Antônio Torres, el escritor que surgió del Sertão, por Ascensión Rivas

Antônio Torres, el escritor que surgió del Sertão

Antônio Torres no Museu Rainha Sofia diante do Guernica, de Picasso, em 23/10/2019 (foto: Fernanda Sampaio)

Cada vez que me acerco a la Literatura brasileña encuentro algo que me sorprende, autores que desconocía y que me hacen ver que la realidad puede ser descrita desde puntos de vista diferentes, nuevos para mí. Me ha pasado con Antônio Torres, escritor al que, lo reconozco ahora, no conocía, y cuya lectura me ha resultado conmovedora.

Antônio Torres nació el 13 de septiembre de 1940. La fecha tiene para mí un significado especial, y el conocimiento de este hecho supuso, desde el principio, que mi interés por él y por su obra brotaran de forma natural. Nació en Junco, un pueblo del interior de Bahía que hoy tiene el nombre de Sátiro Dias, y a los 20 años se fue a vivir a São Paulo por motivos de trabajo. Es importante que insistamos en todo esto porque vamos a verlo reflejado en su obra, sobre todo en su novela Essa terra (1976), que es un texto de cierto contenido autobiográfico, una obra en la que el autor aborda el tema de la inmigración de las pequeñas poblaciones del interior hacia las grandes ciudades en busca de una vida mejor, como vamos a ver después.

Antes de dedicarse a la literatura de forma plena, Antônio Torres fue periodista y publicista, aunque ya había dado sus primeros pasos en la creación ficcional con la publicación de su primera novela en 1972. Su título, Um cão uivando para a lua. Con el tiempo, Torres conseguiría una extensa obra literaria que está formada por 11 novelas, libros de relatos, crónicas, memorias y libros para jóvenes. Algunas de esas obras son O cachorro e o lobo (1997) y Pelo fundo da agulha (2006), que junto con Essa terra (1976) forman la “trilogía do migrante”. Con ella se ha dicho, y es cierto, que el autor renueva la literatura sobre el éxodo en el Nordeste brasileño, que tiene sus precursores principales en dos obras maestras de la creación brasileña: Vidas secas de Graciliano Ramos y Morte e vida Severina de João Cabral de Melo Neto.

Además, dentro del género de la novela histórica ha compuesto Meu querido caníbal (2000), que trata sobre Cunhambebe, líder de los tupinambás, y que está ambientada en el siglo XVI; y O nobre sequestrador (2003), sobre la invasión francesa de Río de Janeiro de 1711 comandada por el corsario de Luis XIV. Y en el ámbito de la literatura para jóvenes, por referirme a otro subgénero periférico, Antônio Torres ha escrito el libro Meninos, eu conto (1999).

Nuestro autor, además, ha visto su producción traducida a más de una docena de idiomas, ha sido condecorado por el Gobierno francés como Caballero de las Artes y las Letras (1998), ha recibido el Premio Machado de Assis de la Academia Brasileira de Letras al conjunto de su obra (2000) y forma parte de dicha institución desde 2013.

Una de las características más marcadas de la literatura de Antônio Torres es que muestra la imagen del hombre del campo que migra para la ciudad con el deseo de encontrar una vida mejor, aunque finalmente ese viaje resulta un fracaso, tanto para él como para la sociedad de la que ha partido, porque, a pesar del sacrificio humano y de la inversión personal, económica y social, no sale adelante.

Dice Italo Moriconi en el Prefacio a su edición de Essa terra que la obra “manteve intactos seu frescor e vigor originais, conquistando lugar de destaque entre as obras legadas para a cultura brasileira pela memorável década de 70”[1] (p. 7); y tiene razón. La novela, en efecto, a pesar de que ya han pasado 43 años desde su publicación inicial, mantiene intacta su frescura y su vigor, como asegura Moriconi. También los sentimientos que transmiten los personajes, como vamos a comprobar.

La obra cuenta una historia familiar, en la que todos los individuos se ven envueltos en una situación trágica, y está narrada por uno de los miembros del clan llamado Totonhim. Este personaje, que es uno de los hijos, relata la vida de su familia, fundamentalmente la historia de su segregación, y recoge diferentes momentos que resultan trágicos:

• La marcha de Nelo, el hermano mayor, que viaja a São Paulo con el deseo de salir de la pobreza, de abandonar el campo – el sertão – donde la vida es difícil y está llena de asperezas, para mejorar social y personalmente. El problema se plantea cuando, a pesar del esfuerzo enorme de la familia y del mismo Nelo, este fracasa y se ve obligado a regresar.

• La marcha de la madre y de sus otros hermanos a una población cercana – Feira de Santana –, tratando también de mejorar de vida, infructuosamente.

• La marcha final del padre a la misma población, algún tiempo después.

• La huida de las hijas, aunque tampoco consiguen que su vida mejore.

Se trata, por lo tanto, de la historia de una diáspora familiar porque todos los miembros abandonan el lugar en el que están sus raíces, pero en vez de mejorar, caen en una pobreza mayor que acaba por hundirles desde el punto de vista social – también en lo económico –  y los desestabiliza en el plano personal. Además, el padre pierde las tierras y con ellas el medio de sustento de la familia, y tiene problemas porque debe dinero al banco, que le obliga a plantar sisal.

Las consecuencias de todo ello son terribles:

• Lo peor de todo es el suicidio de Nelo, el hermano que emigró a São Paulo en busca de una vida mejor.

• Pero a ello hay que sumar que la madre se vuelve loca y que tiene que ser ingresada en una institución para que la atiendan.

• Además está la soledad en la que se queda el padre, que arrastra todo el sufrimiento y toda la tristeza por la desintegración familiar, y que tiene que hacerse cargo de los tres hijos pequeños, a pesar de que carece de recursos para hacerlo.

• A lo ya explicado hay que añadir que Totonhim, el narrador, toma la decisión de marchar a São Paulo, con todas las consecuencias que de ello pueden derivarse. Puede implicar (de hecho está implícito en el texto y se desarrolla en los otros libros de la trilogía) que sufra los mismos reveses que sufrió Nelo, que, como sabemos, no soportó la frustración del fracaso y el sacrificio de su familia y acabó colgándose de un árbol.

Además, las relaciones intrafamiliares no son las mejores porque todos los miembros del clan tienen algo contra los demás. Totonhim, por ejemplo, siente que su madre solo tiene ojos para su hijo mayor, Nelo, y que a él nunca le dio el cariño y los cuidados que necesitaba. El padre se duele de que la madre pegue a los hijos, y se dice a sí mismo que él nunca va a levantarles la mano, pero igualmente se lamenta de que los hijos no le han apoyado como habría necesitado. Incluso le duele que su hijo Nelo solo piense en la madre y solo le mande dinero a ella cuando está en São Paulo. Él mismo, llegado el caso, se queja de que su hermano no le apoyara económicamente cuando el banco le exigió que pagara su deuda y él no tenía el modo de hacerlo:

“Sangue do seu sangue, carne da sua carne. Fruto de um mesmo ventre. Ventre de mulher. Bendito é o fruto. Um irmão lhe tomava o que tinha e ainda dava um tapa em suas costas, como se estivesse fazendo um favor”. (p. 73)

Nelo también tiene quejas de sus padres y de sus hermanos, quejas que comparte con Totonhim cuando ambos hablan tras su regreso. Por otra parte, la decisión de este de marchar a São Paulo tiene un claro componente egoísta, y esto lo ve tanto su familia como él mismo. De ahí que intente justificarse y expiar esa culpa por medio de la rememoración de todo lo ocurrido, en lo que supone la justificación última del relato. Y de ahí también que exponga la relación de amor / odio que le une y le separa tanto de su familia como del lugar que le vio nacer. Por eso relata, a modo de ejemplo, que su madre sentía debilidad por su hermano mayor, Nelo:

“nunca mais daría um tostão naquela casa de loucos, ainda que estivesse com o rabo cheio de dinheiro. Podiam morrer todos à míngua, diante dos meus olhos, que eu nem sequer iria me preocupar em enterrá-los. Por tudo o que me fizeram, a vidatosa, e principalmente o que me fizeram durante os anos em que precisei deles […]”. (p. 24)

Que es lo mismo que sentía el padre:

“Nem me fale nisso, pensou, se lembrando da ruindade do filho, a falta de consideração. Dinheiro ele só mandava para a mãe, e assim mesmo parece que até já deixou de mandar. E os recados? Nem tomava conhecimento, era como se um pai não valesse nada.” (pp. 76-77)

La profesora de Literatura Brasileña en la Universidad de Lisboa Vania Pinheiro señala en el Posfacio a la edición de libro (pp. 144-145) que esa ambivalencia está sugerida por los títulos de las cuatro partes en que se divide la obra: “Essa terra me chama”, “Essa terra me enxota”, “Essa terra me enlouquece”, “Essa terra me ama”. En efecto, a la repetición insistente del presentador y del sustantivo (“essa terra”) que pone de relieve la importancia capital del espacio para entender el sentido de la obra, de ese espacio, de esa tierra en la que se encuentran las raíces familiares y que, por eso mismo, es el título del libro, Torres añade sendos verbos contrapuestos dos a dos: me chama y me enxota, me enloquece y me ama. La tierra, por lo tanto, el sertão, se presenta en la novela, al mismo tiempo, como madre y como madrastra, como lugar de acogida y también como espacio para la desazón, que expulsa de sí a los personajes y los enloquece (recordemos que el hermano mayor se suicida y la madre se vuelve loca).

La escritura de la obra, así planteada, tendría para Totonhim, el narrador, un efecto catártico. La catarsis es la finalidad que Aristóteles consideraba propia de la tragedia, aquello que debía conseguir el texto literario. En su teoría, la catarsis tenía sobre el espectador un doble efecto (bien preventivo, bien curativo), que se conmovía al observar los hechos trágicos que le sucedían al héroe, consiguiendo con ello la purificación de sus pasiones. Es cierto que Aristóteles estaba pensando en una tragedia, concretamente la de Edipo, es decir, en la historia de un individuo que, huyendo de lo que los dioses tenían preparado para él, se mete en un laberinto del que no puede salir.

Edipo, como sabemos, es hijo de los reyes de Tebas (Layo y Yocasta), que preguntan al oráculo de Delfos por su futuro. Al enterarse de que va a matar a su padre y se va a casar con su madre, sus padres deciden matar al niño, apartándolo de su lado. Por eso le piden a un guardián que se deshaga de él, pero este, incapaz de hacerlo, se lo entrega a otro guardián, ahora de los reyes de Corinto, que a su vez se lo entrega a sus monarcas ante su imposibilidad de tener descendencia. Edipo, pues, crece en Corinto creyendo que lo hace con sus verdaderos padres. Cuando se hace adulto, él también quiere conocer lo que le depara el futuro y por esa razón pregunta al oráculo de Delfos que, de nuevo, le dice que va a asesinar a su padre y a casarse con su madre. Horrorizado por lo que escucha, Edipo huye de Corinto al creer que aquellos que le han criado son sus padres, e inicia un viaje que le llevará a Tebas. En el camino, Edipo se encuentra con una comitiva en una encrucijada y, por un motivo nimio, mata al hombre que se interpone en su camino. Al llegar a la ciudad de Tebas, consigue responder al enigma que le propone la Esfinge y su premio es casarse con la reina Yocasta, que ya está viuda. Finalmente, en el caso de Edipo se cumple el oráculo porque, sin saber que aquellos eran sus verdaderos padres, ha matado a uno y se ha casado con la otra.

La catarsis que busca la tragedia se conseguiría cuando del espectador observa unos hechos terribles que podrían sucederle a él, porque el error de Edipo no es de maldad (no es un hombre malo que haya cometido algún delito) sino de desconocimiento (es un hombre que desconoce, que comete un error por no saber), y esto le puede pasar a cualquiera.

Eso mismo es lo que busca Totonhim relatando la historia de su familia. Con su escrito, pretende contar su circunstancia vital y, al hacerlo, desprenderse de toda la presión familiar que siente y de toda la culpa que se abate sobre él, que ha decidido huir de la tierra que le vio nacer para buscar una vida mejor. Contar libera, alivia, y eso es lo que intenta el narrador / personaje de Essa terra al relatar su historia y la de su familia.

En el libro, además, abundan los pasajes llenos de sentimientos de los personajes en los que el lector puede identificarse con facilidad. Así, cuando regresa Nelo, el narrador dice que su hermano,

“não tendo um único palmo de terra onde cair morto, um dia pegou um caminhão e sumiu no mundo para se transformar, como que por encantamento, num homem belo e rico, com sus dentes de ouro, seu terno folgado e quente de casimira, seus ray-bans, seu radio de pilha […] e um relógio que brilha mais do que a luz do dia. Um monumento em carne e osso. O exemplo vivo de que a nossa terra também podía gerar grandes homens[…].” (p. 14)

En esos elementos del aspecto formal sitúa el narrador el triunfo en la vida, pero es que Nelo decide que quiere abandonar la tierra que le vio nacer cuando, con 17 años, ve a tres empleados de banca que llegan al pueblo en un todoterreno, bien vestidos, considerando que esa era la forma de hablar y la ropa de los que tenían éxito con las mujeres (p. 19). El aspecto físico, la indumentaria, marcan las diferencias sociales y Nelo quiere salir del lugar en el que se encuentra para alcanzar otro que considera mucho mejor.

En la tercera parte, cuando se profundiza en la locura que condujo a Nelo hasta el suicidio, el narrador se recrea en contar la mala situación personal por la que atravesaba su hermano, que regresa frustrado a la tierra que lo vio nacer porque no solo no ha mejorado socialmente, sino que además vuelve dolorido porque ha perdido a su propia familia. Su mujer le abandonó por un baiano, llevándose con ella a sus hijos, y esto le hace sentir un dolor inmenso. Así se dirige Nelo a su mujer en la soledad de una noche en el sertão:

“Tudo agora era uma imensa e exasperada saudade. Digam o que quiserem, mas uma cidade é outra coisa.- Volta, volta vestida de branco e com um laço de fita nos cabelos. Volta, com duas estrelas dentro dos olhos. Volta para os meus braços, com um menino em cada braço.” (p. 99)

Después muestra la desesperación, que está ya anticipando el final:

“Uma confusão de desejos, arrependimentos e dúvidas. Estragado pelos anos, esbagaçado pelo álcool, ja não via por onde pudesse recomeçar” (p. 99)

El narrador, incluso, amplifica el sentimiento de dolor al referirse al sol, responsable de la sequía, de la mala situación económica que imposibilita la regeneración social en este lugar de Brasil, que funciona como epítome de cualquier lugar del mundo en el que los hombres luchan por una mejora que no pueden conseguir. Este fragmento forma parte de lo que le dice Nelo, cercano ya a la desesperación final:

“E este sol ia secando tudo, secando o coração dos homens, secando suas carnes até aos ossos, secando-os até sumirem – e lá se vai o tempo, manso e selvagem, monótono como uma praça velha que faz força para não ir abaixo, como se isso não fosse inevitável, como se depois de um dia não viesse outro com seus dentes afiados, para abocanhar um pedaço das nossas vidas, deixando em cada mordida os germes de nossa morte. Esta é a pior das secas. A pior das viagens. (p. 101)

“Nascemos numa terra selvagem, onde tudo já estaba condenado desde o principio. Sol selvagem. Chuva selvagem. O sol queima o nosso juízio e a chuva arranca as cercas, deixando apenas o arame farpado, para que os homens tenham de novo todo o trabalho de fazer outra cerca, no mesmo arame farpado. E mal acabam de fazer outra cerca têm de arrancar o mata-pasto, desde a raíz. A erva danhina que nasceu com a chuva, que eles tanto pediram a Deus.” (p. 102)

A continuación, oigamos el grito desgarrador de la madre, que aparece en el texto sin signos de puntuación para mostrar mejor su desvarío y su desesperanza:

“Nelo meu filho o fim destas mal traçadas linhas é dar-te as minhas notícias e ao mesmo tempo saber das tuas Como tens pasado? Bem não é? Aquí todos em paz graças a Deus Seu pai bebeu veneno Nelo meu filho essa é que foi a maior tristeza da minha vida. Tenha dó da sua mãe Eu nunca lhe pedi isso é a primeira vez venha buscar Você é a única pessoa neste mundo Faça isso por sua velha e pobre mãe Eu lhe peço –”. (p. 109)

“Nelo meu filho tenho doze filhos é como se não tivesse nehnum Graças a Deus tenho você Graças a Deus –” (p. 109)

Toda la última parte es terrible, con la madre ya loca, expresando a voz en grito las verdades que no mostraría en su sano juicio, verdades dolorosas, amargas y tristes. Dice, por ejemplo, que le hubiera gustado haber nacido hombre ¿El motivo? “Eu quería ser homem para poder mandar no meu destino. Ir para onde bem entendesse, sem ter que dar satisfações a ninguém” (p. 125) E insiste, “Filha. Não me fale em filhas. -Eu quería tanto só ter tido filho homem.” (p. 125).

Totonhim se lamenta también de la educación recibida. No le enseñaron a mostrar los afectos, y eso es algo que lamenta extraordinariamente. Sobre su madre dice:

“Foi a primeira vez que encostou a cabeça no meu ombro. Somos gente bruta. Descohnecemos o afeto. Aquilo que nos oferecem em pequeño, depois recusam. Acho que é a falta de costume. Vestes calças compridas? Então és um homem. E se és um homem, todos os teus gestos têm que ser brutais. Brutalidade. Força. Caráter. Coisas dos homens, como a Santíssima Trinidade.” (p, 125)

Antônio Torres describe un mundo terrible en el que las personas, por sus deficiencias educativas, se comportan como salvajes. Totonhim lo dice en el párrafo que acabo de leer “Somos gente bruta”, y no solamente porque desconozcan cómo manifestar los afectos y cómo actuar y comportarse si son hombres.

Algo aún más terrible le sucede a una de las hermanas, y para contarlo, Totonhim, el narrador, le cede la palabra a su madre, que ha mantenido oculta la circunstancia hasta este momento. Es entonces cuando relata la muerte de Adelaide, una de sus hijas. La versión oficial había sido que la mujer murió de parto, pero la realidad es otra muy distinta. Escuchemos a la madre:

– Adelaide estaba na cama, de resguardo. Tinha tido menino um dia antes. Estava me mostrando o corte na barriga. Chorava. Foi o marido quem tinha feito aquilo. Ciúmes. Ciúmes do médico que fez o parto, veja você. Eu estaba horrorizada, quando ele entrou, atirando. Uma bala pegou na mina perna. As outras foram descarregadas na barriga da sua irmã.

– Então não foi de parto que ela morreu?

– Eu encobri isso de vocês. Não foi de parto”. (p. 126)

La situación de las mujeres, como vemos en el caso de Adelaide, es aún peor. Pero peor aún lo tiene la madre. Ella se vuelve loca tras el suicidio de Nelo, su hijo predilecto, aquel en el que siempre piensa y en el que confía, pero este hecho, que ciertamente es terrible, es solamente la gota que colma el vaso de una vida de dolor. Ya en la infancia, había sido maltratada (“Meu pai me tirou da escola quando escrevi o primeiro bilhete da mina vida para um namorado”, p. 128) y lo mismo le sucede en su juventud y durante el matrimonio. Por eso no quiere que le pase lo mismo a sus hijas aunque, lamentablemente, no puede evitarlo. A otra, Noêmia, el hombre con el que huyó estuvo a punto de abandonarla cuando se quedó embarazada porque no sabía si el hijo era suyo o no. Solo se convenció cuando un médico le aseguró que, en efecto y como decía ella, la criatura era suya. Pero la madre tuvo que enfrentarse a él y sufrir toda la circunstancia. Una tercera, Zuleide, se marchó de casa cuando la madre la amenazó con mandarla a vivir con el padre (p. 132). Un año después escribe a sus hermanas para decirles que acababa de tener una hija, solo que para entonces las dos hermanas también habían abandonado la casa familiar.

Luego está todo el sufrimiento con los hijos, la marcha de Nelo a São Paulo, que la deja devastada, su soledad; y todo lo que sufre con las hijas (acabamos de ver cómo a Adelaide la asesinó su marido tras el parto, celoso del médico que la atendió, mientras ella lo ha mantenido en secreto durante años, haciendo creer al resto de los hijos que murió en el parto). En su locura, habla con Totonhim, el narrador, creyendo que es Nelo, y le dice:

Você não sabe o que é uma mãe ter de pasar a vida andando para cima e para baixo, feito louca, tentando achar as filhas. E sempre sem saber se elas vão ser encontradas vivas ou mortas. Você não sabe o que é pasar vergonha, porque você não é mulher e não sabe –as lágrimas descem-lhe pelo rostro carunchado. Rostro de cupim. O cupim do tempo. (p. 129)

Después se mató a trabajar para sacar a sus hijos adelante, pasando necesidades y mucho miedo cuando el dinero de Nelo no llegaba, miedo a que su familia fuera desalojada de la casa en la que vivían porque no podían pagarla.

Lo que queda al final es la terrible desolación de Totonhim, una vez que ha dejado a la madre en el sanatorio y que el padre le dice que él va a morir muy pronto:

“Foi então que comecei a me sentir perdido, desamparado, sozinho. Tudo o que me restava era um imenso absurdo. Mamãe Absurdo. Papai Absurdo. Eu Absurdo. ‘Vives por um fio de puro acaso’. E te sentes filho desse acaso. […] Não morrerás de susto, bala ou vício. Morrerás atolado em problemas, a doce herança que te legaram”. (p. 137)

El problema, no obstante, es que los personajes no han aprendido, a pesar de todas las desgracias que les han ocurrido, y a pesar, sobre todo, de que han visto, por el caso de Nelo, que huir a la gran ciudad no es la panacea. El propio Nelo, cuando regresa, se lo dice a la familia, e incluso les quita la idea de ir a São Paulo, diciéndoles que allí no solo no van a encontrar la solución a sus problemas económicos sino que además, la vida lejos de las raíces y en una metrópoli como São Paulo va a desestabilizarles como personas, que es lo que le pasó a él. Por eso sorprende al final que el padre desee tanto huir, y que el lugar elegido sea São Paulo, y por eso sorprende también que Totonhim, de la misma manera, haya decidido marcharse allí. Y eso con la contradicción que suponen las palabras del padre, que clama porque los hijos, en este caso Totonhim, huyen de la tierra que les vio nacer como si renegasen de ella, en cierto modo:

Você é igual aos outros. Não gosta daqui – falou zangado, como se tivesse dado um pulo no tempo e de repente tivesse voltado a ser o pai de outros tempos.- Ninguém gosta daqui. Ninguém tem amor a esta terra. (p. 138)

Pero los personajes sí aman su tierra, sí sienten que esa tierra, con todo lo inhóspita y dura que es, les pertenece como algo propio, y que están ligados a ella de por vida, independientemente de lo que digan o hagan, de que huyan de ella como Nelo o que se queden como el padre y la madre. Lo malo es la situación social y económica, que les obliga a abandonar, o al menos a querer hacerlo, por imposibilidad de vivir en esa tierra (essa terra) a la que tanto aman, a pesar de que no son capaces de exteriorizar ese sentimiento.

Antônio Torres ha hecho lo más difícil, lo que solo consiguen hacer los buenos escritores. Ha sido capaz de contar la enorme complejidad de unos individuos desclasados que solo quieren mejorar en su estatus, no para ser ricos, como quería el Nelo adolescente, sino para poder llevar una vida digna. Y lo hace mostrando las grandes contradicciones que les asaltan y que nos asaltarían a nosotros si estuviéramos en su piel. Por eso su obra recoge universales: la madre luchadora que no puede más y que ve cómo no ha podido darle una vida digna a sus hijos y a sus hijas; el padre que, a pesar de todo, sigue creyendo en los ideales; los hijos que pelean por conseguir una vida mejor; las hijas, que hacen lo mismo pero que a las dificultades de sus hermanos añaden las que van implícitas por ser mujeres, etc.

Lo que cuenta Antônio Torres en Essa terra es una auténtica tragedia clásica en la que los personajes sufren sin merecerlo, porque como le sucede a Edipo, no han hecho nada para que los dioses les castiguen de ese modo, porque no son culpables de las sequías, ni de las lluvias torrenciales, ni de haber nacido en una familia pobre. Ni siquiera lo son de haber intentado mejorar y haber cosechado fracasos. Ellos, incluso, a pesar de todo, siguen luchando, aunque la suya es una lucha sin esperanza.


[1] Antônio Torres, Essa terra, Rio de Janeiro, BestBolso, 2014.

Ascensión Rivas Hernández ( profesora de la Universidad de Salamanca), en la Residencia de Estudiantes, Madrid, 28 de octubre de 2019.

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Antônio Torres esteve em Madri no passado mês de outubro para umas conferências e uma oficina de criação literária na mítica Residencia de los Estudiantes.

Escritura Criativa com Antônio Torres em Madri

Antônio Torres (Sátiro Dias, 1940) é o escritor da obra “Essa terra”, que está entre as cinco primeiras da minha lista de preferidas da literatura brasileira. Antônio Torres é simpático, acessível, mantém uma comunicação fluida com seus leitores, é um “cara” legal.

Hoje eu o conheci pessoalmente em Madri numa master class sobre escritura criativa, só havia eu de brasileira.

Algumas conclusões sobre o ofício da escritura:

  • Disciplina: a diferença entre duas pessoas que sonham em escrever um livro, uma que consegue e a outra não, é a constância e o trabalho. Bom ou ruim, publicando ou não, a pessoa disciplinada consegue chegar ao final. Há distrações demais e desconectar- se de todas não é tão fácil. É necessário despedir- se de tudo que tire a atenção do escritor.
  • Solidão: escrever é um ato solitário e que exige atenção total. É das poucas coisas na vida que não podem ser feitas junto com alguma outra. Escrever é enfrentar a solidão e dialogar com os próprios pensamentos e emoções. Mergulhar neste mundo interior de recordações e experiências nem sempre agradáveis pode ser desgastante, muita gente foge disto.
  • Escolhas: para escrever é preciso deixar de fazer alguma outra coisa. O tempo é curto e algo vai ter que ficar para trás.
  • Técnica: Antônio Torres acha que pode- se aprender a escrever (tal como pensamos a literatura, como Arte). Ele falou sobre o conflito que é o X da narrativa. E o conflito clássico por excelência é o relacionamento homem x mulher. E eu acrescento: ou homem x homem, ou mulher x mulher. O que se faz com isso já fica por conta do talento do escritor ou escritora. Torres acha que não há problema que um texto esteja inspirado em outro, que lembre outro. Essa é uma questão que concordo parcialmente. Quando lembra demais me parece uma grande falha do autor. Acho que a “originalidade” é uma grande virtude, a mais difícil de se conseguir. Dentro dos arquétipos clássicos, quem consegue contar a mesma coisa de uma forma “diferente” é rei ou rainha.
  • Musicalidade: Antônio Torres narra como quem compõe uma obra musical. Há que se observar o ritmo, a cadência das palavras.
  • Critério: escolher a palavra certa é uma tarefa hercúlea muitas vezes para o autor. James Joyce uma vez foi encontrado por seus amigos deitado na mesa da cozinha, preocupado: “hoje só escrevi cinco palavras e não sei em que ordem colocá- las”. O autor demorou sete anos para escrever Ulisses, hiper- crítico com seu trabalho. Saramago jamais escrevia mais de duas folhas por dia…enfim, a palavra é para ser escolhida com pinça cirúrgica.

Escrever é começar algo sem tempo certo para terminar. Isto provoca ansiedade em muito sonhador ou sonhadora, que desiste antes de começar.

Antônio Torres, Residencia de los Estudiantes, 29/10/2019 (foto: Fernanda Sampaio)

O evento aconteceu na “Residencia de los estudiantes“, um centro estudantil- cultural fundado em 1910 na cidade de Madri, no bairro Chamberí, com o objetivo de complementar o ensino universitário proporcionando interação entre artes e ciências, além da criação e difusão. Muitos intelectuais ilustres frequentaram a Residência, a prata da casa: Miguel de Unamuno, Alfonso Reyes, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Pedro Salinas, Blas Cabrera, Eugenio d’Ors ou Rafael Alberti, por exemplo, e também os visitantes: Albert Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Igor Stravinsky, John M. Keynes, Alexander Calder, Walter Gropius, Henri Bergson e Le Corbusier.

A Residência também é dormitório para estudantes. É um lugar bastante interessante, com gente também muito interessante e inspiradora.

Na próxima quinta- feira estarei lá e prometo tirar mais e melhores fotos para vocês sentirem o ambiente incrível do lugar.

Foi um prazer receber um baiano, um brasileiro para dar dicas sobre a arte literária na terra de Cervantes. Este tipo de brasileiro que nos orgulha aqui fora.

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Resenha: “Nós que apagamos a lua”, de Alana Freitas

Esta é uma obra especial, porque tem uma carga afetiva intrínseca: ela foi escrita por uma colega da Universidade Estadual de Feira de Santana. Daquela menina juveníssima, a mais precoce da sala, recordo a alegria, o companherismo, as intervenções sempre inteligentes e do seu comprometimento com o mundo das Letras. Agora, já doutora das Letras, professora de literatura na mesma casa que a acolheu como estudante, lança o seu primeiro livro de ficção, uma coletânea de vinte e uma crônicas. Possivelmente Alana sofra dessa doença “crônica”, como ela mesma define do seu texto de abertura (“Conceito crônico”, p.13). Depois da leitura de “Nós apagamos a lua”, cheguei à conclusão que este será o gênero que a definirá no panorama literário brasileiro. Alana deita e rola, é uma cronista nata.

Alana Freitas El Fahl

“Nós que apagamos a lua” começa a massagear a alma só pelo título tão poético. Cada crônica é antecedida por um aforismo.

No segundo texto, a cronista citou o professor de literatura Luiz Alberto, que podia ser considerado patrimônio da cidade de Feira de Santana. Professor de “segundo grau”, assim chamava- se o nosso Ensino Médio. Luiz Alberto foi a primeira pessoa que vi vestido com um sobretudo no sertão da Bahia, uma figura memorável e peculiar. Alana recorda suas expressões latinas, em especial “aurea mediocritas”, o prazer da vida média, sem sobressaltos. Um texto brilhante, “Gente média” (p.17)

Eu, expatriada há quinze anos, notei com saudade o jeito brasileiro (especialmente baiano) nos textos da Alana. O lado bom do nosso povo, esse de se fazer amizade em qualquer lugar, até no táxi (“Táxi ou Uber?”, p. 21). Na Espanha, vou ao mesmo endocrinologista há dez anos, com a frequência de até três vezes ao ano. Todas as vezes é como se ele me visse pela primeira vez. Eu posso citar centenas de situações assim. No Brasil isso não acontece, há proximidade, carinho e calor humano. O brasileiro é muito mais comunicativo, aberto ao outro, que europeus, até os latinos.

Na próxima crônica (“De passagem”, p. 25), com sua audição afiada, Alana conta as conversas de fila, de sala de espera, que são muito variadas, nem sempre construtivas. O brasileiro reclama de tudo, reclama do outro com certa hostilidade, com ar de fofoca, uma certa ignorância sobre assuntos importantes e até preconceito. Não deixa de ser divertido essa espontaneidade, com perdas e ganhos, vale a pena.

Alana fala sobre a amizade em “O tipo mais fino de amor” (p.31). Não posso estar mais de acordo, quando desinteressada e verdadeira, a amizade espontânea que se consolidada com o tempo e confiança, é o tipo de amor mais nobre e genuíno.

Um dos mais emotivos é “Juarez”, o doido da rua da autora. Ninguém é tão doido que não consiga amar, a ter apreço e respeito por alguém. O amor encontra brechas até na loucura (p.41). Cadê Juarez, Alana? O que foi dele?

Alana também faz confissões. Narrou magistralmente como a depressão chega e se instala. Um mal silencioso e que vai dominando com toques de culpa e questionamentos, a busca do “porquê?” (p.45). A própria vida já é motivo, não tem que existir um específico. Ela também conta sobre o câncer de tireóide que padeceu, esse “arqueiro cego” (p.59), que nos amedronta a todos, pessoalmente e pelos que amamos. Quem está na luta, que seja breve, e que você saia forte, com muitos aprendizados e muita força para continuar a jornada.

Quem me conhece sabe que uma das minhas características principais é a sinceridade. Apesar de Alana ser uma velha amiga, eu fiz uma leitura imparcial. Leitura é coisa séria. Eu jamais indicaria um livro ruim por “amiguismo”. E este eu indico sem reservas, podem abusar. É muito bom!

Alana, eu te daria um longo abraço por este presente lindo em forma de crônicas. Te conheci mais e te abracei no final de cada texto. Como disse Flávia Aninger no pósfacio: “Toda leitura é oportunidade de encontro”, nos encontramos sim.

Que a vida te presenteie com muitas jujubas vermelhas (p.73) e que nós, mulheres multitarefas que “apagamos a lua” todos os dias, possamos descansar também, que possamos desfrutar do crepúsculo, sem pressa, sem estresse, com uma boa taça de café ou vinho, observar o anoitecer, enquanto eles preparam o jantar. Que o tempo nos seja gentil!

El Fahl, Alana Freitas. Nós que apagamos a lua, Zarte, Feira de Santana, 2018.

Este livro está sendo um sucesso, já teve uma reimpressão. Você pode pedi- lo escrevendo para a editora Zarte: zartegraf@gmail.com ou mandando uma mensagem ao WhatsApp: (71) 99116-6034

Alana escreve sobre novelas no blog “Entretelas”, lá você pode entrar em contato com a autora (clica).

Resenha: “Uma furtiva lágrima”, de Nélida Piñón

Este é um dos melhores livros escritos em português. “Uma furtiva lágrima”, de Nélida Piñón é comparável ao “Livro do desassossego”, de Fernando Pessoa.

Narrar é prova de amor. O amor cobra declarações, testemunho do que sente. Fala da desesperada medida humana. Como amar sem os vizinhos saberem? Sem tornar pública a paixão que alberga os corpos na penumbra do quarto? (“Prova de amor, p.71)

Nélida Piñón passou um ano em Lisboa e acabou de voltar ao Rio de Janeiro neste mês de março de 2019. Nélida publicou este livro em terras lusas. Uma obra emotiva e transparente. Ela tem outros livros com teor biográfico, mas este é o mais íntimo e revelador.

A antologia consta de 146 textos (se não contei mal), com temáticas bastante diversas. Nélida narra em primeira pessoa, “Falar em primeira pessoa requer audácia” (“Sou múltipla”, p.197). E generosidade, completo. Nélida contou- se nesse livro. E contou a história dos seus ancestrais. Acredito nisto também, que somos multidão, carregamos na memória dos nossos gens, todos os que nos antecederam, além de carregar todas as leituras que fizemos. Ela mesma nos convida a vê- la sem véus, “vejam- me como sou” (“Eternidade”, p.97).

Nélida fala da sua infância no Rio de Janeiro, sua terra natal citada muitas vezes, dos passeios que fazia com a tia Teresa pelo centro do Rio. Teatro, cinema, o lanche na Americana. O sabor de um Rio de Janeiro mágico (em “A primeira vida”, p. 63).

“Uma furtiva lágrima” é uma aula magna sobre literatura. Nélida conta- nos sobre a sua profissão. Leia “Meu ofício” (p.18).

“Não há poesia na Morte” (p.19).

Concordo, a morte é dor. Nélida, no final de 2015, recebeu uma sentença de morte, “de seis meses a um ano”. O oncologista a sentenciou antes mesmo dos exames definitivos. Nélida pensou em escrever um diário, um resumo do seu final. Dá para entender o motivo da força deste livro, a autora acreditava que estava nos seus últimos dias, despedia- se da vida. Ela recebeu consolo dos seus dois cachorrinhos, Suzy e o falecido Gravetinho, sua paixão, seu “amuleto” (p.71), citado várias vezes. Esta obra é dedicada a ele. Nélida “contava os dias”, os que acreditava últimos. E pouca gente soube. Graças a Deus, o médico estava errado.

Viajamos com Nélida. Viagens “reais” a países e cidades; e viagens até os mitos gregos. O rastro de todas as suas leituras nos deixa uma rica bibliografia a ser anotada. “A imaginação é razão de viver.” (p.22)

A família é um assunto importante neste livro. E foi justamente um texto sobre este tema que me fez desmanchar, literalmente, em lágrimas. Eu li, reli, li de novo, e se ler agora outra vez, será pranto. É lindo, verdadeiro, mexeu com as minhas mais profundas emoções. Esta beleza chama- se “Estatuto do amor” (p.25).

Nélida é descendente de espanhóis. Em “Minhas quimeras (p.80), a autora declara o seu amor ao Brasil e reivindica suas raízes “recentes”, como qualificou no seu discurso da Academia Brasileira de Letras. No entanto, aqui meio que arrependida, talvez, finca seu pé no Brasil, terra de seus plenos direitos:

(…) Brasil agora é meu naufrágio, minha salvação, meu amor. E as raízes que brotam de qualquer rincão do país aninham- se igualmente no meu peito. E falo dele agora sem sanções, adquiri todos os direitos. Sou tão arcaica quanto quem aqui esteve no albor desta terra. (“A civilização do mundo”, p.92)

Por certo: Clarice e Nélida eram amigas. Clarice é citada nesta obra também, ela gostava de se olhar no espelho, tal como Lygia Fagundes, outra amiga de Nélida. (p.78).

Nélida fala sobre muitos outros autores. Machado de Assis, autores estrangeiros, e de João Cabral de Melo Neto (que morou na Espanha), disse que o autor de “Morte e vida severina”(clica), era “peculiar, que odiava música” (p.58); conta sobre a confissão de Carlos Heitor Cony (clica), que jamais havia amado tanto alguém como a sua cachorra Mila e ela a ele (p.60).

“Uma furtiva lágrima” será publicado no Brasil em abril pela Record:

A mais recente obra de Nélida Piñón (2019) publicada em Portugal.

Nélida fala da Bíblia, que a “deleita”. Fala no seu sentido narrativo e como ela inspira o escritor moderno (p.86). Cita Eclesiastes e Machado, que dominava estes textos. Sobre religião, Nélida declara- se “às vezes panteísta” (p.88). Eu também, só que sempre. Acho que é a definição perfeita de como sinto a vida.

Nossa melhor escritora brasileira perdeu bastante visão. Isso eu já sabia por ela mesma, mas agora contou em “Olhos” (p.167). A autora teme não poder ler nem escrever, que são a sua vida. Deus queira que isto não chegue a acontecer.

Nélida Piñón em Madri (Palace Hotel), no dia 25/11/2017. (foto: Fernanda Sampaio)

Depois de ler esta obra, estou com um livro sobre mitos gregos na cabeceira para reavivar a memória; esta, que também é mito representado pela deusa Mnemósine. A memória prodigiosa de Nélida Piñón a caracteriza, embora ela tenha dito num texto que “a memória é frágil”. (p.126). Que seria dos humanos, sobretudo se são autores, sem a memória?

A arte narrativa, além de avaliar o que foi pretérito e hoje é presente, perpetua a fala da alma, restaura a crença no que há por trás da harmonia e da discórdia. (p.71)

A obra pode ser lida sem ordem, os textos são independentes. Eu me apaixonei por muitos, li e reli, porque me seduziram completamente. Fazia tempo que eu não sentia pena ao acabar um livro.

Não esqueça que esta obra será lançada no Brasil no próximo mês de abril. Anota na sua lista, este você precisa ter, garanto que você vai gostar.

Nesta obra há muitos outros tesouros, alguns eu quero guardar só para mim. Encontre os seus também. Boa leitura!


Nelson Rodrigues traduzido na Espanha

Uma coletânea de trinta e nove textos do pernambucano Nelson Rodrigues (1912-1980) foi publicada na Espanha em 2018, sob o nome: “No tengo culpa de que la vida sea como es” (“Não tenho a culpa de que a vida seja como ela é”). Com tradução do consagrado artista Pablo del Barco e prefácio do escritor e jornalista Manuel Jabois, ou seja, uma edição caprichada. O livro segue a linha editorial de um volume publicado no Rio de Janeiro em 2009, pela Agora Editora; na Espanha, a editora “Días Contados” abriu as portas ao nosso doce “Anjo pornográfico”, taxado em outras épocas como “obsceno” e “vulgar”. A coletânea reúne textos publicados originalmente no jornal “Última hora” entre 1952 e 1955.


Los lectores hispanos tendrán la oportunidad de leer en el idioma de Cervantes a uno de los más irreventes escritores brasileños: Nelson Rodrigues, que era un verdadero bocazas, vamos. Utilizó el idioma de la calle para expresar de forma fidedigna el arte del pueblo brasileño.


Nelson Rodrigues, jornalista e dramaturgo, já foram para o teatro, a TV e o cinema, como “A dama da lotação” e “Vestido de noiva”. E agora seus contos “viajaram” para a Espanha.

É uma satisfação saber que a nossa literatura foi bem tratada no exterior com uma obra assim. A pena é que ainda sejam muito escassas.

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O fomento da nossa língua e literatura no exterior nunca foi prioridade dos governos brasileiros, em todos os tempos, em toda a nossa história. Parece que a ignorância faz pensar que não seja um bom negócio. Se o Brasil fosse um país comprometido com a Educação e a Cultura pensaria diferente e já teria um Instituto como outros países. Portugal, do tamanho da Bahia, fomenta o português através do Instituto Camões gerando negócios e empregos no próprio país e no exterior. É o nosso idioma? Sim e não. Eles puxam a brasa para a variante deles. Precisamos de um Instituto com o nosso sotaque e cultura.

A Espanha tem o Instituto Cervantes, que, com sua força, conseguiu ultrapassar o português em número de falantes no mundo. Se o Brasil tivesse boa vontade estaríamos em melhor posição, o Brasil podería ter o segundo idioma ocidental mais falado do mundo, só atrás do inglês; mas o país está em franco retrocesso…e em todos os setores.

Se você quiser comprar o livro citado, ele está sendo vendido nas melhores livrarias da Espanha, é só clicar neste link.

Congresso literário na Espanha contará com a presença de Nélida Piñón e Domício Proença

O I Congresso Internacional de Literatura Brasileira em Salamanca, na Espanha, contará com a presença de dois imortais brasileiros: Nélida Piñón e Domício Proença, ambos já foram presidentes da Academia Brasileira de Letras, o atual é Marco Lucchesi. Esse primeiro congresso literário dedicado à nossa literatura, homenageia à Nélida Piñón, as linhas de pesquisa estão voltadas para a sua obra.

Nélida Piñón é filha de espanhóis e tem uma ligação forte com o país de Cervantes. Ela é a autora brasileira mais lida e reconhecida no país, inclusive ganhou o prêmio “Príncipe de Asturias” (2005), além de ser a melhor escritora do Brasil, na minha opinião. Ah, e não deixem de ler “A república dos sonhos”, uma obra- prima!

E quem já não estudou com algum livro de Domício Proença Filho?! O autor tem livros didáticos, de poesia, ensaios, contos, já escreveu para cinema e televisão.

Vamos aos dados importantes:

O Congresso acontecerá nos dias 12, 13 e 14 de novembro de 2018, em Salamanca.

Quem quiser apresentar uma comunicação, pode enviar a proposta até o dia 3 de setembro, um resumo com até 120 palavras ao e-mail: literaturabrasileira@usal.es, em espanhol ou português. O custo é de 80 euros para comunicantes e 60 euros para estudantes.

Para todas as demais informações e dúvidas, não duvide em escrever para Esther, que vai te ajudar com tudo o que precisar. Clica aqui.

Poesia concreta brasileira

O Concretismo no Brasil “impôs- se” em 1956, segundo Alfredo Bosi. Antes disso, em 1952, surgiu uma antologia “Noigrandes”, composta por Haroldo Campos, Augusto de Campos e Décio Pignatari, creio que os escritores mais importantes e, digamos, “puros” nesse gênero, pois desenharam uma poesia carregada de significados, poesia pra ver. Veja alguns exemplos:

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Essa é uma das minhas preferidas, de Décio Pinatari. Vai continuar tomando Coca- Cola?!décio

Essa também é de Décio Pignatari:

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A leitura de poesia concreta é diferente da poesia convencional, porque a forma é muito importante. As palavras soltas no espaço têm muito mais liberdade artística e de significado. Elas podem ser lidas de baixo pra cima, do meio pro final, de trás para frente, não têm uma ordem, os versos podem ser livres, fixos, sem rimas, com rimas, não têm sistema definido. O leitor é convidado à anarquia, à rebelião e é um sujeito muito ativo no processo leitor, na construção de significados. A forma do poema antecede a leitura convencional. O leitor pode até parar por aí, se quiser, só na forma do poema. Os modernistas vieram para isto, para quebrar esquemas, ritmos, leituras, tradições, destruir e recriar  algo novo, diferente.

Referência bibliográfica: Bosi, Alfredo. História Concisa da Literatura Brasileira, Cultrix, 36ª ed., SP, 1994.