Antônio Torres, el escritor que surgió del Sertão, por Ascensión Rivas

Antônio Torres, el escritor que surgió del Sertão

Antônio Torres no Museu Rainha Sofia diante do Guernica, de Picasso, em 23/10/2019 (foto: Fernanda Sampaio)

Cada vez que me acerco a la Literatura brasileña encuentro algo que me sorprende, autores que desconocía y que me hacen ver que la realidad puede ser descrita desde puntos de vista diferentes, nuevos para mí. Me ha pasado con Antônio Torres, escritor al que, lo reconozco ahora, no conocía, y cuya lectura me ha resultado conmovedora.

Antônio Torres nació el 13 de septiembre de 1940. La fecha tiene para mí un significado especial, y el conocimiento de este hecho supuso, desde el principio, que mi interés por él y por su obra brotaran de forma natural. Nació en Junco, un pueblo del interior de Bahía que hoy tiene el nombre de Sátiro Dias, y a los 20 años se fue a vivir a São Paulo por motivos de trabajo. Es importante que insistamos en todo esto porque vamos a verlo reflejado en su obra, sobre todo en su novela Essa terra (1976), que es un texto de cierto contenido autobiográfico, una obra en la que el autor aborda el tema de la inmigración de las pequeñas poblaciones del interior hacia las grandes ciudades en busca de una vida mejor, como vamos a ver después.

Antes de dedicarse a la literatura de forma plena, Antônio Torres fue periodista y publicista, aunque ya había dado sus primeros pasos en la creación ficcional con la publicación de su primera novela en 1972. Su título, Um cão uivando para a lua. Con el tiempo, Torres conseguiría una extensa obra literaria que está formada por 11 novelas, libros de relatos, crónicas, memorias y libros para jóvenes. Algunas de esas obras son O cachorro e o lobo (1997) y Pelo fundo da agulha (2006), que junto con Essa terra (1976) forman la “trilogía do migrante”. Con ella se ha dicho, y es cierto, que el autor renueva la literatura sobre el éxodo en el Nordeste brasileño, que tiene sus precursores principales en dos obras maestras de la creación brasileña: Vidas secas de Graciliano Ramos y Morte e vida Severina de João Cabral de Melo Neto.

Además, dentro del género de la novela histórica ha compuesto Meu querido caníbal (2000), que trata sobre Cunhambebe, líder de los tupinambás, y que está ambientada en el siglo XVI; y O nobre sequestrador (2003), sobre la invasión francesa de Río de Janeiro de 1711 comandada por el corsario de Luis XIV. Y en el ámbito de la literatura para jóvenes, por referirme a otro subgénero periférico, Antônio Torres ha escrito el libro Meninos, eu conto (1999).

Nuestro autor, además, ha visto su producción traducida a más de una docena de idiomas, ha sido condecorado por el Gobierno francés como Caballero de las Artes y las Letras (1998), ha recibido el Premio Machado de Assis de la Academia Brasileira de Letras al conjunto de su obra (2000) y forma parte de dicha institución desde 2013.

Una de las características más marcadas de la literatura de Antônio Torres es que muestra la imagen del hombre del campo que migra para la ciudad con el deseo de encontrar una vida mejor, aunque finalmente ese viaje resulta un fracaso, tanto para él como para la sociedad de la que ha partido, porque, a pesar del sacrificio humano y de la inversión personal, económica y social, no sale adelante.

Dice Italo Moriconi en el Prefacio a su edición de Essa terra que la obra “manteve intactos seu frescor e vigor originais, conquistando lugar de destaque entre as obras legadas para a cultura brasileira pela memorável década de 70”[1] (p. 7); y tiene razón. La novela, en efecto, a pesar de que ya han pasado 43 años desde su publicación inicial, mantiene intacta su frescura y su vigor, como asegura Moriconi. También los sentimientos que transmiten los personajes, como vamos a comprobar.

La obra cuenta una historia familiar, en la que todos los individuos se ven envueltos en una situación trágica, y está narrada por uno de los miembros del clan llamado Totonhim. Este personaje, que es uno de los hijos, relata la vida de su familia, fundamentalmente la historia de su segregación, y recoge diferentes momentos que resultan trágicos:

• La marcha de Nelo, el hermano mayor, que viaja a São Paulo con el deseo de salir de la pobreza, de abandonar el campo – el sertão – donde la vida es difícil y está llena de asperezas, para mejorar social y personalmente. El problema se plantea cuando, a pesar del esfuerzo enorme de la familia y del mismo Nelo, este fracasa y se ve obligado a regresar.

• La marcha de la madre y de sus otros hermanos a una población cercana – Feira de Santana –, tratando también de mejorar de vida, infructuosamente.

• La marcha final del padre a la misma población, algún tiempo después.

• La huida de las hijas, aunque tampoco consiguen que su vida mejore.

Se trata, por lo tanto, de la historia de una diáspora familiar porque todos los miembros abandonan el lugar en el que están sus raíces, pero en vez de mejorar, caen en una pobreza mayor que acaba por hundirles desde el punto de vista social – también en lo económico –  y los desestabiliza en el plano personal. Además, el padre pierde las tierras y con ellas el medio de sustento de la familia, y tiene problemas porque debe dinero al banco, que le obliga a plantar sisal.

Las consecuencias de todo ello son terribles:

• Lo peor de todo es el suicidio de Nelo, el hermano que emigró a São Paulo en busca de una vida mejor.

• Pero a ello hay que sumar que la madre se vuelve loca y que tiene que ser ingresada en una institución para que la atiendan.

• Además está la soledad en la que se queda el padre, que arrastra todo el sufrimiento y toda la tristeza por la desintegración familiar, y que tiene que hacerse cargo de los tres hijos pequeños, a pesar de que carece de recursos para hacerlo.

• A lo ya explicado hay que añadir que Totonhim, el narrador, toma la decisión de marchar a São Paulo, con todas las consecuencias que de ello pueden derivarse. Puede implicar (de hecho está implícito en el texto y se desarrolla en los otros libros de la trilogía) que sufra los mismos reveses que sufrió Nelo, que, como sabemos, no soportó la frustración del fracaso y el sacrificio de su familia y acabó colgándose de un árbol.

Además, las relaciones intrafamiliares no son las mejores porque todos los miembros del clan tienen algo contra los demás. Totonhim, por ejemplo, siente que su madre solo tiene ojos para su hijo mayor, Nelo, y que a él nunca le dio el cariño y los cuidados que necesitaba. El padre se duele de que la madre pegue a los hijos, y se dice a sí mismo que él nunca va a levantarles la mano, pero igualmente se lamenta de que los hijos no le han apoyado como habría necesitado. Incluso le duele que su hijo Nelo solo piense en la madre y solo le mande dinero a ella cuando está en São Paulo. Él mismo, llegado el caso, se queja de que su hermano no le apoyara económicamente cuando el banco le exigió que pagara su deuda y él no tenía el modo de hacerlo:

“Sangue do seu sangue, carne da sua carne. Fruto de um mesmo ventre. Ventre de mulher. Bendito é o fruto. Um irmão lhe tomava o que tinha e ainda dava um tapa em suas costas, como se estivesse fazendo um favor”. (p. 73)

Nelo también tiene quejas de sus padres y de sus hermanos, quejas que comparte con Totonhim cuando ambos hablan tras su regreso. Por otra parte, la decisión de este de marchar a São Paulo tiene un claro componente egoísta, y esto lo ve tanto su familia como él mismo. De ahí que intente justificarse y expiar esa culpa por medio de la rememoración de todo lo ocurrido, en lo que supone la justificación última del relato. Y de ahí también que exponga la relación de amor / odio que le une y le separa tanto de su familia como del lugar que le vio nacer. Por eso relata, a modo de ejemplo, que su madre sentía debilidad por su hermano mayor, Nelo:

“nunca mais daría um tostão naquela casa de loucos, ainda que estivesse com o rabo cheio de dinheiro. Podiam morrer todos à míngua, diante dos meus olhos, que eu nem sequer iria me preocupar em enterrá-los. Por tudo o que me fizeram, a vidatosa, e principalmente o que me fizeram durante os anos em que precisei deles […]”. (p. 24)

Que es lo mismo que sentía el padre:

“Nem me fale nisso, pensou, se lembrando da ruindade do filho, a falta de consideração. Dinheiro ele só mandava para a mãe, e assim mesmo parece que até já deixou de mandar. E os recados? Nem tomava conhecimento, era como se um pai não valesse nada.” (pp. 76-77)

La profesora de Literatura Brasileña en la Universidad de Lisboa Vania Pinheiro señala en el Posfacio a la edición de libro (pp. 144-145) que esa ambivalencia está sugerida por los títulos de las cuatro partes en que se divide la obra: “Essa terra me chama”, “Essa terra me enxota”, “Essa terra me enlouquece”, “Essa terra me ama”. En efecto, a la repetición insistente del presentador y del sustantivo (“essa terra”) que pone de relieve la importancia capital del espacio para entender el sentido de la obra, de ese espacio, de esa tierra en la que se encuentran las raíces familiares y que, por eso mismo, es el título del libro, Torres añade sendos verbos contrapuestos dos a dos: me chama y me enxota, me enloquece y me ama. La tierra, por lo tanto, el sertão, se presenta en la novela, al mismo tiempo, como madre y como madrastra, como lugar de acogida y también como espacio para la desazón, que expulsa de sí a los personajes y los enloquece (recordemos que el hermano mayor se suicida y la madre se vuelve loca).

La escritura de la obra, así planteada, tendría para Totonhim, el narrador, un efecto catártico. La catarsis es la finalidad que Aristóteles consideraba propia de la tragedia, aquello que debía conseguir el texto literario. En su teoría, la catarsis tenía sobre el espectador un doble efecto (bien preventivo, bien curativo), que se conmovía al observar los hechos trágicos que le sucedían al héroe, consiguiendo con ello la purificación de sus pasiones. Es cierto que Aristóteles estaba pensando en una tragedia, concretamente la de Edipo, es decir, en la historia de un individuo que, huyendo de lo que los dioses tenían preparado para él, se mete en un laberinto del que no puede salir.

Edipo, como sabemos, es hijo de los reyes de Tebas (Layo y Yocasta), que preguntan al oráculo de Delfos por su futuro. Al enterarse de que va a matar a su padre y se va a casar con su madre, sus padres deciden matar al niño, apartándolo de su lado. Por eso le piden a un guardián que se deshaga de él, pero este, incapaz de hacerlo, se lo entrega a otro guardián, ahora de los reyes de Corinto, que a su vez se lo entrega a sus monarcas ante su imposibilidad de tener descendencia. Edipo, pues, crece en Corinto creyendo que lo hace con sus verdaderos padres. Cuando se hace adulto, él también quiere conocer lo que le depara el futuro y por esa razón pregunta al oráculo de Delfos que, de nuevo, le dice que va a asesinar a su padre y a casarse con su madre. Horrorizado por lo que escucha, Edipo huye de Corinto al creer que aquellos que le han criado son sus padres, e inicia un viaje que le llevará a Tebas. En el camino, Edipo se encuentra con una comitiva en una encrucijada y, por un motivo nimio, mata al hombre que se interpone en su camino. Al llegar a la ciudad de Tebas, consigue responder al enigma que le propone la Esfinge y su premio es casarse con la reina Yocasta, que ya está viuda. Finalmente, en el caso de Edipo se cumple el oráculo porque, sin saber que aquellos eran sus verdaderos padres, ha matado a uno y se ha casado con la otra.

La catarsis que busca la tragedia se conseguiría cuando del espectador observa unos hechos terribles que podrían sucederle a él, porque el error de Edipo no es de maldad (no es un hombre malo que haya cometido algún delito) sino de desconocimiento (es un hombre que desconoce, que comete un error por no saber), y esto le puede pasar a cualquiera.

Eso mismo es lo que busca Totonhim relatando la historia de su familia. Con su escrito, pretende contar su circunstancia vital y, al hacerlo, desprenderse de toda la presión familiar que siente y de toda la culpa que se abate sobre él, que ha decidido huir de la tierra que le vio nacer para buscar una vida mejor. Contar libera, alivia, y eso es lo que intenta el narrador / personaje de Essa terra al relatar su historia y la de su familia.

En el libro, además, abundan los pasajes llenos de sentimientos de los personajes en los que el lector puede identificarse con facilidad. Así, cuando regresa Nelo, el narrador dice que su hermano,

“não tendo um único palmo de terra onde cair morto, um dia pegou um caminhão e sumiu no mundo para se transformar, como que por encantamento, num homem belo e rico, com sus dentes de ouro, seu terno folgado e quente de casimira, seus ray-bans, seu radio de pilha […] e um relógio que brilha mais do que a luz do dia. Um monumento em carne e osso. O exemplo vivo de que a nossa terra também podía gerar grandes homens[…].” (p. 14)

En esos elementos del aspecto formal sitúa el narrador el triunfo en la vida, pero es que Nelo decide que quiere abandonar la tierra que le vio nacer cuando, con 17 años, ve a tres empleados de banca que llegan al pueblo en un todoterreno, bien vestidos, considerando que esa era la forma de hablar y la ropa de los que tenían éxito con las mujeres (p. 19). El aspecto físico, la indumentaria, marcan las diferencias sociales y Nelo quiere salir del lugar en el que se encuentra para alcanzar otro que considera mucho mejor.

En la tercera parte, cuando se profundiza en la locura que condujo a Nelo hasta el suicidio, el narrador se recrea en contar la mala situación personal por la que atravesaba su hermano, que regresa frustrado a la tierra que lo vio nacer porque no solo no ha mejorado socialmente, sino que además vuelve dolorido porque ha perdido a su propia familia. Su mujer le abandonó por un baiano, llevándose con ella a sus hijos, y esto le hace sentir un dolor inmenso. Así se dirige Nelo a su mujer en la soledad de una noche en el sertão:

“Tudo agora era uma imensa e exasperada saudade. Digam o que quiserem, mas uma cidade é outra coisa.- Volta, volta vestida de branco e com um laço de fita nos cabelos. Volta, com duas estrelas dentro dos olhos. Volta para os meus braços, com um menino em cada braço.” (p. 99)

Después muestra la desesperación, que está ya anticipando el final:

“Uma confusão de desejos, arrependimentos e dúvidas. Estragado pelos anos, esbagaçado pelo álcool, ja não via por onde pudesse recomeçar” (p. 99)

El narrador, incluso, amplifica el sentimiento de dolor al referirse al sol, responsable de la sequía, de la mala situación económica que imposibilita la regeneración social en este lugar de Brasil, que funciona como epítome de cualquier lugar del mundo en el que los hombres luchan por una mejora que no pueden conseguir. Este fragmento forma parte de lo que le dice Nelo, cercano ya a la desesperación final:

“E este sol ia secando tudo, secando o coração dos homens, secando suas carnes até aos ossos, secando-os até sumirem – e lá se vai o tempo, manso e selvagem, monótono como uma praça velha que faz força para não ir abaixo, como se isso não fosse inevitável, como se depois de um dia não viesse outro com seus dentes afiados, para abocanhar um pedaço das nossas vidas, deixando em cada mordida os germes de nossa morte. Esta é a pior das secas. A pior das viagens. (p. 101)

“Nascemos numa terra selvagem, onde tudo já estaba condenado desde o principio. Sol selvagem. Chuva selvagem. O sol queima o nosso juízio e a chuva arranca as cercas, deixando apenas o arame farpado, para que os homens tenham de novo todo o trabalho de fazer outra cerca, no mesmo arame farpado. E mal acabam de fazer outra cerca têm de arrancar o mata-pasto, desde a raíz. A erva danhina que nasceu com a chuva, que eles tanto pediram a Deus.” (p. 102)

A continuación, oigamos el grito desgarrador de la madre, que aparece en el texto sin signos de puntuación para mostrar mejor su desvarío y su desesperanza:

“Nelo meu filho o fim destas mal traçadas linhas é dar-te as minhas notícias e ao mesmo tempo saber das tuas Como tens pasado? Bem não é? Aquí todos em paz graças a Deus Seu pai bebeu veneno Nelo meu filho essa é que foi a maior tristeza da minha vida. Tenha dó da sua mãe Eu nunca lhe pedi isso é a primeira vez venha buscar Você é a única pessoa neste mundo Faça isso por sua velha e pobre mãe Eu lhe peço –”. (p. 109)

“Nelo meu filho tenho doze filhos é como se não tivesse nehnum Graças a Deus tenho você Graças a Deus –” (p. 109)

Toda la última parte es terrible, con la madre ya loca, expresando a voz en grito las verdades que no mostraría en su sano juicio, verdades dolorosas, amargas y tristes. Dice, por ejemplo, que le hubiera gustado haber nacido hombre ¿El motivo? “Eu quería ser homem para poder mandar no meu destino. Ir para onde bem entendesse, sem ter que dar satisfações a ninguém” (p. 125) E insiste, “Filha. Não me fale em filhas. -Eu quería tanto só ter tido filho homem.” (p. 125).

Totonhim se lamenta también de la educación recibida. No le enseñaron a mostrar los afectos, y eso es algo que lamenta extraordinariamente. Sobre su madre dice:

“Foi a primeira vez que encostou a cabeça no meu ombro. Somos gente bruta. Descohnecemos o afeto. Aquilo que nos oferecem em pequeño, depois recusam. Acho que é a falta de costume. Vestes calças compridas? Então és um homem. E se és um homem, todos os teus gestos têm que ser brutais. Brutalidade. Força. Caráter. Coisas dos homens, como a Santíssima Trinidade.” (p, 125)

Antônio Torres describe un mundo terrible en el que las personas, por sus deficiencias educativas, se comportan como salvajes. Totonhim lo dice en el párrafo que acabo de leer “Somos gente bruta”, y no solamente porque desconozcan cómo manifestar los afectos y cómo actuar y comportarse si son hombres.

Algo aún más terrible le sucede a una de las hermanas, y para contarlo, Totonhim, el narrador, le cede la palabra a su madre, que ha mantenido oculta la circunstancia hasta este momento. Es entonces cuando relata la muerte de Adelaide, una de sus hijas. La versión oficial había sido que la mujer murió de parto, pero la realidad es otra muy distinta. Escuchemos a la madre:

– Adelaide estaba na cama, de resguardo. Tinha tido menino um dia antes. Estava me mostrando o corte na barriga. Chorava. Foi o marido quem tinha feito aquilo. Ciúmes. Ciúmes do médico que fez o parto, veja você. Eu estaba horrorizada, quando ele entrou, atirando. Uma bala pegou na mina perna. As outras foram descarregadas na barriga da sua irmã.

– Então não foi de parto que ela morreu?

– Eu encobri isso de vocês. Não foi de parto”. (p. 126)

La situación de las mujeres, como vemos en el caso de Adelaide, es aún peor. Pero peor aún lo tiene la madre. Ella se vuelve loca tras el suicidio de Nelo, su hijo predilecto, aquel en el que siempre piensa y en el que confía, pero este hecho, que ciertamente es terrible, es solamente la gota que colma el vaso de una vida de dolor. Ya en la infancia, había sido maltratada (“Meu pai me tirou da escola quando escrevi o primeiro bilhete da mina vida para um namorado”, p. 128) y lo mismo le sucede en su juventud y durante el matrimonio. Por eso no quiere que le pase lo mismo a sus hijas aunque, lamentablemente, no puede evitarlo. A otra, Noêmia, el hombre con el que huyó estuvo a punto de abandonarla cuando se quedó embarazada porque no sabía si el hijo era suyo o no. Solo se convenció cuando un médico le aseguró que, en efecto y como decía ella, la criatura era suya. Pero la madre tuvo que enfrentarse a él y sufrir toda la circunstancia. Una tercera, Zuleide, se marchó de casa cuando la madre la amenazó con mandarla a vivir con el padre (p. 132). Un año después escribe a sus hermanas para decirles que acababa de tener una hija, solo que para entonces las dos hermanas también habían abandonado la casa familiar.

Luego está todo el sufrimiento con los hijos, la marcha de Nelo a São Paulo, que la deja devastada, su soledad; y todo lo que sufre con las hijas (acabamos de ver cómo a Adelaide la asesinó su marido tras el parto, celoso del médico que la atendió, mientras ella lo ha mantenido en secreto durante años, haciendo creer al resto de los hijos que murió en el parto). En su locura, habla con Totonhim, el narrador, creyendo que es Nelo, y le dice:

Você não sabe o que é uma mãe ter de pasar a vida andando para cima e para baixo, feito louca, tentando achar as filhas. E sempre sem saber se elas vão ser encontradas vivas ou mortas. Você não sabe o que é pasar vergonha, porque você não é mulher e não sabe –as lágrimas descem-lhe pelo rostro carunchado. Rostro de cupim. O cupim do tempo. (p. 129)

Después se mató a trabajar para sacar a sus hijos adelante, pasando necesidades y mucho miedo cuando el dinero de Nelo no llegaba, miedo a que su familia fuera desalojada de la casa en la que vivían porque no podían pagarla.

Lo que queda al final es la terrible desolación de Totonhim, una vez que ha dejado a la madre en el sanatorio y que el padre le dice que él va a morir muy pronto:

“Foi então que comecei a me sentir perdido, desamparado, sozinho. Tudo o que me restava era um imenso absurdo. Mamãe Absurdo. Papai Absurdo. Eu Absurdo. ‘Vives por um fio de puro acaso’. E te sentes filho desse acaso. […] Não morrerás de susto, bala ou vício. Morrerás atolado em problemas, a doce herança que te legaram”. (p. 137)

El problema, no obstante, es que los personajes no han aprendido, a pesar de todas las desgracias que les han ocurrido, y a pesar, sobre todo, de que han visto, por el caso de Nelo, que huir a la gran ciudad no es la panacea. El propio Nelo, cuando regresa, se lo dice a la familia, e incluso les quita la idea de ir a São Paulo, diciéndoles que allí no solo no van a encontrar la solución a sus problemas económicos sino que además, la vida lejos de las raíces y en una metrópoli como São Paulo va a desestabilizarles como personas, que es lo que le pasó a él. Por eso sorprende al final que el padre desee tanto huir, y que el lugar elegido sea São Paulo, y por eso sorprende también que Totonhim, de la misma manera, haya decidido marcharse allí. Y eso con la contradicción que suponen las palabras del padre, que clama porque los hijos, en este caso Totonhim, huyen de la tierra que les vio nacer como si renegasen de ella, en cierto modo:

Você é igual aos outros. Não gosta daqui – falou zangado, como se tivesse dado um pulo no tempo e de repente tivesse voltado a ser o pai de outros tempos.- Ninguém gosta daqui. Ninguém tem amor a esta terra. (p. 138)

Pero los personajes sí aman su tierra, sí sienten que esa tierra, con todo lo inhóspita y dura que es, les pertenece como algo propio, y que están ligados a ella de por vida, independientemente de lo que digan o hagan, de que huyan de ella como Nelo o que se queden como el padre y la madre. Lo malo es la situación social y económica, que les obliga a abandonar, o al menos a querer hacerlo, por imposibilidad de vivir en esa tierra (essa terra) a la que tanto aman, a pesar de que no son capaces de exteriorizar ese sentimiento.

Antônio Torres ha hecho lo más difícil, lo que solo consiguen hacer los buenos escritores. Ha sido capaz de contar la enorme complejidad de unos individuos desclasados que solo quieren mejorar en su estatus, no para ser ricos, como quería el Nelo adolescente, sino para poder llevar una vida digna. Y lo hace mostrando las grandes contradicciones que les asaltan y que nos asaltarían a nosotros si estuviéramos en su piel. Por eso su obra recoge universales: la madre luchadora que no puede más y que ve cómo no ha podido darle una vida digna a sus hijos y a sus hijas; el padre que, a pesar de todo, sigue creyendo en los ideales; los hijos que pelean por conseguir una vida mejor; las hijas, que hacen lo mismo pero que a las dificultades de sus hermanos añaden las que van implícitas por ser mujeres, etc.

Lo que cuenta Antônio Torres en Essa terra es una auténtica tragedia clásica en la que los personajes sufren sin merecerlo, porque como le sucede a Edipo, no han hecho nada para que los dioses les castiguen de ese modo, porque no son culpables de las sequías, ni de las lluvias torrenciales, ni de haber nacido en una familia pobre. Ni siquiera lo son de haber intentado mejorar y haber cosechado fracasos. Ellos, incluso, a pesar de todo, siguen luchando, aunque la suya es una lucha sin esperanza.


[1] Antônio Torres, Essa terra, Rio de Janeiro, BestBolso, 2014.

Ascensión Rivas Hernández ( profesora de la Universidad de Salamanca), en la Residencia de Estudiantes, Madrid, 28 de octubre de 2019.

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Antônio Torres esteve em Madri no passado mês de outubro para umas conferências e uma oficina de criação literária na mítica Residencia de los Estudiantes.

Resenha: “O que não me sai da lembrança”, de Antonio Miranda

Esta obra viajou do Brasil até Madri com uma curiosidade: meu tio é personagem neste livro de crônicas do baiano Antonio Miranda Fernandes (Baixa Grande, 21/11/1946). Antonio é multifacetado: ator, músico, redator, produtor de TV, publicitário e também foi bancário e soldado (serviu o Exército sendo militante de esquerda!). Tem uma companheira chamada Rosa, pai de quatro filhos e avô de três netos.

Antonio Miranda

A arte é bem feita, nota- se que houve uma preocupação estética. O livro é de memórias dos anos 60, 70 e 80, algo também contemporâneo, como a crônica “Quem vai à Roma ver o Papa passa por Veneza”, onde ele e sua Rosa pegaram um trem errado na Itália. Há cinquenta e uma histórias curtas e, como diz o subtítulo, ” Muitas verdades e algumas mentiras em desordem cronológica”. A mentira deve ter sido por conta do rato que botava gato pra correr na pensão da tia de Glauber Rocha. O resto deve ser tudo verdade.

Miranda cresceu em Feira de Santana, a mesma cidade onde vivi durante mais de 20 anos. O autor cita lugares, pessoas e ruas familiares, inclusive a que foi a minha última morada na cidade, a rua Castro Alves. Nos anos 60 nesta rua, um sujeito muito alegre que trabalhava numa casa de família, o Brás, foi preso por usar na rua a expressão com um jeitinho baiano de ser, “fudeno”. A repressão militar, que esperamos, nunca mais aconteça.

As recordações sobre a ditadura é o que mais me chamou atenção nesta obra. É essencial o testemunho de gente que viveu as consequências da ditadura e também para que se desmistifique a imagem negativa dos “comunistas” trabalhada com tanto êxito pela repressão e que vigora no imaginário popular até hoje. O Exército tinha o poder de fazer toda a propaganda negativa contra quem lutava pela democracia, pela justiça, pelo bem- estar de todos e a favor da liberdade.

Foi assim: em 1968, com o AL- 5 massacrando os brasileiros, os movimentos populares se manifestavam ocupando as ruas. (p.24)

O “Ato Institucional Número Cinco”, o AI-5, citado recentemente pelo filho do presidente da República do Brasil, o deputado Eduardo Bolsonaro, como “solução” caso a esquerda radicalize. O presidente o desautorizou e disse que o filho “está sonhando”. O AI- 5 derrubou a Constituição e criou dezessete preceitos duríssimos, onde o Exército começou a caçar, torturar e a matar sumariamente quem fosse contra o regime: jornalistas, artistas, políticos, estudantes, homens, mulheres e crianças, famílias, gente como eu e você. Inclusive o meu tio Normando Leão, que foi preso e torturado em Feira de Santana. Trabalhava na prefeitura de Feira de Santana, que foi tomada pelos militares na gestão de Francisco Pinto. Estudante e trabalhador! Mas, antes da prefeitura, o meu tio trabalhou na livraria “Lápis de Ouro” no centro de Feira de Santana, junto com o autor desta obra, seu primeiro emprego (p. 60-61):

Não vou colocar a crônica inteira por motivos óbvios, mas o final é inusitado.

Este vídeo sobre o AI- 5 é muito esclarecedor:

O fantasma da ditadura volta a rondar.

Miranda, jovem e militante de esquerda contra o Regime, participava de manifestações como em Salvador, no Largo de São Bento. A massa humana formava um escudo contra as balas:

“E de massinha em massinha, íamos todos escapando da polícia, sem deixar as palavras se perderem, mirando nosso público- alvo e escapando do tiro ao alvo dos homens que se diziam da Lei.” (p.25)

A crônica “Ocupação da Escola Teatro” conta como os atores, incluído Miranda e Margarida Ribeiro ( o teatro de Feira leva seu nome, está faltando um site), tiveram que fugir em Salvador por causa do AI- 5.

A solução no mundo civilizado é a palavra, a Constituição e o entendimento, os acordos entre diferentes. Não há outro caminho.

No entanto, as crônicas não falam só da repressão militar. Há memórias de amigos como Jaguar , Capinam ( eu também cortaria do poema “em dois”) e Millôr, do seu trabalho na Bahiatursa (Turismo), no IRDEB (Instituto de Radiodifusão Educativa da Bahia), sobre os bastidores da TVE e sobre quando trabalhou no Departamento de Cultura da prefeitura de Salvador e conheceu Zezé Mota e Marco Nanini. Também foi Secretário de Turismo e Cultura em Feira de Santana. E sobre a sua ida para Berkeley e do seu “fino” inglês, tudo com muito humor.

Brigitte Bardot, no auge da fama e com uma namorado brasileiro, instalou- se em Búzios e aderiu ao golpe militar. O que tinha de bonita, tinha (e tem) de pérfida. A fascista tem agora 85 anos e não se emendou, continua uma víbora. Declarou- se contra um movimento feminista, é racista e xenófoba, leia aqui (em espanhol). Ela é citada na página 38 e na música emblemática “Alegria, alegria”, de Caetano Veloso, adoro este vídeo:

Miranda conta que Caetano foi o primeiro cantor de trio- elétrico (1972), tirou a faixa de Moraes Moreira (1975). “(…) Caetano subiu ao Trio Tapajós e cantou “Chuva, suor e cerveja” (p.63)

Obrigada, Miranda, pelo livro corajoso (e bem humorado) em um momento necessário, onde há ameaças à nossa democracia! E grata pela simpática dedicatória, “tio”… e grata ao meu tio Normando pelo envio. Que livros assim inspirem outros a revelarem as verdades sobre um dos períodos mais tristes da história brasileira que não… não dá pra esquecer.

Miranda, Antonio Fernandes. O que não me sai do pensamento- Muitas verdades e algumas mentiras em desordem cronológica. Editora P55, Salvador, 2019. Páginas: 96

Resenha: “Nós que apagamos a lua”, de Alana Freitas

Esta é uma obra especial, porque tem uma carga afetiva intrínseca: ela foi escrita por uma colega da Universidade Estadual de Feira de Santana. Daquela menina juveníssima, a mais precoce da sala, recordo a alegria, o companherismo, as intervenções sempre inteligentes e do seu comprometimento com o mundo das Letras. Agora, já doutora das Letras, professora de literatura na mesma casa que a acolheu como estudante, lança o seu primeiro livro de ficção, uma coletânea de vinte e uma crônicas. Possivelmente Alana sofra dessa doença “crônica”, como ela mesma define do seu texto de abertura (“Conceito crônico”, p.13). Depois da leitura de “Nós apagamos a lua”, cheguei à conclusão que este será o gênero que a definirá no panorama literário brasileiro. Alana deita e rola, é uma cronista nata.

Alana Freitas El Fahl

“Nós que apagamos a lua” começa a massagear a alma só pelo título tão poético. Cada crônica é antecedida por um aforismo.

No segundo texto, a cronista citou o professor de literatura Luiz Alberto, que podia ser considerado patrimônio da cidade de Feira de Santana. Professor de “segundo grau”, assim chamava- se o nosso Ensino Médio. Luiz Alberto foi a primeira pessoa que vi vestido com um sobretudo no sertão da Bahia, uma figura memorável e peculiar. Alana recorda suas expressões latinas, em especial “aurea mediocritas”, o prazer da vida média, sem sobressaltos. Um texto brilhante, “Gente média” (p.17)

Eu, expatriada há quinze anos, notei com saudade o jeito brasileiro (especialmente baiano) nos textos da Alana. O lado bom do nosso povo, esse de se fazer amizade em qualquer lugar, até no táxi (“Táxi ou Uber?”, p. 21). Na Espanha, vou ao mesmo endocrinologista há dez anos, com a frequência de até três vezes ao ano. Todas as vezes é como se ele me visse pela primeira vez. Eu posso citar centenas de situações assim. No Brasil isso não acontece, há proximidade, carinho e calor humano. O brasileiro é muito mais comunicativo, aberto ao outro, que europeus, até os latinos.

Na próxima crônica (“De passagem”, p. 25), com sua audição afiada, Alana conta as conversas de fila, de sala de espera, que são muito variadas, nem sempre construtivas. O brasileiro reclama de tudo, reclama do outro com certa hostilidade, com ar de fofoca, uma certa ignorância sobre assuntos importantes e até preconceito. Não deixa de ser divertido essa espontaneidade, com perdas e ganhos, vale a pena.

Alana fala sobre a amizade em “O tipo mais fino de amor” (p.31). Não posso estar mais de acordo, quando desinteressada e verdadeira, a amizade espontânea que se consolidada com o tempo e confiança, é o tipo de amor mais nobre e genuíno.

Um dos mais emotivos é “Juarez”, o doido da rua da autora. Ninguém é tão doido que não consiga amar, a ter apreço e respeito por alguém. O amor encontra brechas até na loucura (p.41). Cadê Juarez, Alana? O que foi dele?

Alana também faz confissões. Narrou magistralmente como a depressão chega e se instala. Um mal silencioso e que vai dominando com toques de culpa e questionamentos, a busca do “porquê?” (p.45). A própria vida já é motivo, não tem que existir um específico. Ela também conta sobre o câncer de tireóide que padeceu, esse “arqueiro cego” (p.59), que nos amedronta a todos, pessoalmente e pelos que amamos. Quem está na luta, que seja breve, e que você saia forte, com muitos aprendizados e muita força para continuar a jornada.

Quem me conhece sabe que uma das minhas características principais é a sinceridade. Apesar de Alana ser uma velha amiga, eu fiz uma leitura imparcial. Leitura é coisa séria. Eu jamais indicaria um livro ruim por “amiguismo”. E este eu indico sem reservas, podem abusar. É muito bom!

Alana, eu te daria um longo abraço por este presente lindo em forma de crônicas. Te conheci mais e te abracei no final de cada texto. Como disse Flávia Aninger no pósfacio: “Toda leitura é oportunidade de encontro”, nos encontramos sim.

Que a vida te presenteie com muitas jujubas vermelhas (p.73) e que nós, mulheres multitarefas que “apagamos a lua” todos os dias, possamos descansar também, que possamos desfrutar do crepúsculo, sem pressa, sem estresse, com uma boa taça de café ou vinho, observar o anoitecer, enquanto eles preparam o jantar. Que o tempo nos seja gentil!

El Fahl, Alana Freitas. Nós que apagamos a lua, Zarte, Feira de Santana, 2018.

Este livro está sendo um sucesso, já teve uma reimpressão. Você pode pedi- lo escrevendo para a editora Zarte: zartegraf@gmail.com ou mandando uma mensagem ao WhatsApp: (71) 99116-6034

Alana escreve sobre novelas no blog “Entretelas”, lá você pode entrar em contato com a autora (clica).

PDF grátis: “Paisagens sígnicas: uma reflexão sobre as artes visuais contemporâneas”

Um bom livro que reflete sobre as artes contemporâneas sob várias perspectivas: histórica, semiótica, filosófica, que serve como introdução às artes. Possui uma boa bibliografia para ajudar na sua pesquisa. A publicação é da Universidade Federal da Bahia.

Então segue o PDF grátis de “Paisagens sígnicas: uma reflexão sobre as artes visuais contemporâneas”, da professora Maria Celeste de Almeida Wanner, clica aqui.

O meu em papel:

Boa leitura!

Biblioterapia: a cura pela literatura

A terapia literária consiste em desarrumar a linguagem a ponto que ela expresse nossos mais fundos desejos. (Manoel de Barros in Compêndio para uso dos pássaros)

Todo mundo já sabe que a leitura salva da ignorância e da exclusão. No entanto, a utilização de livros como instrumento terapêutico, coadjuvantes ao tratamento de problemas físicos e psicológicos, pode ser novidade para muita gente. E não tem nada a ver com literatura de auto- ajuda.

A biblioterapia (do grego: biblíon, livro, e therapeía, assistência) é uma disciplina que vem ganhando força em muitos países, não entre bibliotecários, mas profissionais de saúde mental. O “National Institute for Health and Care Excellence”, na Inglaterra (www.nice.org )indica a terapia com livros para transtornos de ansiedade e depressões leves.

As leituras mantem o cérebro ativo, ajudando a aumentar a memória e a combater várias espécies de demência, como o Alzheimer. A americana Jean Carper escreveu um livro sobre o assunto: “100 dicas simples para prevenir o Alzheimer- E a perda de memória” (editora Sextante). As pessoas com mais leituras e bagagem cultural apresentam menos sintomas dessas doenças, segundo a jornalista.

A psicóloga espanhola Celia Luz Fernandez, professora da Faculdade de Psicologia da Universidade de Salamanca e chefe do hospital clínico na mesma cidade, utiliza a biblioterapia para a cura da depressão, ansiedade, estresse e transtornos alimentares. Para doenças mais graves, a biblioterapia também pode ser usada como auxiliar. A médica cita bons resultados em crianças com câncer e pessoas com esquizofrenia. A doutora observa mudanças profundas de conduta e pensamento, provocando uma melhora na qualidade de vida de seus pacientes (ouça o podcast na web “Universo aberto”, blog da biblioteca de Tradução e Documentação da Universidade de Salamanca, 29/10/2014).

Celia Luz não recomenda aos seus pacientes livros sobre os seus problemas, é contra- indicado, pois a leitura de sintomas e consequências pode agravar ao invés de ajudar. Por exemplo, se você tem depressão, não leia livros sobre “como curar a depressão”.

A biblioterapia, claro, não é só indicada para pessoas doentes, ela serve para todos que desejam um desenvolvimento e melhora pessoal, já que a leitura modifica as camadas mais profundas do ser humano.

As escritoras Ella Berthoud e Susan Elderkin, duas inglesas que acreditam piamente no poder curativo dos livros, lançaram este ano o “Farmácia Literária” (editora Verus no Brasil, e na Espanha, “Manual de remedios literarios”, Siruela, edição de referência). Um livro sem contra- indicações, que de uma forma bem-humorada, nos dá receitas literárias (quatrocentos e oito livros indicados) para espantar diversos males, tanto físicos, quanto psicológicos ou sociais, até para a TPM! Veja a minha seleção de obras fáceis de serem encontradas, com propriedades curativas, lúdicas e ricas:

Medo à violência. Você sente impulsos violentos, trava uma batalha interior consigo mesmo, tem ataques de ira? Este é o seu livro: O estranho caso do Dr. Jekyll e Mr. Hyde, do escocês Robert Louis Stevenson.

Indecisão. Sente dificuldades para tomar decisões? Considera a opinião de todos, menos a sua? Importa- se demais com o que os outros pensam? Permite que os outros decidam por você? Sua obra é essa: Indecisão, do americano Benjamin Kunkel.

Desemprego. Vive com medo de perder o trabalho ou ser repreendido(a)? Sacrifica- se demais? Ser um pouco Bartebly, às vezes é necessário, inverter a ordem natural das coisas pode ser um exercício interessante. Para você: Bartebly, o escriturário, do americano Herman Melville.

Gripe masculina.  É…existe livro até para curar medo de gripe, especificamente para os homens. Há quem diga que são um pouco dramáticos quando doentes, não é? Depois desse livro ficarão mais corajosos: Os miseráveis, do francês Victor Hugo. A tuberculose assolava a França no final do século XVIII e, mesmo assim, o povo lutava bravamente.

Correr riscos demais. Obra para pessoas imprudentes, que arriscam a vida e vivem intensamente sem nenhuma noção de auto- preservação. Essa história é de um sujeito que não faz nada da sua vida, o autor mostra o absurdo da existência niilista. Existe um meio-termo para ambas condutas. Essa obra é fantástica, umas das minhas preferidas: Memórias do subsolo, do russo Fiódor Dostoiévski.

Não importa a motivação, se pessoal, escolar, profissional, incorporar o hábito leitor no cotidiano é ganhar um espaço só nosso, é ganhar felicidade e sabedoria, é ter acesso a mundos muito diferentes do nosso. Que tal visitar uma livraria ou biblioteca hoje mesmo?


Texto publicado no Tribuna Feirense (Tribuna Cultural), Feira de Santana, 20/10/2017.

Clique aqui para acessar o Tribuna online!

O dia em que eu encontrei Nélida Piñón

Os hablo como una escritora al servicio de la memoria brasileña (…) (Nélida Piñón, in “La épica del corazón”)

A minha vida é comum, mas, de vez em quando, acontece algo surpreendente. Há cinco dias recebi um convite pra lá de especial, um encontro em Madri com a grande Nélida Piñón!

Sinceramente, achei que nem iria acontecer. Uma escritora com muitos compromissos importantes, consagrada (a melhor do Brasil, na minha opinião), imortal da Academia Brasileira de Letras, prêmio Príncipe de Astúrias na Espanha, entre muitos outros, pessoa acostumada a conviver com artistas, outros grandes escritores, jornalistas do mundo todo e de grandes meios de comunicação, outras gentes poderosas, inclusive da realeza… que interesse a Nélida poderia ter em conhecer- me? “Por isso mesmo”, pensei. Justamente por eu ser uma pessoa comum. Nélida é uma grande escritora, as pessoas são o seu objeto de trabalho, ela precisa estar com gente de todas as classes e feitios. Além do mais, os escritores conseguem enxergar além, fazem leituras mais profundas das pessoas.

Nélida, assim como outros bons autores, recolhem os testemunhos da nossa era. Aprisionam nessa cápsula do tempo chamada “literatura” o que somos e repassarão as nossas vozes ao futuro, principalmente quando não estivermos mais aqui. Eis o sentido real da imortalidade.

O encontro aconteceu sim. Nélida, além de ter palavra, é muito pontual.

É bem verdade que já tive um contato anterior com a autora há dois anos, quando fui editora da Revista BrazilcomZ (cessada temporariamente, no ano que vem voltará com tudo). A entrevista (escrita) foi belíssima, uma aula magistral de literatura. Vou postá- la aqui no blog nos próximos dias. 

Enfim, o encontro aconteceu no Palace Hotel de Madri,  pertinho do Museu do Prado e do Museu Thyssen, o quarteirão de ouro das Artes em Madri, na quarta passada, 22 de novembro.

Eu sou atrapalhada, constantemente acontecem situações que constrangeriam a maioria, mas como são tão comuns comigo, simplesmente as ignoro ou as trato com humor. Nélida enviou- me uma mensagem no WhatsApp, que me “esperaria sentada na ‘rotonda’ do Hotel às 16:30h”. Em frente ao Palace há uma ‘rotonda’ (rótula, como se fala em muitos lugares do Brasil) de frente à fachada do hotel; nela, está a Fonte de Netuno, onde acontecem as comemorações dos torcedores do Atlético de Madri, quando o time vence algum jogo.

Cheguei às 15:55h e fiquei diante do hotel esperando o horário combinado. “Muito estranho”, pensei. Andei pra lá e pra cá, nervosa. “Banco, que banco?”. Não havia. “Será que é do outro lado?”. No lado oposto do Palace fica o Ritz, lá sim tem alguns bancos. Quando deu 16:20h, escrevi para Nélida: “Eu estou esperando na ‘rotonda’, mas não vejo nenhum banco”. E Nélida (eu pude sentir o seu sorriso), “não, querida, a ‘rotonda’ fica dentro do hotel, já estou aqui”. Fernanda sendo Fernanda. Primeiro fora da tarde, será que viriam outros?

Subo para o hotel. Na recepção, aquela típica figura clássica de hotéis de luxo, um senhor uniformizado, aquele que recebe clientes, carrega suas malas e atende os mais variados e exóticos pedidos. Na Espanha é chamado de “conserje”. O conserje me indicou onde ficava a “rotonda”. Nesse momento, nem prestei atenção em quem estava no local e como era o ambiente. Passei o olho na enorme sala circular, com um belíssimo vitral no teto, observado só mais tarde, e vi Nélida Piñón sozinha numa mesa.

Amigos, “Rotonda” é um restaurante que fica dentro do Palace. Até então, eu não sabia que estaria a sós com Nélida, a escritora que admiro desde sempre. “A república dos sonhos” é um dos meus livros favoritos, é uma obra- prima, um livro difícil de ser escrito, um trabalho precioso de arte literária. Aqui tem a resenha, leia.

Na noite anterior, mal havia dormido imaginando que tipo de encontro seria.  Achei que seria algo coletivo com outros bloggers, jornalistas, leitores, admiradores, não sei. Mas não, eu tive praticamente uma tarde inteira de Nélida Piñón só para mim. Lembrando que as tardes na Espanha duram até às 20h. 

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Nélida Piñón no Hotel Palace em Madri, 22/11/2017 (Foto: Fernanda Sampaio Carneiro)

A dama Nélida Piñón levantou- se para me receber. Já nos primeiros minutos, todo o meu nervosismo desapareceu, ela deixou- me completamente à vontade. Convidou- me para um café e falamos de assuntos muito variados. Deixei- me conduzir, costumo ser tagarela, mas dessa vez queria só ouvir, aprender.

Nélida é elegante, alegre, falante, vital. Uma mulher rica de experiências e  ideias. É um ser que inspira, que nos enriquece. Confesso que, por duas vezes, caíram lágrimas. O outro fora da tarde? Senti- me acolhida, como se já a conhecesse há anos. Perguntou- me muitas coisas, interessou- se por minha vida.

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Selfie: Fernanda Sampaio e Nélida Piñón no Palace em Madri, 22/11/2017

Nélida irá à Lisboa para uma temporada no ano que vem. Pretende escrever um novo livro. Será uma espécie de “República dos sonhos” ao contrário? Neste, ela conta a história de galegos que imigraram ao Brasil, fato que aconteceu com sua própria família. Nélida é filha de espanhóis da Galiza. Essa nova obra será a história do êxodo brasileiro à Europa? Não tenho ideia, é só um palpite, vamos aguardar!

Sobre escritores e escritoras no Brasil, Nélida considera o trato desigual. O protagonismo feminino é bem menor, como se o que escrevessem tivesse menos importância. Essa última consideração, já minha. Temos que lutar pela igualdade de condições também nesse âmbito; aliás, em todos, editorial, acadêmico, trabalhista. Há muito machismo na área de Letras. Nos cursos universitários os homens são a minoria, mas sempre têm vagas, praticamente garantidas, no ensino superior. Ninguém repara nisto?! 

Voltando ao encontro. Também demos um pequeno passeio caminhando por Madri. Surreal. Que honra, que prazer!

Eu tenho quase a obra toda da autora, mas só levei dois livros para serem autografados, com medo de abusar de sua boa vontade. Serão mostrados na altura que postar as resenhas.

Na Espanha, saiu o mês passado pela editora Alfaguara o“La épica del corazón” você pode ver também outros títulos da autora aqui. É o “Filhos da América” editado no Brasil pela Record, quem quiser comprar, clica aqui. Na Espanha, o nome ficou bem diferente. É um livro interessantíssimo, estou louca para terminar e contar aqui para vocês!

Bem, pessoal, esse dia foi marcante e muito feliz! Cada um com sua emoção, não é? Cada qual com os seus ídolos. Essa experiência tão intensa pra mim, possivelmente tenha mudado algo muito importante no meu interior. Sinto- me com mais coragem para fazer coisas que antes não tinha. Esse é o alcance que um ser humano pode ter em outro: o de modificar vidas só com a palavra, a atenção, o afeto e a amizade. Cultivemos, pois!

À Nélida, gratidão! 

Onze livros para sorteio!

Na véspera da Páscoa, vamos animar o coreto?! Sorteio de 11 livros, já que só faltam 10 pessoas para atingirmos 11 mil curtidas no Facebook.

Escolhi 11 livros da minha biblioteca para o sorteio:

  1. “O desejo de Kianda”, do angolano Pepetela, comprado em Lisboa.
  2. “Amar se aprende amando”, do brasileiro Mário de Andrade.
  3. “A poesia da notícia”, do brasileiro Thiago David.
  4. “Pedro”, do brasileiro Luis Taques.
  5. “Olhares”, do português Rui Chafes, edição bilingue inglês- português, comprado na Universidade de Coimbra.
  6. “Ensino da língua materna”, da portuguesa Maria José Ferraz, muito bom para professores.
  7. “Navegando”, do brasileiro Rubem Alves.
  8. “Em busca do tempo perdido- Sodoma e Gomorra”, do francês Marcel Proust.
  9. “O alienista”, do insuperável brasileiro Machado de Assis.
  10. “Meio ambiente e formação de professores”, da brasileira Heloísa Dupas Penteado, também excelente para professores.
  11. “Só”, do português Antônio Nobre, também comprado em terras lusas.

Agora, atento(a) para as regras do sorteio:

  1. Curtir a página do Falando em Literatura no Facebook.
  2. Marcar três amigos no post do sorteio (esse) que vai estar no Facebook.
  3. Pode participar gente de qualquer lugar do mundo.
  4. Uma pessoa não pode ganhar dois livros. Ganhando um, automaticamente sairá do sorteio dos demais.

Não é obrigatório, mas seria gentil que compartilhassem o post também.

E atenção! Este sorteio só será realizado se, no mínimo, 50 pessoas marcarem seus amigos lá no Facebook.

Detalhe: os livros já foram lidos por mim, alguns estão como novos, mas há alguns que estão sublinhados e com anotações (antes eu fazia isso, agora não mais).

O sorteio será realizado no dia 15 de maio de 2017.