Antônio Torres, el escritor que surgió del Sertão, por Ascensión Rivas

Antônio Torres, el escritor que surgió del Sertão

Antônio Torres no Museu Rainha Sofia diante do Guernica, de Picasso, em 23/10/2019 (foto: Fernanda Sampaio)

Cada vez que me acerco a la Literatura brasileña encuentro algo que me sorprende, autores que desconocía y que me hacen ver que la realidad puede ser descrita desde puntos de vista diferentes, nuevos para mí. Me ha pasado con Antônio Torres, escritor al que, lo reconozco ahora, no conocía, y cuya lectura me ha resultado conmovedora.

Antônio Torres nació el 13 de septiembre de 1940. La fecha tiene para mí un significado especial, y el conocimiento de este hecho supuso, desde el principio, que mi interés por él y por su obra brotaran de forma natural. Nació en Junco, un pueblo del interior de Bahía que hoy tiene el nombre de Sátiro Dias, y a los 20 años se fue a vivir a São Paulo por motivos de trabajo. Es importante que insistamos en todo esto porque vamos a verlo reflejado en su obra, sobre todo en su novela Essa terra (1976), que es un texto de cierto contenido autobiográfico, una obra en la que el autor aborda el tema de la inmigración de las pequeñas poblaciones del interior hacia las grandes ciudades en busca de una vida mejor, como vamos a ver después.

Antes de dedicarse a la literatura de forma plena, Antônio Torres fue periodista y publicista, aunque ya había dado sus primeros pasos en la creación ficcional con la publicación de su primera novela en 1972. Su título, Um cão uivando para a lua. Con el tiempo, Torres conseguiría una extensa obra literaria que está formada por 11 novelas, libros de relatos, crónicas, memorias y libros para jóvenes. Algunas de esas obras son O cachorro e o lobo (1997) y Pelo fundo da agulha (2006), que junto con Essa terra (1976) forman la “trilogía do migrante”. Con ella se ha dicho, y es cierto, que el autor renueva la literatura sobre el éxodo en el Nordeste brasileño, que tiene sus precursores principales en dos obras maestras de la creación brasileña: Vidas secas de Graciliano Ramos y Morte e vida Severina de João Cabral de Melo Neto.

Además, dentro del género de la novela histórica ha compuesto Meu querido caníbal (2000), que trata sobre Cunhambebe, líder de los tupinambás, y que está ambientada en el siglo XVI; y O nobre sequestrador (2003), sobre la invasión francesa de Río de Janeiro de 1711 comandada por el corsario de Luis XIV. Y en el ámbito de la literatura para jóvenes, por referirme a otro subgénero periférico, Antônio Torres ha escrito el libro Meninos, eu conto (1999).

Nuestro autor, además, ha visto su producción traducida a más de una docena de idiomas, ha sido condecorado por el Gobierno francés como Caballero de las Artes y las Letras (1998), ha recibido el Premio Machado de Assis de la Academia Brasileira de Letras al conjunto de su obra (2000) y forma parte de dicha institución desde 2013.

Una de las características más marcadas de la literatura de Antônio Torres es que muestra la imagen del hombre del campo que migra para la ciudad con el deseo de encontrar una vida mejor, aunque finalmente ese viaje resulta un fracaso, tanto para él como para la sociedad de la que ha partido, porque, a pesar del sacrificio humano y de la inversión personal, económica y social, no sale adelante.

Dice Italo Moriconi en el Prefacio a su edición de Essa terra que la obra “manteve intactos seu frescor e vigor originais, conquistando lugar de destaque entre as obras legadas para a cultura brasileira pela memorável década de 70”[1] (p. 7); y tiene razón. La novela, en efecto, a pesar de que ya han pasado 43 años desde su publicación inicial, mantiene intacta su frescura y su vigor, como asegura Moriconi. También los sentimientos que transmiten los personajes, como vamos a comprobar.

La obra cuenta una historia familiar, en la que todos los individuos se ven envueltos en una situación trágica, y está narrada por uno de los miembros del clan llamado Totonhim. Este personaje, que es uno de los hijos, relata la vida de su familia, fundamentalmente la historia de su segregación, y recoge diferentes momentos que resultan trágicos:

• La marcha de Nelo, el hermano mayor, que viaja a São Paulo con el deseo de salir de la pobreza, de abandonar el campo – el sertão – donde la vida es difícil y está llena de asperezas, para mejorar social y personalmente. El problema se plantea cuando, a pesar del esfuerzo enorme de la familia y del mismo Nelo, este fracasa y se ve obligado a regresar.

• La marcha de la madre y de sus otros hermanos a una población cercana – Feira de Santana –, tratando también de mejorar de vida, infructuosamente.

• La marcha final del padre a la misma población, algún tiempo después.

• La huida de las hijas, aunque tampoco consiguen que su vida mejore.

Se trata, por lo tanto, de la historia de una diáspora familiar porque todos los miembros abandonan el lugar en el que están sus raíces, pero en vez de mejorar, caen en una pobreza mayor que acaba por hundirles desde el punto de vista social – también en lo económico –  y los desestabiliza en el plano personal. Además, el padre pierde las tierras y con ellas el medio de sustento de la familia, y tiene problemas porque debe dinero al banco, que le obliga a plantar sisal.

Las consecuencias de todo ello son terribles:

• Lo peor de todo es el suicidio de Nelo, el hermano que emigró a São Paulo en busca de una vida mejor.

• Pero a ello hay que sumar que la madre se vuelve loca y que tiene que ser ingresada en una institución para que la atiendan.

• Además está la soledad en la que se queda el padre, que arrastra todo el sufrimiento y toda la tristeza por la desintegración familiar, y que tiene que hacerse cargo de los tres hijos pequeños, a pesar de que carece de recursos para hacerlo.

• A lo ya explicado hay que añadir que Totonhim, el narrador, toma la decisión de marchar a São Paulo, con todas las consecuencias que de ello pueden derivarse. Puede implicar (de hecho está implícito en el texto y se desarrolla en los otros libros de la trilogía) que sufra los mismos reveses que sufrió Nelo, que, como sabemos, no soportó la frustración del fracaso y el sacrificio de su familia y acabó colgándose de un árbol.

Además, las relaciones intrafamiliares no son las mejores porque todos los miembros del clan tienen algo contra los demás. Totonhim, por ejemplo, siente que su madre solo tiene ojos para su hijo mayor, Nelo, y que a él nunca le dio el cariño y los cuidados que necesitaba. El padre se duele de que la madre pegue a los hijos, y se dice a sí mismo que él nunca va a levantarles la mano, pero igualmente se lamenta de que los hijos no le han apoyado como habría necesitado. Incluso le duele que su hijo Nelo solo piense en la madre y solo le mande dinero a ella cuando está en São Paulo. Él mismo, llegado el caso, se queja de que su hermano no le apoyara económicamente cuando el banco le exigió que pagara su deuda y él no tenía el modo de hacerlo:

“Sangue do seu sangue, carne da sua carne. Fruto de um mesmo ventre. Ventre de mulher. Bendito é o fruto. Um irmão lhe tomava o que tinha e ainda dava um tapa em suas costas, como se estivesse fazendo um favor”. (p. 73)

Nelo también tiene quejas de sus padres y de sus hermanos, quejas que comparte con Totonhim cuando ambos hablan tras su regreso. Por otra parte, la decisión de este de marchar a São Paulo tiene un claro componente egoísta, y esto lo ve tanto su familia como él mismo. De ahí que intente justificarse y expiar esa culpa por medio de la rememoración de todo lo ocurrido, en lo que supone la justificación última del relato. Y de ahí también que exponga la relación de amor / odio que le une y le separa tanto de su familia como del lugar que le vio nacer. Por eso relata, a modo de ejemplo, que su madre sentía debilidad por su hermano mayor, Nelo:

“nunca mais daría um tostão naquela casa de loucos, ainda que estivesse com o rabo cheio de dinheiro. Podiam morrer todos à míngua, diante dos meus olhos, que eu nem sequer iria me preocupar em enterrá-los. Por tudo o que me fizeram, a vidatosa, e principalmente o que me fizeram durante os anos em que precisei deles […]”. (p. 24)

Que es lo mismo que sentía el padre:

“Nem me fale nisso, pensou, se lembrando da ruindade do filho, a falta de consideração. Dinheiro ele só mandava para a mãe, e assim mesmo parece que até já deixou de mandar. E os recados? Nem tomava conhecimento, era como se um pai não valesse nada.” (pp. 76-77)

La profesora de Literatura Brasileña en la Universidad de Lisboa Vania Pinheiro señala en el Posfacio a la edición de libro (pp. 144-145) que esa ambivalencia está sugerida por los títulos de las cuatro partes en que se divide la obra: “Essa terra me chama”, “Essa terra me enxota”, “Essa terra me enlouquece”, “Essa terra me ama”. En efecto, a la repetición insistente del presentador y del sustantivo (“essa terra”) que pone de relieve la importancia capital del espacio para entender el sentido de la obra, de ese espacio, de esa tierra en la que se encuentran las raíces familiares y que, por eso mismo, es el título del libro, Torres añade sendos verbos contrapuestos dos a dos: me chama y me enxota, me enloquece y me ama. La tierra, por lo tanto, el sertão, se presenta en la novela, al mismo tiempo, como madre y como madrastra, como lugar de acogida y también como espacio para la desazón, que expulsa de sí a los personajes y los enloquece (recordemos que el hermano mayor se suicida y la madre se vuelve loca).

La escritura de la obra, así planteada, tendría para Totonhim, el narrador, un efecto catártico. La catarsis es la finalidad que Aristóteles consideraba propia de la tragedia, aquello que debía conseguir el texto literario. En su teoría, la catarsis tenía sobre el espectador un doble efecto (bien preventivo, bien curativo), que se conmovía al observar los hechos trágicos que le sucedían al héroe, consiguiendo con ello la purificación de sus pasiones. Es cierto que Aristóteles estaba pensando en una tragedia, concretamente la de Edipo, es decir, en la historia de un individuo que, huyendo de lo que los dioses tenían preparado para él, se mete en un laberinto del que no puede salir.

Edipo, como sabemos, es hijo de los reyes de Tebas (Layo y Yocasta), que preguntan al oráculo de Delfos por su futuro. Al enterarse de que va a matar a su padre y se va a casar con su madre, sus padres deciden matar al niño, apartándolo de su lado. Por eso le piden a un guardián que se deshaga de él, pero este, incapaz de hacerlo, se lo entrega a otro guardián, ahora de los reyes de Corinto, que a su vez se lo entrega a sus monarcas ante su imposibilidad de tener descendencia. Edipo, pues, crece en Corinto creyendo que lo hace con sus verdaderos padres. Cuando se hace adulto, él también quiere conocer lo que le depara el futuro y por esa razón pregunta al oráculo de Delfos que, de nuevo, le dice que va a asesinar a su padre y a casarse con su madre. Horrorizado por lo que escucha, Edipo huye de Corinto al creer que aquellos que le han criado son sus padres, e inicia un viaje que le llevará a Tebas. En el camino, Edipo se encuentra con una comitiva en una encrucijada y, por un motivo nimio, mata al hombre que se interpone en su camino. Al llegar a la ciudad de Tebas, consigue responder al enigma que le propone la Esfinge y su premio es casarse con la reina Yocasta, que ya está viuda. Finalmente, en el caso de Edipo se cumple el oráculo porque, sin saber que aquellos eran sus verdaderos padres, ha matado a uno y se ha casado con la otra.

La catarsis que busca la tragedia se conseguiría cuando del espectador observa unos hechos terribles que podrían sucederle a él, porque el error de Edipo no es de maldad (no es un hombre malo que haya cometido algún delito) sino de desconocimiento (es un hombre que desconoce, que comete un error por no saber), y esto le puede pasar a cualquiera.

Eso mismo es lo que busca Totonhim relatando la historia de su familia. Con su escrito, pretende contar su circunstancia vital y, al hacerlo, desprenderse de toda la presión familiar que siente y de toda la culpa que se abate sobre él, que ha decidido huir de la tierra que le vio nacer para buscar una vida mejor. Contar libera, alivia, y eso es lo que intenta el narrador / personaje de Essa terra al relatar su historia y la de su familia.

En el libro, además, abundan los pasajes llenos de sentimientos de los personajes en los que el lector puede identificarse con facilidad. Así, cuando regresa Nelo, el narrador dice que su hermano,

“não tendo um único palmo de terra onde cair morto, um dia pegou um caminhão e sumiu no mundo para se transformar, como que por encantamento, num homem belo e rico, com sus dentes de ouro, seu terno folgado e quente de casimira, seus ray-bans, seu radio de pilha […] e um relógio que brilha mais do que a luz do dia. Um monumento em carne e osso. O exemplo vivo de que a nossa terra também podía gerar grandes homens[…].” (p. 14)

En esos elementos del aspecto formal sitúa el narrador el triunfo en la vida, pero es que Nelo decide que quiere abandonar la tierra que le vio nacer cuando, con 17 años, ve a tres empleados de banca que llegan al pueblo en un todoterreno, bien vestidos, considerando que esa era la forma de hablar y la ropa de los que tenían éxito con las mujeres (p. 19). El aspecto físico, la indumentaria, marcan las diferencias sociales y Nelo quiere salir del lugar en el que se encuentra para alcanzar otro que considera mucho mejor.

En la tercera parte, cuando se profundiza en la locura que condujo a Nelo hasta el suicidio, el narrador se recrea en contar la mala situación personal por la que atravesaba su hermano, que regresa frustrado a la tierra que lo vio nacer porque no solo no ha mejorado socialmente, sino que además vuelve dolorido porque ha perdido a su propia familia. Su mujer le abandonó por un baiano, llevándose con ella a sus hijos, y esto le hace sentir un dolor inmenso. Así se dirige Nelo a su mujer en la soledad de una noche en el sertão:

“Tudo agora era uma imensa e exasperada saudade. Digam o que quiserem, mas uma cidade é outra coisa.- Volta, volta vestida de branco e com um laço de fita nos cabelos. Volta, com duas estrelas dentro dos olhos. Volta para os meus braços, com um menino em cada braço.” (p. 99)

Después muestra la desesperación, que está ya anticipando el final:

“Uma confusão de desejos, arrependimentos e dúvidas. Estragado pelos anos, esbagaçado pelo álcool, ja não via por onde pudesse recomeçar” (p. 99)

El narrador, incluso, amplifica el sentimiento de dolor al referirse al sol, responsable de la sequía, de la mala situación económica que imposibilita la regeneración social en este lugar de Brasil, que funciona como epítome de cualquier lugar del mundo en el que los hombres luchan por una mejora que no pueden conseguir. Este fragmento forma parte de lo que le dice Nelo, cercano ya a la desesperación final:

“E este sol ia secando tudo, secando o coração dos homens, secando suas carnes até aos ossos, secando-os até sumirem – e lá se vai o tempo, manso e selvagem, monótono como uma praça velha que faz força para não ir abaixo, como se isso não fosse inevitável, como se depois de um dia não viesse outro com seus dentes afiados, para abocanhar um pedaço das nossas vidas, deixando em cada mordida os germes de nossa morte. Esta é a pior das secas. A pior das viagens. (p. 101)

“Nascemos numa terra selvagem, onde tudo já estaba condenado desde o principio. Sol selvagem. Chuva selvagem. O sol queima o nosso juízio e a chuva arranca as cercas, deixando apenas o arame farpado, para que os homens tenham de novo todo o trabalho de fazer outra cerca, no mesmo arame farpado. E mal acabam de fazer outra cerca têm de arrancar o mata-pasto, desde a raíz. A erva danhina que nasceu com a chuva, que eles tanto pediram a Deus.” (p. 102)

A continuación, oigamos el grito desgarrador de la madre, que aparece en el texto sin signos de puntuación para mostrar mejor su desvarío y su desesperanza:

“Nelo meu filho o fim destas mal traçadas linhas é dar-te as minhas notícias e ao mesmo tempo saber das tuas Como tens pasado? Bem não é? Aquí todos em paz graças a Deus Seu pai bebeu veneno Nelo meu filho essa é que foi a maior tristeza da minha vida. Tenha dó da sua mãe Eu nunca lhe pedi isso é a primeira vez venha buscar Você é a única pessoa neste mundo Faça isso por sua velha e pobre mãe Eu lhe peço –”. (p. 109)

“Nelo meu filho tenho doze filhos é como se não tivesse nehnum Graças a Deus tenho você Graças a Deus –” (p. 109)

Toda la última parte es terrible, con la madre ya loca, expresando a voz en grito las verdades que no mostraría en su sano juicio, verdades dolorosas, amargas y tristes. Dice, por ejemplo, que le hubiera gustado haber nacido hombre ¿El motivo? “Eu quería ser homem para poder mandar no meu destino. Ir para onde bem entendesse, sem ter que dar satisfações a ninguém” (p. 125) E insiste, “Filha. Não me fale em filhas. -Eu quería tanto só ter tido filho homem.” (p. 125).

Totonhim se lamenta también de la educación recibida. No le enseñaron a mostrar los afectos, y eso es algo que lamenta extraordinariamente. Sobre su madre dice:

“Foi a primeira vez que encostou a cabeça no meu ombro. Somos gente bruta. Descohnecemos o afeto. Aquilo que nos oferecem em pequeño, depois recusam. Acho que é a falta de costume. Vestes calças compridas? Então és um homem. E se és um homem, todos os teus gestos têm que ser brutais. Brutalidade. Força. Caráter. Coisas dos homens, como a Santíssima Trinidade.” (p, 125)

Antônio Torres describe un mundo terrible en el que las personas, por sus deficiencias educativas, se comportan como salvajes. Totonhim lo dice en el párrafo que acabo de leer “Somos gente bruta”, y no solamente porque desconozcan cómo manifestar los afectos y cómo actuar y comportarse si son hombres.

Algo aún más terrible le sucede a una de las hermanas, y para contarlo, Totonhim, el narrador, le cede la palabra a su madre, que ha mantenido oculta la circunstancia hasta este momento. Es entonces cuando relata la muerte de Adelaide, una de sus hijas. La versión oficial había sido que la mujer murió de parto, pero la realidad es otra muy distinta. Escuchemos a la madre:

– Adelaide estaba na cama, de resguardo. Tinha tido menino um dia antes. Estava me mostrando o corte na barriga. Chorava. Foi o marido quem tinha feito aquilo. Ciúmes. Ciúmes do médico que fez o parto, veja você. Eu estaba horrorizada, quando ele entrou, atirando. Uma bala pegou na mina perna. As outras foram descarregadas na barriga da sua irmã.

– Então não foi de parto que ela morreu?

– Eu encobri isso de vocês. Não foi de parto”. (p. 126)

La situación de las mujeres, como vemos en el caso de Adelaide, es aún peor. Pero peor aún lo tiene la madre. Ella se vuelve loca tras el suicidio de Nelo, su hijo predilecto, aquel en el que siempre piensa y en el que confía, pero este hecho, que ciertamente es terrible, es solamente la gota que colma el vaso de una vida de dolor. Ya en la infancia, había sido maltratada (“Meu pai me tirou da escola quando escrevi o primeiro bilhete da mina vida para um namorado”, p. 128) y lo mismo le sucede en su juventud y durante el matrimonio. Por eso no quiere que le pase lo mismo a sus hijas aunque, lamentablemente, no puede evitarlo. A otra, Noêmia, el hombre con el que huyó estuvo a punto de abandonarla cuando se quedó embarazada porque no sabía si el hijo era suyo o no. Solo se convenció cuando un médico le aseguró que, en efecto y como decía ella, la criatura era suya. Pero la madre tuvo que enfrentarse a él y sufrir toda la circunstancia. Una tercera, Zuleide, se marchó de casa cuando la madre la amenazó con mandarla a vivir con el padre (p. 132). Un año después escribe a sus hermanas para decirles que acababa de tener una hija, solo que para entonces las dos hermanas también habían abandonado la casa familiar.

Luego está todo el sufrimiento con los hijos, la marcha de Nelo a São Paulo, que la deja devastada, su soledad; y todo lo que sufre con las hijas (acabamos de ver cómo a Adelaide la asesinó su marido tras el parto, celoso del médico que la atendió, mientras ella lo ha mantenido en secreto durante años, haciendo creer al resto de los hijos que murió en el parto). En su locura, habla con Totonhim, el narrador, creyendo que es Nelo, y le dice:

Você não sabe o que é uma mãe ter de pasar a vida andando para cima e para baixo, feito louca, tentando achar as filhas. E sempre sem saber se elas vão ser encontradas vivas ou mortas. Você não sabe o que é pasar vergonha, porque você não é mulher e não sabe –as lágrimas descem-lhe pelo rostro carunchado. Rostro de cupim. O cupim do tempo. (p. 129)

Después se mató a trabajar para sacar a sus hijos adelante, pasando necesidades y mucho miedo cuando el dinero de Nelo no llegaba, miedo a que su familia fuera desalojada de la casa en la que vivían porque no podían pagarla.

Lo que queda al final es la terrible desolación de Totonhim, una vez que ha dejado a la madre en el sanatorio y que el padre le dice que él va a morir muy pronto:

“Foi então que comecei a me sentir perdido, desamparado, sozinho. Tudo o que me restava era um imenso absurdo. Mamãe Absurdo. Papai Absurdo. Eu Absurdo. ‘Vives por um fio de puro acaso’. E te sentes filho desse acaso. […] Não morrerás de susto, bala ou vício. Morrerás atolado em problemas, a doce herança que te legaram”. (p. 137)

El problema, no obstante, es que los personajes no han aprendido, a pesar de todas las desgracias que les han ocurrido, y a pesar, sobre todo, de que han visto, por el caso de Nelo, que huir a la gran ciudad no es la panacea. El propio Nelo, cuando regresa, se lo dice a la familia, e incluso les quita la idea de ir a São Paulo, diciéndoles que allí no solo no van a encontrar la solución a sus problemas económicos sino que además, la vida lejos de las raíces y en una metrópoli como São Paulo va a desestabilizarles como personas, que es lo que le pasó a él. Por eso sorprende al final que el padre desee tanto huir, y que el lugar elegido sea São Paulo, y por eso sorprende también que Totonhim, de la misma manera, haya decidido marcharse allí. Y eso con la contradicción que suponen las palabras del padre, que clama porque los hijos, en este caso Totonhim, huyen de la tierra que les vio nacer como si renegasen de ella, en cierto modo:

Você é igual aos outros. Não gosta daqui – falou zangado, como se tivesse dado um pulo no tempo e de repente tivesse voltado a ser o pai de outros tempos.- Ninguém gosta daqui. Ninguém tem amor a esta terra. (p. 138)

Pero los personajes sí aman su tierra, sí sienten que esa tierra, con todo lo inhóspita y dura que es, les pertenece como algo propio, y que están ligados a ella de por vida, independientemente de lo que digan o hagan, de que huyan de ella como Nelo o que se queden como el padre y la madre. Lo malo es la situación social y económica, que les obliga a abandonar, o al menos a querer hacerlo, por imposibilidad de vivir en esa tierra (essa terra) a la que tanto aman, a pesar de que no son capaces de exteriorizar ese sentimiento.

Antônio Torres ha hecho lo más difícil, lo que solo consiguen hacer los buenos escritores. Ha sido capaz de contar la enorme complejidad de unos individuos desclasados que solo quieren mejorar en su estatus, no para ser ricos, como quería el Nelo adolescente, sino para poder llevar una vida digna. Y lo hace mostrando las grandes contradicciones que les asaltan y que nos asaltarían a nosotros si estuviéramos en su piel. Por eso su obra recoge universales: la madre luchadora que no puede más y que ve cómo no ha podido darle una vida digna a sus hijos y a sus hijas; el padre que, a pesar de todo, sigue creyendo en los ideales; los hijos que pelean por conseguir una vida mejor; las hijas, que hacen lo mismo pero que a las dificultades de sus hermanos añaden las que van implícitas por ser mujeres, etc.

Lo que cuenta Antônio Torres en Essa terra es una auténtica tragedia clásica en la que los personajes sufren sin merecerlo, porque como le sucede a Edipo, no han hecho nada para que los dioses les castiguen de ese modo, porque no son culpables de las sequías, ni de las lluvias torrenciales, ni de haber nacido en una familia pobre. Ni siquiera lo son de haber intentado mejorar y haber cosechado fracasos. Ellos, incluso, a pesar de todo, siguen luchando, aunque la suya es una lucha sin esperanza.


[1] Antônio Torres, Essa terra, Rio de Janeiro, BestBolso, 2014.

Ascensión Rivas Hernández ( profesora de la Universidad de Salamanca), en la Residencia de Estudiantes, Madrid, 28 de octubre de 2019.

________________________________________________________________

Antônio Torres esteve em Madri no passado mês de outubro para umas conferências e uma oficina de criação literária na mítica Residencia de los Estudiantes.

Resenha: “O Buda dos subúrbios”, de Hanif Kureishi

Um dos melhores livros lidos este ano: “O Buda dos subúrbios”, obra clássica contemporânea do inglês Hanif Kureishi. Eu já li outros dois livros do autor “A última palavra” e “Intimidade”, sugiro que você coloque este autor na sua lista de leituras, ele é MUITO bom!

Eu tive a oportunidade de estar pessoalmente com Hanif numa visita sua à Madri no Dia Mundial do Livro, em 2015.

Hanif Kureishi em Madri, 2015. Foto: Fernanda Sampaio

Kureishi é de ascendência paquistanesa e o “Buda dos subúrbios” parece misturar- se com sua própria vida: uma família anglo- paquistanesa que vive num subúrbio de Londres. Os filhos nasceram em Londres, o pai é do Paquistão e a mãe é inglesa. O filho mais velho é o narrador e personagem principal. O jovem é britânico, mas é visto por muitos nativos como imigrante, “o moreninho”, inclusive no dentista, a secretária comenta com o dentista se ele saberia inglês. Para os brancos, a norma é eles. Esta obra foi escrita em 1990, mas está ambientada nos anos 70.

O racismo na Europa continua vivo, vivíssimo, e isto reflete- se na literatura. A imigração nunca foi o principal problema da Europa, mas os fascistas enfatizam isto, pois é próprio da sua natureza racista e xenófoba. O problema da Europa é a corrupção e as barreiras ao pluralismo.

De tempos em tempos, ressurge a ultra- direita, como o Bolsonaro no Brasil e o partido Vox na Espanha (que ficou em terceiro lugar na última eleição presidencial, em 10/11/2019) ou ainda a Marine Le Pein, na França dando voz a uma horda cruel e daninha movida pelo ódio.

Hanif colocou seu personagem em várias situações de racismo, como quando foi visitar uma moça e seu pai o expulsou por sua cor, cena chocante, mas que para Karin faz parte do seu cotidiano (em espanhol):

Karim foi visitar uma menina que conheceu na casa de Eva e seu pai o expulsou, porque não gosta de “negros”.

Há muitas cenas racistas vividas pelos personagens de etnia indiana, mas não só: o autor abordou também o machismo da cultura, o casamento arranjado e a violência contra a mulher.

A história acontece nos anos 70 e conta a vida como ela é, sem nenhum tabu e ou dramatismo. O narrador- personagem, o filho do “Buda”, Karim Amir, tira sarro de tudo, acha a melhor política. Ele é jovem e está na fase de descobrimentos, sexo com homens e mulheres, drogas (má decisão em qualquer época), roupas extravagantes e rock and roll.

Rir com um livro é fantástico e eu dei gargalhadas várias vezes, um grande feito do autor, fazer rir é a coisa mais difícil.

O pai paquistanês, Harry (adotou um nome inglês, seu nome indiano é Haroon) é um personagem muito curioso. Um sujeito que tira proveito da sua ingenuidade ( o que é uma contradição, nem tão inocente), tem uma amante com um só seio (teve câncer), é funcionário público e infeliz com seu trabalho, não lhe interessa o dinheiro, busca a paz interior. É muçulmano, mas não pratica e se apaixona pela filosofia do budismo. Vive lendo livros, meditando, fazendo yoga e começa a ensinar suas práticas em sessões na casa de Eva. O filho Karim os vê transando no jardim e o pai o vê masturbando- se com o filho de Eva, Charles. Ambos guardam o segredo, os dois com o “telhado de vidro”. Este livro revela as entranhas, o esqueleto das famílias aparentemente “normais”. Em muitos casos, o que se vê é o ditado pela moral religiosa, mas o que acontece na realidade é bem diferente.

O budismo ensinou a Harry deixar- se levar. Ele não reprime desejos e vontades, faz o que mandam os seus sentimentos. Segue o fluxo natural, o que o seu corpo pede. Caramba, que corajosas são as pessoas assim, não é? São livres, mas liberdade custa e não é pra todo mundo. Harry não é livre. Ele é apaixonado por Eva, mas não deixa a esposa e filhos. Prefere sofrer, que provocar sofrimento nos demais, mas o sacrifício não vai durar muito.

Meu exemplar autografado

A mãe de Karim é muito infeliz. A típica dona- de- casa e trabalhadora esgotada (trabalha numa sapataria para pagar a escola do filho mais novo) a ponto de explodir. Ela sacrifica- se pela família, mas não tem nenhum reconhecimento, enquanto o marido é cuca- fresca e sai pelo bairro “alegrando” as vizinhas, mas não consegue fazer feliz a esposa. A inglesa também sente- se discriminada entre a comunidade indiana-paquistanesa. Ela sabe que o marido a trai, mas prefere engolir o orgulho para manter a sua família junta.

O tempo todo eu torci para que ela abandonasse a família ingrata e que caísse no mundo em busca de sua felicidade. Ainda que não a encontrasse, seria melhor do que a vida leva. Veja como entrei na história, até quis interferir na vida da personagem. Isto porque não entramos no pensamento da mulher, só vivenciamos o sofrimento dele. Não sei de que lado ficaria, faltou a versão dela.

Há uma outra parte bem interessante, que é a descrição da geografia da cidade e suas características e também da cultura pop dos anos 70. Vi que a minha cultura musical não é tão boa como pensava: conheci com este livro bandas e cantores como Wild Man Fisher, Captain Beefheart, Traffic, The Faces, Emerson e Soft Machine, por exemplo. Coloca algum som desses de fundo, que te teletransportará direto aos anos 70.

A tradição dos pubs é muito forte no Reino Unido (e na República da Irlanda). Karim cita um que funciona até hoje, o The Chatterton Arms. Se você olhar o Facebook do bar, verá um vídeo com dois caras rapando a cabeça a zero. E também poderão ler uma qualificação negativa de uma moça que disse ter sido maltratada e expulsa do pub com seu grupo de amigos, um deles gay, o que só corrobora com a história do livro, de que, ainda hoje, o subúrbio de Browley em Londres é uma lugar perigoso.

Eu demorei mais do que o esperado em terminar este livro, porque interrompi a leitura muitas vezes. Ficava curiosa e ia conferir as referências. A cultura geral que a leitura nos traz e a maravilha da Internet que nos permite visitar virtualmente tudo que lemos. Ser escritor hoje em dia exige muito mais cuidado e rigor, já que tudo pode ser checado.

A família e suas relações são o centro da narrativa. E família é coisa que dói:

“(…) os psicólogos londrinos aconselhavam que a pessoa vivesse a vida à sua maneira, apesar da família, se não quisesse ficar louca.”(p.85)

O autor aborda vários assuntos universais e preocupantes através do seu personagem Karim: a homofobia, a pederastia e o bullying. Um professor de Karim o chamava de “marica”, mas o sentava em suas pernas e lhe fazia cócegas. Karim voltava da escola cuspido e sujo das coisas que lhe jogavam, fora os insultos racistas. O livro tem uma parte cômica, mas também outra muito triste. O narrador- personagem conta que um professor de artesanato teve um ataque cardíaco, porque um aluno neo- fascista colocou o genital de outro aluno num torno e começou a girar a manivela. Pesado. E que os fascistas lhe obrigavam a cantar hinos, urinavam nos seus sapatos e que um deles lhe marcou o braço com um ferro em brasa, como se faz com gado. Ele agradecia quando conseguia chegar em casa sem nenhuma ferida grave. Inglaterra, década de 70. A ficção imita a realidade, acredite.

Esta obra não é aborrecida em nenhum momento. É muito cinematográfica, é fácil imaginar os cenários e pessoas. Inclusive foi feita uma série na BBC com esta obra. Adivinha quem fez a trilha sonora? O grande David Bowie. O artista também é citado na obra (p.92), ele estudou na mesma escola de Karim, quando ainda chamava- se “David Jones”. Havia uma foto coletiva num corredor da escola e os alunos que sonhavam em ser estrelas de rock se ajoelhavam diante da foto e rezavam.

Veja aqui um trecho da série que passou na BBC2 em 1993:

The Buddha of Suburbia

E aqui a música The Buddha of Suburbia com o inesquecível David Bowie, com várias cenas da série:

Há também muitas referências literárias. Karim adorava chá e andar de bicicleta, que usava como meio de transporte. Passou de bike em frente à casa do escritor londrinense H.G. Wells (1866-1946), que nasceu na Bromley High Street (p. 87), autor de obras como “A máquina do tempo”, “A Ilha do Dr. Moreau” e a “A guerra dos mundos”, por exemplo. Londres é uma cidade fascinante, em todos os lugares encontramos casas de gente artistas incríveis. Talvez seja a minha cidade favorita de todas que conheci até hoje, isso com a visão de turista, para morar é outra história, e menos idílica.

Na página 88, há uma referência aos brasileiros: “A gente do nosso bairro era fanática por compras. Comprar era para eles o que é cantar e dançar samba para os brasileiros.” Pois é, realmente…o brasileiro anda sambando mais do que nunca.

Do amor não há como fugir, adiar, porque isso gera muito sofrimento aos apaixonados. O amor é urgente e torna gigantes os implicados, conseguem saltar qualquer barreira. E assim foi com Harry e Eva. Ambos casados e romperam com seus respectivos para ficarem juntos. Karim foi morar com eles e Helen levou o filho mais novo.

Quase todos os personagens gostam de livros. A literatura está incorporada na vida deles. Quem dera fosse assim também na vida de todo mundo na realidade (como é na minha). Gostaria que fosse corriqueiro, por exemplo, em uma reunião de amigos, alguém que tirasse um livro da bolsa e começasse a ler para todos um verso ou trecho incrível de alguma obra que está lendo no momento, sem que ninguém achasse estranho ou aborrecido. Charlie, o filho de Eva, faz isto. Tira um livro de poemas e começa a ler nos momentos mais inusitados.

A obra tem duas partes, a primeira acontece nos subúrbios (finaliza na página 158) e a segunda em Londres. Eva, Harry e Karim mudam para West Kensington atrás de uma vida mais emocionante e menos racista. Nos anos 70, West Kensington era eminentemente um bairro de imigrantes (assim ainda é assim, aliás, Londres inteira).

A segunda parte foca mais na carreira de ator de Karim, os bastidores e sua relação com Eleanor, uma moça com problemas psicológicos, pois havia perdido o namorado, também ator, por causa de um suicídio. O rapaz era das Antilhas, muito bonito e talentoso, “na realidade melhor do que muitos”, mas as portas não se abriam por causa da sua cor, ele só conseguia papéis de figuração:

“A polícia o levava cada dois por três e lhe submetia a interrogatórios tormentosos. Os táxis nunca paravam pra ele. Lhes diziam que não havia mesas vazias nos restaurantes.” (p.259)

Há também promiscuidade. A cena mais forte acontece na casa do dono da companhia de teatro onde trabalha karim e Eleanor. Pyke e Marlene, casal de meia idade, de certa forma impõem ao jovem casal sexo a quatro. Karim leu nas entrelinhas, que se não o fizesse poderia correr o risco de perder o seu papel na companhia. Mas também não foi problema, o casalzinho é bastante liberal. Parece que nos anos 70, antes da descoberta do vírus HIV, muita gente era….paz, amor e sexo livre era o lema dos hippies.

Citado na obra, na página 163, Gandhi morou num quarto neste bairro, na 20 Barons Court Road. E o vocalista da melhor banda do mundo, Freddie Mercury, também morou em West Kensington num apartamento na 100 Holland Road, W14, além do poeta Nobel de Literatura, W. B. Yeats. Ele morou com a família em Edith Villas.

Edifício em West Kensington, onde morou Freddie Mercury quando era casado com Mary Austin

Eva era a que tinha dinheiro. Ela comprou uma casa de três quartos de uma polaca, parecida com esta (foto acima) que Freddie morou. Nos últimos quinze anos, a casa tinha sido alugada para estudantes e estava bastante estragada. Um pardieiro para Harry. No subúrbio a casa deles era muito melhor. West Kensington fica ao lado do caríssimo Kensington, bairro que Freddie Mercury mudou depois de rico para uma casa chamada Garden Lodge. Depois da sua morte, a casa ficou para sua ex- esposa e amiga, Mary Austin. Voltando para a ficção, Eva reformou a casa, que virou um palacete e teve até festa de inauguração.

Karim, que viajava à deriva, conseguiu encontrar um caminho, o teatro. Só que seu primeiro papel foi de Mowgli, o menino lobo. No ocidente é comum a falta de papéis importantes para atores orientais e africanos, que não sejam algo muito específico, o que não é aceitável numa sociedade multirracial. O papel de Mowgli lhe foi dado por seu aspecto indiano e lhe pediram que falasse com o sotaque deste país, sendo que ele é inglês e nunca havia estado na Índia.

E a questão da desigualdade, da luta de classes, da opressão trabalhadora engole seus ideais para trabalhar, porque quem os emprega são os que têm o poder. Esses que herdam facilidades, que rodam em círculos de gente influente e que têm a facilidade e acesso a lugares que o filho do pobre não pisa, onde tudo lhe é favorável, mas ainda por cima acreditam ter algum mérito. Não têm.

É maravilhoso quando se termina a leitura de um livro com pena. Ele tem mil referências que me fizeram consultar bastantes coisas, muito rico culturalmente, além de questionar assuntos que nos preocupam como: o racismo….

(…) Trata de proteger- te do teu destino, de ser mestiço na Inglaterra. Para ti deve ser difícil de aceitar…não pertencer à nenhum lugar. E também o racismo. (p.182)

…e ainda, as drogas, o machismo na forma de opressão e violência contra as mulheres, a liberdade pessoal contra a moral religiosa, a repressão e violência contra os homossexuais, a falta de perspectivas da juventude e a relação entre pais e filhos. Depois de muito tempo sem se falarem, karim viu seus pais conversarem na estreia da sua peça:

A primeira coisa que me ocorreu ao ver- los é o pequeninos e tímidos que pareciam papai e mamãe, o muito frágil e envelhecidos que estavam e o pouco natural que parecia a distância que os separavam. Você passa a vida toda pensando em seus pais como monstros opressores e protetores que tudo podem e, de repente, um dia volta e lhes pega desprevenidos e o resultado é que não são mais que pessoas frágeis e apreensivas que tratam de sair adiante o melhor que podem. (p. 293/294)

E a questão da identidade: Karim reflete no enterro de Anwar, pai de Jamila, que morreu de um enfarto ao ver o marido da filha, Changez, em plena transa com uma prostituta japonesa. Jamila e Changez viviam separados, Jamila só fingiu o casamento imposto pelo seu pai, que mantinha o costume da Índia dos casamentos arranjados. Pode haver um conflito interior muito grande quando culturas se misturam e brigam entre si, veja:

Agora, ao olhar a todos aqueles seres desconhecidos- os indianos-, me dei conta de que em certo modo eram minha gente, ainda que tivesse passado a vida tratando de negar e ignorar. Me sentia envergonhado e vazio ao mesmo tempo, como se me faltasse metade do meu corpo, como se estivesse conspirando com meus inimigos, esses brancos que queriam que os índios fossem como eles. (p. 273)

Os orientais e africanos, principalmente, podem sofrer um choque cultural grande ao vir para o Ocidente. Aos ocidentais pode ser um símbolo de opressão machista o lenço muçulmano, por exemplo, mas muitas não sentem assim. O respeito é o fundamento de tudo. Não sou a favor de proibir o lenço como cogita- se em alguns países europeus, como na França. As pessoas não têm que deixar de ser quem são para agradar o Ocidente. Será que não é possível uma convivência pacífica e enriquecedora? Tenho certeza que sim. Cristãos, judeus, islamistas, ateus, budistas, hinduístas, espíritas podem e devem conviver em harmonia e com a possibilidade de uns aprenderem com os outros. Eu creio nisto, a Babel é aqui.

(…) para alcançar a verdadeira liberdade, havia que livrar- se primeiro de todas as amargurar e ressentimentos. Como seria isto possível se todos os dias se geravam novas amarguras e ressentimentos? (p. 292)

Esta é uma obra valente que mostra o outro lado de uma Inglaterra que, para muitos ingleses, não interessa mostrar. Bravo, Kureishi, pela coragem! Desconstrói a ideia de uma Inglaterra acolhedora, multicultural e integradora. E ainda há muito a ser feito.

Os novos europeus, às quais eu me incluo, às vezes não temos histórias bonitas que contar. Eu sou branca, mas já sofri ataques xenófobos em Lisboa, Barcelona e Madri, já me mandaram de volta ao Brasil algumas vezes. E já vi outros sofrerem. A Europa não é o paraíso idealizado por muitos brasileiros. A forma de combater a xenofobia e o racismo? Não se calar, combater, brigar. Não se pode aceitar e normalizar o inaceitável. A Europa é nossa também. O purismo de raças de Hitler deveria ter morrido com ele, com Salazar, Franco e Mussolini. Deveria, mas sobrevive ainda no ano de 2019. Veja este ataque racista num ônibus de Madri neste mês a uma mulher de etnia latina. Tristemente, constatei que aconteceu na linha do bairro que morei durante 10 anos. Muita coisa acontece, mas não há um vídeo para provar. Tal como no Brasil, os fascistas estão perdendo a vergonha de mostrar- se. Polícia neles! O energúmeno xingou a moça, a mandou “para o seu país”, ela respondeu que “aqui é o meu país”, e o sujeito começou a começou a esmurrá- la. Ela que desceu do ônibus. Quando acontece qualquer conflito, como uma disputa por um banco no ônibus, a primeira coisa que atacam é em relação à nossa origem.

O fascismo vive no coração de muitas pessoas, a semente do mal não para de brotar.

O final do livro foi o que menos eu gostei. Pareceu final de novela da Globo, onde no último dia tudo se resolve e acaba em festa, em final feliz. Mais ou menos isto. Embora a última frase tenha sido excelente.

Entrou para os meus favoritos. Recomendadíssimo! A edição lida e um pedaço a minha biblioteca:

Kureishi, Hanif, El buda de los subúrbios, Anagrama, Barcelona, 1994. Páginas: 336

E disse o sábio Buda do Subúrbio:

– Creio que a felicidade só é possível se nos deixarmos guiar pelos nossos sentimentos, nossa intuição e nossos desejos verdadeiros. Se a pessoa age empurrada pelo sentido de dever, a obrigação, o sentimento de culpa e o desejo de contentar os demais, só consegue a infelicidade. (p.102)

Buscar a felicidade antes que seja tarde. A vida tem algum sentido, se não?

Resenha: Literati, de Barry McCrea

“Literati” lembra “Illuminati”, a sociedade secreta do século XVII, a qual Goethe e outros “iluminados” fizeram parte. Foi a única dedução que fiz sobre o livro a priori, pois não sabia absolutamente nada sobre o autor e a obra, só tinha o título e a sinopse: “Parecia um inocente jogo literário e acabou tornando- se um intrigante e perigoso vício”.

“Ressuscitamos o cemitério do pensamento humano de todos os tempos” (p.82)

O autor, Barry McCrea (1974) é irlandês de Dublin, com uma formação acadêmica sólida na área de Letras. Doutor em Literatura Comparada pela Princeton e professor de literatura na Yale.

Barry MacCrea

Dá para conhecer bastante da cultura irlandesa nesta obra. Referências e influências claras de James Joyce, o autor de Ulisses é citado várias vezes. A forma como fala de Dublin, seus bairros, ruas e pubs, lembra muito seu conterrâneo mais ilustre (mais nos primeiros capítulos). Inclusive o livro serve como guia turístico, os lugares existem mesmo, como o pub Hogan´s na Georges Street, a discoteca/bar Ri- Ra (em 2016 parece que fundiu- se com outra discoteca “The Globe”), o O’Neill’s na Suffolk Street e o Gonzaga College, por exemplo, que é um colégio religioso para meninos.

Um dos pubs irlandeses citados na obra

McCrea cita Sandycove, onde fica a casa do protagonista em Dublin. Neste bairro está a Torre Martello, que na verdade é uma espécie de farol ao pé do mar e que funciona como hotel. Neste ambiente começa “Ulisses”. Mas, sobre este livro, eu volto com a minha nova visão e retratação em outro momento. Eu fiz uma resenha muito negativa há anos e estou relendo e revisando. Sim, eu mudo de opinião, o leitor é camaleônico, uma mesma obra pode ser muitas, tal como o humano, senão seríamos muros (há quem seja).

O protagonista, Niall Lenihan, estudante de Letras e escritor, tal como o autor da obra (deve ser o seu alter ego) era apaixonado pelo colega do Ensino Médio e forçou situações para estar perto do rapaz até tornar- se o seu melhor amigo. Depois para foi para a universidade, mora numa residência estudantil, conhece outra estudante, Fionnuala (primeira vez que vi este nome) e começa a frequentar pubs noturnos, principalmente o gay “George”. Essa parte achei bastante entediante, pareceu- me narrativa adolescente.

A questão dos sotaques me chamou bastante a atenção. O narrador- personagem sabe de que lugar e classe social é o dublinense de acordo com o seu sotaque. O falar pode ser motivo de discriminação, de rótulos, acontece muito em todo o mundo. O autor brinca com o sotaque de uma garçonete espanhola, que forçou o típico sotaque da região. Nota- se que o autor é da área de Letras.

No primeiro capítulo, o protagonista vai de bebedeira em bebedeira até o final do segundo capítulo, onde acontece a revelação do jogo literário, no dia seguinte de uma festa, enquanto o grupo de universitários recuperava- se da noitada:

O jogo literário

A ideia é bacana: o jogo literário “(…) é uma forma de adivinhação conhecida há milênios…os babilônios, os árabes, os hebreus, os egípcios, todos a utilizaram.”

Trata- se de pensar (ou dizer) uma pergunta e abrir um livro aleatoriamente. A resposta estará no parágrafo lido. Uma espécie de oráculo, uma forma de comunicação mística e também com a sincronicidade da vida. Fatos aparentemente aleatórios, mas que na verdade não são. Tudo que acontece tem uma causa, tudo está interligado. Tem gente que faz isto com a Bíblia.

Até aí é legal, só que o “clube de leitura” vai muito além disto, é organizado, parece uma seita. Os que estão num nível inferior não podem conhecer quem está no topo e há muito secretismo e proibições.

Vou lançar no Instagram a tag #jogododestino. Quem topa brincar? Participe lá no @falandoemliteratura! Irei fazer uma demonstração nos stories (amanhã, sábado). Será que vai dar certo? Vamos conseguir respostas para as perguntas?

Mas, cuidado: é só uma brincadeira, não leve a sério como levaram os personagens desta história. Nosso cérebro e emoções são complexos e capazes de fazer milhares de associações. A leitura estimula a criatividade e não vá realmente acreditar ou modificar algo importante, tomar decisões por causa deste jogo, porque é isto: é só um jogo.

Segundo eles, o jogo “destinos” traz à tona o que há de mais misterioso na vida, a comunicação com o mundo do além, abre um portal para receber sinais de outros mundos que não podemos ver. Um portal de comunicação com o além. John e Sarah fazem parte do jogo e Niall os segue, insiste, até ser aceito e começam uma sessão de “destinos” no apartamento de John.

Dessa vez o jogo literário consiste em cada um ler um trecho de três livros diferentes e depois fazer a leitura simultânea sem parar. A experiência fez Niall perder a consciência. As vozes viraram uma espécie de mantra frenético, o jogo provocou um efeito similar ao consumo de um narcótico.

Niall passa o livro todo correndo atrás de Pedro Virgomare, uma figura que aparece no início, lhe fala uma frase enigmática, que o manteve intrigado todo o tempo. Essa parte é bem aborrecida. Niall vê Pedro de longe, corre atrás pelas ruas de Dublin, mas o cara sempre desaparece.

Achei o personagem principal volúvel, egoísta, não me cativou. Sua vida resume- se em bebedeira, sexo ocasional e descartar pessoas que lhe ajudam. É um sujeito altamente influenciável e meio esquizofrênico. Desprezou e magoou sua amiga Fionnuala, quando esta indaga se ele está usando drogas, mas está na verdade intoxicado pelos sincronismos das leituras em grupo, cria uma espécie de paranoia. Não só Niall, mas também John e Sarah perdem tudo por causa desse jogo literário obsessivo. Niall também não dá muita importância à sua família, a Chris, um cara legal que ele tem um affair e vive dando bolo, seu amigo de colégio e por assim vai. Parece que as pessoas egoístas e irresponsáveis têm sorte, sempre acham quem as ajude quando precisam, mas são ingratos por natureza, reiteram no erro.

No início, achei o jogo interessante, mas depois a história enveredou por um caminho que não gostei. O autor profanou a arte da leitura, como se ler pudesse transformar- se em algo extremamente daninho. Mas, pensando bem…apesar da desagradável sensação, pode mesmo: leia sem parar, não durma, não cuide das coisas cotidianas, da família, estudo, emprego, amores, busque significados “tortos” em tudo o que ler, acredite neles e faça o que mandam. Ou seja, desvirtue o objeto, o livro, transforme- o em outra coisa… pronto, o monstro foi criado. Inclusive eles destruíam livros, colavam partes de livros diferentes formando outro, tipo um livro Frankenstein.

Esta é uma obra esquisita. Nunca terminei uma leitura com uma sensação tão grande de desconforto. O afã de conhecimento transformado em loucura, obsessão. E isso pode acontecer com qualquer coisa, qualquer ideia fixa, irracional, que o sujeito tome como verdadeira. Que desastre quando se dá uma utilidade que não é da própria natureza do objeto.

Este livro foi ruim como um vício: você sabe que está fazendo mal, mas não consegue deixar de ler. Tal como o protagonista, o estudante de Letras de 19 anos, que pensou entrar num clube literário e caiu numa armadilha. Eu só desejava que acabasse.

Não recomendo, nem deixo de recomendar. É um livro estranho, que me assustou um pouco, é chocante e labiríntico, provocou- me agonia ver o protagonista entrando num círculo de auto- destruição. A impressão que fiquei é que deve ter algo de auto- biográfico, possivelmente o autor viveu algo das situações narradas. Ou não…só ele sabe. Eu não consegui adivinhar o final, que foi sem graça , por sinal…

Ah, como citei, este livro é um ótimo guia de Dublin, talvez o que mais tenha gostado. Inclusive deixo aqui o link da RTE de Dublin para quem está estudando inglês, você pode ouvir e ver rádio, TV, notícias de Dublin ao vivo. Inclusive tem um artigo em “lifestyle” que diz que 50% da nossa felicidade é genética, 10% e 40% atividades que nós escolhemos. Temos 50% de chance de vencer o determinismo genético.

Abaixo a edição espanhola lida, da editora Destino:

Foto: Fernanda Sampaio

Próxima resenha: “O buda dos subúrbios”, de Hanif Kureishi, que começarei a ler hoje. Quero zerar a pilha de livros autografados, um desafio que coloquei para mim mesma. E você, o que está lendo?

Já me segue no Instagram? Vai lá e conta que veio do blog que eu te sigo: @falandoemliteratura

Escritura Criativa com Antônio Torres em Madri

Antônio Torres (Sátiro Dias, 1940) é o escritor da obra “Essa terra”, que está entre as cinco primeiras da minha lista de preferidas da literatura brasileira. Antônio Torres é simpático, acessível, mantém uma comunicação fluida com seus leitores, é um “cara” legal.

Hoje eu o conheci pessoalmente em Madri numa master class sobre escritura criativa, só havia eu de brasileira.

Algumas conclusões sobre o ofício da escritura:

  • Disciplina: a diferença entre duas pessoas que sonham em escrever um livro, uma que consegue e a outra não, é a constância e o trabalho. Bom ou ruim, publicando ou não, a pessoa disciplinada consegue chegar ao final. Há distrações demais e desconectar- se de todas não é tão fácil. É necessário despedir- se de tudo que tire a atenção do escritor.
  • Solidão: escrever é um ato solitário e que exige atenção total. É das poucas coisas na vida que não podem ser feitas junto com alguma outra. Escrever é enfrentar a solidão e dialogar com os próprios pensamentos e emoções. Mergulhar neste mundo interior de recordações e experiências nem sempre agradáveis pode ser desgastante, muita gente foge disto.
  • Escolhas: para escrever é preciso deixar de fazer alguma outra coisa. O tempo é curto e algo vai ter que ficar para trás.
  • Técnica: Antônio Torres acha que pode- se aprender a escrever (tal como pensamos a literatura, como Arte). Ele falou sobre o conflito que é o X da narrativa. E o conflito clássico por excelência é o relacionamento homem x mulher. E eu acrescento: ou homem x homem, ou mulher x mulher. O que se faz com isso já fica por conta do talento do escritor ou escritora. Torres acha que não há problema que um texto esteja inspirado em outro, que lembre outro. Essa é uma questão que concordo parcialmente. Quando lembra demais me parece uma grande falha do autor. Acho que a “originalidade” é uma grande virtude, a mais difícil de se conseguir. Dentro dos arquétipos clássicos, quem consegue contar a mesma coisa de uma forma “diferente” é rei ou rainha.
  • Musicalidade: Antônio Torres narra como quem compõe uma obra musical. Há que se observar o ritmo, a cadência das palavras.
  • Critério: escolher a palavra certa é uma tarefa hercúlea muitas vezes para o autor. James Joyce uma vez foi encontrado por seus amigos deitado na mesa da cozinha, preocupado: “hoje só escrevi cinco palavras e não sei em que ordem colocá- las”. O autor demorou sete anos para escrever Ulisses, hiper- crítico com seu trabalho. Saramago jamais escrevia mais de duas folhas por dia…enfim, a palavra é para ser escolhida com pinça cirúrgica.

Escrever é começar algo sem tempo certo para terminar. Isto provoca ansiedade em muito sonhador ou sonhadora, que desiste antes de começar.

Antônio Torres, Residencia de los Estudiantes, 29/10/2019 (foto: Fernanda Sampaio)

O evento aconteceu na “Residencia de los estudiantes“, um centro estudantil- cultural fundado em 1910 na cidade de Madri, no bairro Chamberí, com o objetivo de complementar o ensino universitário proporcionando interação entre artes e ciências, além da criação e difusão. Muitos intelectuais ilustres frequentaram a Residência, a prata da casa: Miguel de Unamuno, Alfonso Reyes, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Pedro Salinas, Blas Cabrera, Eugenio d’Ors ou Rafael Alberti, por exemplo, e também os visitantes: Albert Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Igor Stravinsky, John M. Keynes, Alexander Calder, Walter Gropius, Henri Bergson e Le Corbusier.

A Residência também é dormitório para estudantes. É um lugar bastante interessante, com gente também muito interessante e inspiradora.

Na próxima quinta- feira estarei lá e prometo tirar mais e melhores fotos para vocês sentirem o ambiente incrível do lugar.

Foi um prazer receber um baiano, um brasileiro para dar dicas sobre a arte literária na terra de Cervantes. Este tipo de brasileiro que nos orgulha aqui fora.

Já me segue no Instagram? @falandoemliteratura

O fim das bancas de jornais?

A era digital acabou com 50% das tradicionais bancas de jornais e revistas nos últimos 20 anos na Espanha. A tendência é mundial, assim também aconteceu no Brasil.

Bairro de San Pascual, Madri. As bancas são chamadas de “quiosco”.

A realidade parece pior que a estatística citada. Depois de ver a notícia no telejornal espanhol, comecei a observar as bancas nas ruas.

A solução aí e aqui é reinventar- se para não morrer. As bancas vendem água, refrigerantes, doces, badulaques, carregadores de celular, livros, brinquedos…e revistas e jornais. As bancas viraram bazares, mercadinhos, perderam a sua principal função.

É verdade. Deixamos de comprar jornais e revistas. Ou compramos muito de vez em quando. Primeiro, porque de tudo há versão digital ao alcance de um clique; segundo, porque não nos interessa mais gastar dinheiro com algo que não acompanha a velocidade desses tempos pós- modernos. Uma notícia impressa de madrugada, de manhã já é velha, todo mundo já sabe ao acordar e conectar o celular sem precisar nem levantar- se da cama.

Jornal era imprescindível, quase todo mundo procurava emprego nos Classificados. O mesmo para alugar e vender imóveis. Sem anunciantes e patrocinadores, de quê vive um jornal? Só de boa vontade.

Banca fechada em Madri

Contudo, o papel é documento. O mundo virtual e a tecnologia falham. Quem já não perdeu algo importante num computador irrecuperável, um cartão de memória ou um celular defeituoso? Papel pode durar séculos, se bem conservado. Ainda assim, o papel está perdendo as batalhas.

Penso nos donos e donas de bancas tradicionais com muito pesar. O que foi e o que será deles? É uma profissão em vias de extinção?

Recordo quando era menina e ia com muita ansiedade comprar os álbuns de figurinhas. Os álbuns estavam feitos para não serem completados, nunca consegui completar nenhum, e acumulava aquele bolo de figurinhas repetidas. Era um “ troca troca de figurinhas” (virou expressão popular) ou apostavámos “no bafo”, que consistia em colocar no chão o bolo de figurinhas, bater em cima delas com a mão em forma de concha, a levantando em seguida. As figurinhas do adversário viradas na ação ficavam com o participante. Era mais questão de jeito, que de força.

E adolescente, a revista Capricho era o máximo, tratava de assuntos que interessavam o mundo juvenil. Veja essa capa com a belíssima Ana Paula Arósio, de 1988. A moeda era o cruzado e o presidente , José Sarney:

Revista era momento de socialização, de troca e partilha com as amigas. Ah, sem esquecer dos signos. Os astros tinham uma importância crucial nas relações.

Eu não quero dizer que antes era melhor que agora, tudo tem seu lado bom e ruim. Antes tudo era mais difícil, a tecnologia facilitou a nossa vida, estudos, nos permitiu conectar com o mundo. A internet é genial, mas também prejudicial em excesso, como tudo na vida. Internet nos tornou mais solitários, a sina do nosso tempo.

O fato é que as bancas estão fechando. O tempo muda tudo, e nós aqui, observando as páginas virarem.

Dez anos e um adeus

Parece que tudo secou, todas as velhas vontades, os antigos suspiros e desejos. As coisas boas e ruins, ainda bem, um dia acabam. O fim é o destino de tudo. É preciso reinventar- se, destruir para reconstruir.

As palavras fogem esbaforidas de mim, chegaram ao fim da linha e vão caindo no despenhadeiro do fim da página. Estão todas aqui brigando, empurrando- se, procurando os seus lugares, só que já não sinto mais vontade de ajudá- las, de colocá- las nos seus devidos lugares ao sol. Elas são frágeis e eu também; se não podem ser livres, melhor não ser. Ser, eis a questão.

Vamos continuar em algum lugar, em algum caderno ou livro fechado, até que algum dia alguém nos venha, quem sabe, despertar. Até então, a palavra e eu, nos conjugamos e nos bastamos.

Agradeço a quem fez parte disto durante (longos) dez anos.

A gente vai se reencontrar algum dia. Sejam felizes…

Fernanda Sampaio Carneiro

Este slideshow necessita de JavaScript.

Por que o Falando em Literatura existe?

No início do ano fui convidada pelo produtor do programa “Trilha de Letras” da TV Brasil para divulgar o Falando em Literatura.

Mandei um vídeo, envergonhada, avisando sobre a minha incapacidade de produzir vídeos legais e que o dispensassem se não servisse. Não entrou no ar até agora e acho que não vai entrar, porque é muito ruim mesmo…hahaha! Então, posto aqui pra vocês o meu fracasso como videomaker.

Vídeo no Falando em Literatura

Ah, aproveita e se inscreva no canal 🙂