUB. 180 páginas

*Crianças, a palavra “livraço” ainda não está regulamentada (não está no dicionário), mas deveria, não? Por isso a “campanha” a modo de brincadeira (séria!) que surgiu por causa de “Um cão uivando para a lua”, será que esse uiva? #livraço

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Resenha: Meninos, eu conto, de Antônio Torres

“Meninos, eu conto” está “classificado” como literatura infanto- juvenil, mas é adequado para todas as idades. E atenção, professores: altamente recomendado para ler na escola!

Antônio Torres (Sátiro Dias, antigo Junco, Bahia, 13-09-1940)  é um mestre do romance, mas aventurou- se também pelo conto e saiu com essas três histórias: Segundo Nego de Roseno, Por um Pé de Feijão e O Dia de São Nunca. É como se fosse um livro de memórias sobre a infância do escritor, daquelas coisas que marcam quando somos crianças, mas que podem ser as histórias de qualquer um, principalmente os que moraram nas cidades pequenas. Então, conta Antônio…

Segundo Nego de Roseno

Essa é a história de um menino que mora no Junco, quando ainda era um povoado e que trabalha na roça junto ao pai. As missas esporádicas eram a única diversão, no tempo em que ainda não havia chegado o progresso, nem os carros, quer dizer, só havia a fubica do Nego de Roseno, um carrinho desses da Ford fabricado nas décadas de 30 e 40:

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Esse era um tempo em que se sabia o valor real das coisas.

Por um pé de feijão

Aqui outra vez o menino, alter- ego de Antônio Torres nos contando a vida simples do Junco. E de como a alegria pode virar tragédia em um segundo, e que por sua vez, transformar- se em resignação e luta.

O dia de São Nunca

A chegada de três forasteiros mudam a rotina de um menino doente e sozinho. Órfão do pai alcoólatra, a mãe trabalha na roça e é rezadeira. Quem nasceu/morou na Bahia, com certeza ainda hoje, ouve ladainhas assim, com suas diferentes versões (alô, Tia Nio, saudades!) :

Com dois te botaram
com três eu te tiro
com pernas de grilo
que vem do retiro.
É de metetéia
é de manenanha
que esse menino fique bom
de hoje pra manhã. (p- 46-47)

 

Esse conto mostra personagens que debocham da crença alheia, da inocência, a soberba que torna o humano tão feio. Gente que rouba de quem não tem o que ser roubado. A falta de qualquer escrúpulo.

Terminei o livro com um suspiro profundo. Belo!

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Torres, Antônio. Meninos , eu conto. Record, Rio de Janeiro, 2011.  67 páginas. ePud

 

 

Homenagens a Antônio Torres na sua terra natal

O clima festivo e cheio de emoções marcaram as homenagens ao escritor Antônio Torres no último sábado (26/04/2014) na sua terra natal Sátiro Dias (o antigo Junco, na Bahia). O escritor retornou ao Junco como imortal da Academia Brasileira de Letras. As fotos abaixo foram retiradas do Facebook do irmão do escritor, Tom Torres, do primo, Marcelo Torres, de Cristiana Alves, Doriane Doria e do Departamento de Cultura de Sátiro Dias:

A sequência de fotos de Tom Torres, Antônio Torres reencontrando amigos e familiares, deitado na rede na varanda, rodeado pela família e ao som de uma viola.

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Uma das fotos mais bonitas e emocionantes: Antônio Torres com sua professora primária. Foto e texto de Marcelo Torres: 1496690_701103866598277_1269823349385569393_n

As homenagens que o velho Junco (atual município de Sátiro Dias-BA) fez ao romancista Antônio Torresquase "mataram" o imortal de emoção.
Na sexta, à noite, os conterrâneos foram recebê-lo ainda na estrada, no Arraial Santana. Lá, os foguetes estouravam nos céus e o povo o abraçava, feliz da vida.
De lá, cerca de 100 veículos seguiram em carreata até a praça, e os moradores apareciam às janelas ecalçadas para saudar a chegada do conterrâneo ilustre. No dia seguinte, teve missa, visita à biblioteca, aula magna, sessão solene, declamação de poesia, apresentação de grupos de pífanos e de flautistas mirins.  A cidade amanheceu cheia de faixas e painéis saudando o escritor. O jornal A Tarde estampou uma foto na primeira página. No antigo imóvel da prefeitura, uma faixa informava que ali será construída a sede própria da biblioteca.  Na igreja, onde ele foi coroinha, a missa em ação de graças foi celebrada pelo padres Arnaldo Silvestre Silva e Elias (filho da terra, padre da Paróquia de Cícero Dantas-BA). Foram fortes emoções na igreja, e em vários momentos ele chorou ao ver as representações de sua vida, sua infância, sua família.  A sua primeira professora, Serafina Gonçalves, de 98 anos, estava lá homenageando e sendo homenageada. O irmão João e a tia Nilda fizeram dois depoimentos emocionados. Lá fora, o grupo de pífanos tocava músicas que o velho Irineu, falecido pai do escritor, gostava de cantar. No pátio da biblioteca, crianças flautistas fizeram um show com músicas da infância de Torres. O menino Daniel, vestido igual ao menino Antonio Torres, recitou versos que o escritor recitava em praça pública. Ao final, Daniel falou: "Ele quando era pequeno dizia que queria ser Antônio Torres. E hoje eu digo: quando eu crescer, quero ser Antônio Torres". No almoço, oferecido pelo amigo Luiz Eudes em seu sítio,o poeta Carlos Silva fez um belo show. Ainda houve um bate papo com alunos e professores no Colégio Edgard Santos.  Depois houve sessão solene na Câmara Municipal. Ali, já exausto com a maratona, ele chegou a dizer "o imortal está mais para morto que vivo".  Enfim, no conjunto, foi uma belíssima festa.  Parabéns a Sátiro Dias, equipe da Prefeitura e prefeito Pedrito; à Câmara de Vereadores; equipes da Biblioteca, secretarias e escolas. O lugar, com certeza, está dando passos para tornar-se uma cidade de leitores - e autores!  Foi bonito e emocionante.  Parabéns às autoridades e à comunidade.

A foto de Tom Torres capta um momento de emoção do irmão ilustre com os olhos marejados na igreja:
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O outdoor na cidade de Sátiro Dias (foto: Marcelo Torres):

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Parte da família Torres (foto: Cristiana Alves):10322805_794486453895166_8669370778570339051_n

A parte institucional e solene, homenagem na Câmara dos Vereadores (fotos: Doriane Dória):

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Muito bom ver uma terra agradecida pelo filho ilustre! Parabéns, mestre Antônio Torres!