Antônio Torres, el escritor que surgió del Sertão, por Ascensión Rivas

Antônio Torres, el escritor que surgió del Sertão

Antônio Torres no Museu Rainha Sofia diante do Guernica, de Picasso, em 23/10/2019 (foto: Fernanda Sampaio)

Cada vez que me acerco a la Literatura brasileña encuentro algo que me sorprende, autores que desconocía y que me hacen ver que la realidad puede ser descrita desde puntos de vista diferentes, nuevos para mí. Me ha pasado con Antônio Torres, escritor al que, lo reconozco ahora, no conocía, y cuya lectura me ha resultado conmovedora.

Antônio Torres nació el 13 de septiembre de 1940. La fecha tiene para mí un significado especial, y el conocimiento de este hecho supuso, desde el principio, que mi interés por él y por su obra brotaran de forma natural. Nació en Junco, un pueblo del interior de Bahía que hoy tiene el nombre de Sátiro Dias, y a los 20 años se fue a vivir a São Paulo por motivos de trabajo. Es importante que insistamos en todo esto porque vamos a verlo reflejado en su obra, sobre todo en su novela Essa terra (1976), que es un texto de cierto contenido autobiográfico, una obra en la que el autor aborda el tema de la inmigración de las pequeñas poblaciones del interior hacia las grandes ciudades en busca de una vida mejor, como vamos a ver después.

Antes de dedicarse a la literatura de forma plena, Antônio Torres fue periodista y publicista, aunque ya había dado sus primeros pasos en la creación ficcional con la publicación de su primera novela en 1972. Su título, Um cão uivando para a lua. Con el tiempo, Torres conseguiría una extensa obra literaria que está formada por 11 novelas, libros de relatos, crónicas, memorias y libros para jóvenes. Algunas de esas obras son O cachorro e o lobo (1997) y Pelo fundo da agulha (2006), que junto con Essa terra (1976) forman la “trilogía do migrante”. Con ella se ha dicho, y es cierto, que el autor renueva la literatura sobre el éxodo en el Nordeste brasileño, que tiene sus precursores principales en dos obras maestras de la creación brasileña: Vidas secas de Graciliano Ramos y Morte e vida Severina de João Cabral de Melo Neto.

Además, dentro del género de la novela histórica ha compuesto Meu querido caníbal (2000), que trata sobre Cunhambebe, líder de los tupinambás, y que está ambientada en el siglo XVI; y O nobre sequestrador (2003), sobre la invasión francesa de Río de Janeiro de 1711 comandada por el corsario de Luis XIV. Y en el ámbito de la literatura para jóvenes, por referirme a otro subgénero periférico, Antônio Torres ha escrito el libro Meninos, eu conto (1999).

Nuestro autor, además, ha visto su producción traducida a más de una docena de idiomas, ha sido condecorado por el Gobierno francés como Caballero de las Artes y las Letras (1998), ha recibido el Premio Machado de Assis de la Academia Brasileira de Letras al conjunto de su obra (2000) y forma parte de dicha institución desde 2013.

Una de las características más marcadas de la literatura de Antônio Torres es que muestra la imagen del hombre del campo que migra para la ciudad con el deseo de encontrar una vida mejor, aunque finalmente ese viaje resulta un fracaso, tanto para él como para la sociedad de la que ha partido, porque, a pesar del sacrificio humano y de la inversión personal, económica y social, no sale adelante.

Dice Italo Moriconi en el Prefacio a su edición de Essa terra que la obra “manteve intactos seu frescor e vigor originais, conquistando lugar de destaque entre as obras legadas para a cultura brasileira pela memorável década de 70”[1] (p. 7); y tiene razón. La novela, en efecto, a pesar de que ya han pasado 43 años desde su publicación inicial, mantiene intacta su frescura y su vigor, como asegura Moriconi. También los sentimientos que transmiten los personajes, como vamos a comprobar.

La obra cuenta una historia familiar, en la que todos los individuos se ven envueltos en una situación trágica, y está narrada por uno de los miembros del clan llamado Totonhim. Este personaje, que es uno de los hijos, relata la vida de su familia, fundamentalmente la historia de su segregación, y recoge diferentes momentos que resultan trágicos:

• La marcha de Nelo, el hermano mayor, que viaja a São Paulo con el deseo de salir de la pobreza, de abandonar el campo – el sertão – donde la vida es difícil y está llena de asperezas, para mejorar social y personalmente. El problema se plantea cuando, a pesar del esfuerzo enorme de la familia y del mismo Nelo, este fracasa y se ve obligado a regresar.

• La marcha de la madre y de sus otros hermanos a una población cercana – Feira de Santana –, tratando también de mejorar de vida, infructuosamente.

• La marcha final del padre a la misma población, algún tiempo después.

• La huida de las hijas, aunque tampoco consiguen que su vida mejore.

Se trata, por lo tanto, de la historia de una diáspora familiar porque todos los miembros abandonan el lugar en el que están sus raíces, pero en vez de mejorar, caen en una pobreza mayor que acaba por hundirles desde el punto de vista social – también en lo económico –  y los desestabiliza en el plano personal. Además, el padre pierde las tierras y con ellas el medio de sustento de la familia, y tiene problemas porque debe dinero al banco, que le obliga a plantar sisal.

Las consecuencias de todo ello son terribles:

• Lo peor de todo es el suicidio de Nelo, el hermano que emigró a São Paulo en busca de una vida mejor.

• Pero a ello hay que sumar que la madre se vuelve loca y que tiene que ser ingresada en una institución para que la atiendan.

• Además está la soledad en la que se queda el padre, que arrastra todo el sufrimiento y toda la tristeza por la desintegración familiar, y que tiene que hacerse cargo de los tres hijos pequeños, a pesar de que carece de recursos para hacerlo.

• A lo ya explicado hay que añadir que Totonhim, el narrador, toma la decisión de marchar a São Paulo, con todas las consecuencias que de ello pueden derivarse. Puede implicar (de hecho está implícito en el texto y se desarrolla en los otros libros de la trilogía) que sufra los mismos reveses que sufrió Nelo, que, como sabemos, no soportó la frustración del fracaso y el sacrificio de su familia y acabó colgándose de un árbol.

Además, las relaciones intrafamiliares no son las mejores porque todos los miembros del clan tienen algo contra los demás. Totonhim, por ejemplo, siente que su madre solo tiene ojos para su hijo mayor, Nelo, y que a él nunca le dio el cariño y los cuidados que necesitaba. El padre se duele de que la madre pegue a los hijos, y se dice a sí mismo que él nunca va a levantarles la mano, pero igualmente se lamenta de que los hijos no le han apoyado como habría necesitado. Incluso le duele que su hijo Nelo solo piense en la madre y solo le mande dinero a ella cuando está en São Paulo. Él mismo, llegado el caso, se queja de que su hermano no le apoyara económicamente cuando el banco le exigió que pagara su deuda y él no tenía el modo de hacerlo:

“Sangue do seu sangue, carne da sua carne. Fruto de um mesmo ventre. Ventre de mulher. Bendito é o fruto. Um irmão lhe tomava o que tinha e ainda dava um tapa em suas costas, como se estivesse fazendo um favor”. (p. 73)

Nelo también tiene quejas de sus padres y de sus hermanos, quejas que comparte con Totonhim cuando ambos hablan tras su regreso. Por otra parte, la decisión de este de marchar a São Paulo tiene un claro componente egoísta, y esto lo ve tanto su familia como él mismo. De ahí que intente justificarse y expiar esa culpa por medio de la rememoración de todo lo ocurrido, en lo que supone la justificación última del relato. Y de ahí también que exponga la relación de amor / odio que le une y le separa tanto de su familia como del lugar que le vio nacer. Por eso relata, a modo de ejemplo, que su madre sentía debilidad por su hermano mayor, Nelo:

“nunca mais daría um tostão naquela casa de loucos, ainda que estivesse com o rabo cheio de dinheiro. Podiam morrer todos à míngua, diante dos meus olhos, que eu nem sequer iria me preocupar em enterrá-los. Por tudo o que me fizeram, a vidatosa, e principalmente o que me fizeram durante os anos em que precisei deles […]”. (p. 24)

Que es lo mismo que sentía el padre:

“Nem me fale nisso, pensou, se lembrando da ruindade do filho, a falta de consideração. Dinheiro ele só mandava para a mãe, e assim mesmo parece que até já deixou de mandar. E os recados? Nem tomava conhecimento, era como se um pai não valesse nada.” (pp. 76-77)

La profesora de Literatura Brasileña en la Universidad de Lisboa Vania Pinheiro señala en el Posfacio a la edición de libro (pp. 144-145) que esa ambivalencia está sugerida por los títulos de las cuatro partes en que se divide la obra: “Essa terra me chama”, “Essa terra me enxota”, “Essa terra me enlouquece”, “Essa terra me ama”. En efecto, a la repetición insistente del presentador y del sustantivo (“essa terra”) que pone de relieve la importancia capital del espacio para entender el sentido de la obra, de ese espacio, de esa tierra en la que se encuentran las raíces familiares y que, por eso mismo, es el título del libro, Torres añade sendos verbos contrapuestos dos a dos: me chama y me enxota, me enloquece y me ama. La tierra, por lo tanto, el sertão, se presenta en la novela, al mismo tiempo, como madre y como madrastra, como lugar de acogida y también como espacio para la desazón, que expulsa de sí a los personajes y los enloquece (recordemos que el hermano mayor se suicida y la madre se vuelve loca).

La escritura de la obra, así planteada, tendría para Totonhim, el narrador, un efecto catártico. La catarsis es la finalidad que Aristóteles consideraba propia de la tragedia, aquello que debía conseguir el texto literario. En su teoría, la catarsis tenía sobre el espectador un doble efecto (bien preventivo, bien curativo), que se conmovía al observar los hechos trágicos que le sucedían al héroe, consiguiendo con ello la purificación de sus pasiones. Es cierto que Aristóteles estaba pensando en una tragedia, concretamente la de Edipo, es decir, en la historia de un individuo que, huyendo de lo que los dioses tenían preparado para él, se mete en un laberinto del que no puede salir.

Edipo, como sabemos, es hijo de los reyes de Tebas (Layo y Yocasta), que preguntan al oráculo de Delfos por su futuro. Al enterarse de que va a matar a su padre y se va a casar con su madre, sus padres deciden matar al niño, apartándolo de su lado. Por eso le piden a un guardián que se deshaga de él, pero este, incapaz de hacerlo, se lo entrega a otro guardián, ahora de los reyes de Corinto, que a su vez se lo entrega a sus monarcas ante su imposibilidad de tener descendencia. Edipo, pues, crece en Corinto creyendo que lo hace con sus verdaderos padres. Cuando se hace adulto, él también quiere conocer lo que le depara el futuro y por esa razón pregunta al oráculo de Delfos que, de nuevo, le dice que va a asesinar a su padre y a casarse con su madre. Horrorizado por lo que escucha, Edipo huye de Corinto al creer que aquellos que le han criado son sus padres, e inicia un viaje que le llevará a Tebas. En el camino, Edipo se encuentra con una comitiva en una encrucijada y, por un motivo nimio, mata al hombre que se interpone en su camino. Al llegar a la ciudad de Tebas, consigue responder al enigma que le propone la Esfinge y su premio es casarse con la reina Yocasta, que ya está viuda. Finalmente, en el caso de Edipo se cumple el oráculo porque, sin saber que aquellos eran sus verdaderos padres, ha matado a uno y se ha casado con la otra.

La catarsis que busca la tragedia se conseguiría cuando del espectador observa unos hechos terribles que podrían sucederle a él, porque el error de Edipo no es de maldad (no es un hombre malo que haya cometido algún delito) sino de desconocimiento (es un hombre que desconoce, que comete un error por no saber), y esto le puede pasar a cualquiera.

Eso mismo es lo que busca Totonhim relatando la historia de su familia. Con su escrito, pretende contar su circunstancia vital y, al hacerlo, desprenderse de toda la presión familiar que siente y de toda la culpa que se abate sobre él, que ha decidido huir de la tierra que le vio nacer para buscar una vida mejor. Contar libera, alivia, y eso es lo que intenta el narrador / personaje de Essa terra al relatar su historia y la de su familia.

En el libro, además, abundan los pasajes llenos de sentimientos de los personajes en los que el lector puede identificarse con facilidad. Así, cuando regresa Nelo, el narrador dice que su hermano,

“não tendo um único palmo de terra onde cair morto, um dia pegou um caminhão e sumiu no mundo para se transformar, como que por encantamento, num homem belo e rico, com sus dentes de ouro, seu terno folgado e quente de casimira, seus ray-bans, seu radio de pilha […] e um relógio que brilha mais do que a luz do dia. Um monumento em carne e osso. O exemplo vivo de que a nossa terra também podía gerar grandes homens[…].” (p. 14)

En esos elementos del aspecto formal sitúa el narrador el triunfo en la vida, pero es que Nelo decide que quiere abandonar la tierra que le vio nacer cuando, con 17 años, ve a tres empleados de banca que llegan al pueblo en un todoterreno, bien vestidos, considerando que esa era la forma de hablar y la ropa de los que tenían éxito con las mujeres (p. 19). El aspecto físico, la indumentaria, marcan las diferencias sociales y Nelo quiere salir del lugar en el que se encuentra para alcanzar otro que considera mucho mejor.

En la tercera parte, cuando se profundiza en la locura que condujo a Nelo hasta el suicidio, el narrador se recrea en contar la mala situación personal por la que atravesaba su hermano, que regresa frustrado a la tierra que lo vio nacer porque no solo no ha mejorado socialmente, sino que además vuelve dolorido porque ha perdido a su propia familia. Su mujer le abandonó por un baiano, llevándose con ella a sus hijos, y esto le hace sentir un dolor inmenso. Así se dirige Nelo a su mujer en la soledad de una noche en el sertão:

“Tudo agora era uma imensa e exasperada saudade. Digam o que quiserem, mas uma cidade é outra coisa.- Volta, volta vestida de branco e com um laço de fita nos cabelos. Volta, com duas estrelas dentro dos olhos. Volta para os meus braços, com um menino em cada braço.” (p. 99)

Después muestra la desesperación, que está ya anticipando el final:

“Uma confusão de desejos, arrependimentos e dúvidas. Estragado pelos anos, esbagaçado pelo álcool, ja não via por onde pudesse recomeçar” (p. 99)

El narrador, incluso, amplifica el sentimiento de dolor al referirse al sol, responsable de la sequía, de la mala situación económica que imposibilita la regeneración social en este lugar de Brasil, que funciona como epítome de cualquier lugar del mundo en el que los hombres luchan por una mejora que no pueden conseguir. Este fragmento forma parte de lo que le dice Nelo, cercano ya a la desesperación final:

“E este sol ia secando tudo, secando o coração dos homens, secando suas carnes até aos ossos, secando-os até sumirem – e lá se vai o tempo, manso e selvagem, monótono como uma praça velha que faz força para não ir abaixo, como se isso não fosse inevitável, como se depois de um dia não viesse outro com seus dentes afiados, para abocanhar um pedaço das nossas vidas, deixando em cada mordida os germes de nossa morte. Esta é a pior das secas. A pior das viagens. (p. 101)

“Nascemos numa terra selvagem, onde tudo já estaba condenado desde o principio. Sol selvagem. Chuva selvagem. O sol queima o nosso juízio e a chuva arranca as cercas, deixando apenas o arame farpado, para que os homens tenham de novo todo o trabalho de fazer outra cerca, no mesmo arame farpado. E mal acabam de fazer outra cerca têm de arrancar o mata-pasto, desde a raíz. A erva danhina que nasceu com a chuva, que eles tanto pediram a Deus.” (p. 102)

A continuación, oigamos el grito desgarrador de la madre, que aparece en el texto sin signos de puntuación para mostrar mejor su desvarío y su desesperanza:

“Nelo meu filho o fim destas mal traçadas linhas é dar-te as minhas notícias e ao mesmo tempo saber das tuas Como tens pasado? Bem não é? Aquí todos em paz graças a Deus Seu pai bebeu veneno Nelo meu filho essa é que foi a maior tristeza da minha vida. Tenha dó da sua mãe Eu nunca lhe pedi isso é a primeira vez venha buscar Você é a única pessoa neste mundo Faça isso por sua velha e pobre mãe Eu lhe peço –”. (p. 109)

“Nelo meu filho tenho doze filhos é como se não tivesse nehnum Graças a Deus tenho você Graças a Deus –” (p. 109)

Toda la última parte es terrible, con la madre ya loca, expresando a voz en grito las verdades que no mostraría en su sano juicio, verdades dolorosas, amargas y tristes. Dice, por ejemplo, que le hubiera gustado haber nacido hombre ¿El motivo? “Eu quería ser homem para poder mandar no meu destino. Ir para onde bem entendesse, sem ter que dar satisfações a ninguém” (p. 125) E insiste, “Filha. Não me fale em filhas. -Eu quería tanto só ter tido filho homem.” (p. 125).

Totonhim se lamenta también de la educación recibida. No le enseñaron a mostrar los afectos, y eso es algo que lamenta extraordinariamente. Sobre su madre dice:

“Foi a primeira vez que encostou a cabeça no meu ombro. Somos gente bruta. Descohnecemos o afeto. Aquilo que nos oferecem em pequeño, depois recusam. Acho que é a falta de costume. Vestes calças compridas? Então és um homem. E se és um homem, todos os teus gestos têm que ser brutais. Brutalidade. Força. Caráter. Coisas dos homens, como a Santíssima Trinidade.” (p, 125)

Antônio Torres describe un mundo terrible en el que las personas, por sus deficiencias educativas, se comportan como salvajes. Totonhim lo dice en el párrafo que acabo de leer “Somos gente bruta”, y no solamente porque desconozcan cómo manifestar los afectos y cómo actuar y comportarse si son hombres.

Algo aún más terrible le sucede a una de las hermanas, y para contarlo, Totonhim, el narrador, le cede la palabra a su madre, que ha mantenido oculta la circunstancia hasta este momento. Es entonces cuando relata la muerte de Adelaide, una de sus hijas. La versión oficial había sido que la mujer murió de parto, pero la realidad es otra muy distinta. Escuchemos a la madre:

– Adelaide estaba na cama, de resguardo. Tinha tido menino um dia antes. Estava me mostrando o corte na barriga. Chorava. Foi o marido quem tinha feito aquilo. Ciúmes. Ciúmes do médico que fez o parto, veja você. Eu estaba horrorizada, quando ele entrou, atirando. Uma bala pegou na mina perna. As outras foram descarregadas na barriga da sua irmã.

– Então não foi de parto que ela morreu?

– Eu encobri isso de vocês. Não foi de parto”. (p. 126)

La situación de las mujeres, como vemos en el caso de Adelaide, es aún peor. Pero peor aún lo tiene la madre. Ella se vuelve loca tras el suicidio de Nelo, su hijo predilecto, aquel en el que siempre piensa y en el que confía, pero este hecho, que ciertamente es terrible, es solamente la gota que colma el vaso de una vida de dolor. Ya en la infancia, había sido maltratada (“Meu pai me tirou da escola quando escrevi o primeiro bilhete da mina vida para um namorado”, p. 128) y lo mismo le sucede en su juventud y durante el matrimonio. Por eso no quiere que le pase lo mismo a sus hijas aunque, lamentablemente, no puede evitarlo. A otra, Noêmia, el hombre con el que huyó estuvo a punto de abandonarla cuando se quedó embarazada porque no sabía si el hijo era suyo o no. Solo se convenció cuando un médico le aseguró que, en efecto y como decía ella, la criatura era suya. Pero la madre tuvo que enfrentarse a él y sufrir toda la circunstancia. Una tercera, Zuleide, se marchó de casa cuando la madre la amenazó con mandarla a vivir con el padre (p. 132). Un año después escribe a sus hermanas para decirles que acababa de tener una hija, solo que para entonces las dos hermanas también habían abandonado la casa familiar.

Luego está todo el sufrimiento con los hijos, la marcha de Nelo a São Paulo, que la deja devastada, su soledad; y todo lo que sufre con las hijas (acabamos de ver cómo a Adelaide la asesinó su marido tras el parto, celoso del médico que la atendió, mientras ella lo ha mantenido en secreto durante años, haciendo creer al resto de los hijos que murió en el parto). En su locura, habla con Totonhim, el narrador, creyendo que es Nelo, y le dice:

Você não sabe o que é uma mãe ter de pasar a vida andando para cima e para baixo, feito louca, tentando achar as filhas. E sempre sem saber se elas vão ser encontradas vivas ou mortas. Você não sabe o que é pasar vergonha, porque você não é mulher e não sabe –as lágrimas descem-lhe pelo rostro carunchado. Rostro de cupim. O cupim do tempo. (p. 129)

Después se mató a trabajar para sacar a sus hijos adelante, pasando necesidades y mucho miedo cuando el dinero de Nelo no llegaba, miedo a que su familia fuera desalojada de la casa en la que vivían porque no podían pagarla.

Lo que queda al final es la terrible desolación de Totonhim, una vez que ha dejado a la madre en el sanatorio y que el padre le dice que él va a morir muy pronto:

“Foi então que comecei a me sentir perdido, desamparado, sozinho. Tudo o que me restava era um imenso absurdo. Mamãe Absurdo. Papai Absurdo. Eu Absurdo. ‘Vives por um fio de puro acaso’. E te sentes filho desse acaso. […] Não morrerás de susto, bala ou vício. Morrerás atolado em problemas, a doce herança que te legaram”. (p. 137)

El problema, no obstante, es que los personajes no han aprendido, a pesar de todas las desgracias que les han ocurrido, y a pesar, sobre todo, de que han visto, por el caso de Nelo, que huir a la gran ciudad no es la panacea. El propio Nelo, cuando regresa, se lo dice a la familia, e incluso les quita la idea de ir a São Paulo, diciéndoles que allí no solo no van a encontrar la solución a sus problemas económicos sino que además, la vida lejos de las raíces y en una metrópoli como São Paulo va a desestabilizarles como personas, que es lo que le pasó a él. Por eso sorprende al final que el padre desee tanto huir, y que el lugar elegido sea São Paulo, y por eso sorprende también que Totonhim, de la misma manera, haya decidido marcharse allí. Y eso con la contradicción que suponen las palabras del padre, que clama porque los hijos, en este caso Totonhim, huyen de la tierra que les vio nacer como si renegasen de ella, en cierto modo:

Você é igual aos outros. Não gosta daqui – falou zangado, como se tivesse dado um pulo no tempo e de repente tivesse voltado a ser o pai de outros tempos.- Ninguém gosta daqui. Ninguém tem amor a esta terra. (p. 138)

Pero los personajes sí aman su tierra, sí sienten que esa tierra, con todo lo inhóspita y dura que es, les pertenece como algo propio, y que están ligados a ella de por vida, independientemente de lo que digan o hagan, de que huyan de ella como Nelo o que se queden como el padre y la madre. Lo malo es la situación social y económica, que les obliga a abandonar, o al menos a querer hacerlo, por imposibilidad de vivir en esa tierra (essa terra) a la que tanto aman, a pesar de que no son capaces de exteriorizar ese sentimiento.

Antônio Torres ha hecho lo más difícil, lo que solo consiguen hacer los buenos escritores. Ha sido capaz de contar la enorme complejidad de unos individuos desclasados que solo quieren mejorar en su estatus, no para ser ricos, como quería el Nelo adolescente, sino para poder llevar una vida digna. Y lo hace mostrando las grandes contradicciones que les asaltan y que nos asaltarían a nosotros si estuviéramos en su piel. Por eso su obra recoge universales: la madre luchadora que no puede más y que ve cómo no ha podido darle una vida digna a sus hijos y a sus hijas; el padre que, a pesar de todo, sigue creyendo en los ideales; los hijos que pelean por conseguir una vida mejor; las hijas, que hacen lo mismo pero que a las dificultades de sus hermanos añaden las que van implícitas por ser mujeres, etc.

Lo que cuenta Antônio Torres en Essa terra es una auténtica tragedia clásica en la que los personajes sufren sin merecerlo, porque como le sucede a Edipo, no han hecho nada para que los dioses les castiguen de ese modo, porque no son culpables de las sequías, ni de las lluvias torrenciales, ni de haber nacido en una familia pobre. Ni siquiera lo son de haber intentado mejorar y haber cosechado fracasos. Ellos, incluso, a pesar de todo, siguen luchando, aunque la suya es una lucha sin esperanza.


[1] Antônio Torres, Essa terra, Rio de Janeiro, BestBolso, 2014.

Ascensión Rivas Hernández ( profesora de la Universidad de Salamanca), en la Residencia de Estudiantes, Madrid, 28 de octubre de 2019.

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Antônio Torres esteve em Madri no passado mês de outubro para umas conferências e uma oficina de criação literária na mítica Residencia de los Estudiantes.

Resenha: “O que não me sai da lembrança”, de Antonio Miranda

Esta obra viajou do Brasil até Madri com uma curiosidade: meu tio é personagem neste livro de crônicas do baiano Antonio Miranda Fernandes (Baixa Grande, 21/11/1946). Antonio é multifacetado: ator, músico, redator, produtor de TV, publicitário e também foi bancário e soldado (serviu o Exército sendo militante de esquerda!). Tem uma companheira chamada Rosa, pai de quatro filhos e avô de três netos.

Antonio Miranda

A arte é bem feita, nota- se que houve uma preocupação estética. O livro é de memórias dos anos 60, 70 e 80, algo também contemporâneo, como a crônica “Quem vai à Roma ver o Papa passa por Veneza”, onde ele e sua Rosa pegaram um trem errado na Itália. Há cinquenta e uma histórias curtas e, como diz o subtítulo, ” Muitas verdades e algumas mentiras em desordem cronológica”. A mentira deve ter sido por conta do rato que botava gato pra correr na pensão da tia de Glauber Rocha. O resto deve ser tudo verdade.

Miranda cresceu em Feira de Santana, a mesma cidade onde vivi durante mais de 20 anos. O autor cita lugares, pessoas e ruas familiares, inclusive a que foi a minha última morada na cidade, a rua Castro Alves. Nos anos 60 nesta rua, um sujeito muito alegre que trabalhava numa casa de família, o Brás, foi preso por usar na rua a expressão com um jeitinho baiano de ser, “fudeno”. A repressão militar, que esperamos, nunca mais aconteça.

As recordações sobre a ditadura é o que mais me chamou atenção nesta obra. É essencial o testemunho de gente que viveu as consequências da ditadura e também para que se desmistifique a imagem negativa dos “comunistas” trabalhada com tanto êxito pela repressão e que vigora no imaginário popular até hoje. O Exército tinha o poder de fazer toda a propaganda negativa contra quem lutava pela democracia, pela justiça, pelo bem- estar de todos e a favor da liberdade.

Foi assim: em 1968, com o AL- 5 massacrando os brasileiros, os movimentos populares se manifestavam ocupando as ruas. (p.24)

O “Ato Institucional Número Cinco”, o AI-5, citado recentemente pelo filho do presidente da República do Brasil, o deputado Eduardo Bolsonaro, como “solução” caso a esquerda radicalize. O presidente o desautorizou e disse que o filho “está sonhando”. O AI- 5 derrubou a Constituição e criou dezessete preceitos duríssimos, onde o Exército começou a caçar, torturar e a matar sumariamente quem fosse contra o regime: jornalistas, artistas, políticos, estudantes, homens, mulheres e crianças, famílias, gente como eu e você. Inclusive o meu tio Normando Leão, que foi preso e torturado em Feira de Santana. Trabalhava na prefeitura de Feira de Santana, que foi tomada pelos militares na gestão de Francisco Pinto. Estudante e trabalhador! Mas, antes da prefeitura, o meu tio trabalhou na livraria “Lápis de Ouro” no centro de Feira de Santana, junto com o autor desta obra, seu primeiro emprego (p. 60-61):

Não vou colocar a crônica inteira por motivos óbvios, mas o final é inusitado.

Este vídeo sobre o AI- 5 é muito esclarecedor:

O fantasma da ditadura volta a rondar.

Miranda, jovem e militante de esquerda contra o Regime, participava de manifestações como em Salvador, no Largo de São Bento. A massa humana formava um escudo contra as balas:

“E de massinha em massinha, íamos todos escapando da polícia, sem deixar as palavras se perderem, mirando nosso público- alvo e escapando do tiro ao alvo dos homens que se diziam da Lei.” (p.25)

A crônica “Ocupação da Escola Teatro” conta como os atores, incluído Miranda e Margarida Ribeiro ( o teatro de Feira leva seu nome, está faltando um site), tiveram que fugir em Salvador por causa do AI- 5.

A solução no mundo civilizado é a palavra, a Constituição e o entendimento, os acordos entre diferentes. Não há outro caminho.

No entanto, as crônicas não falam só da repressão militar. Há memórias de amigos como Jaguar , Capinam ( eu também cortaria do poema “em dois”) e Millôr, do seu trabalho na Bahiatursa (Turismo), no IRDEB (Instituto de Radiodifusão Educativa da Bahia), sobre os bastidores da TVE e sobre quando trabalhou no Departamento de Cultura da prefeitura de Salvador e conheceu Zezé Mota e Marco Nanini. Também foi Secretário de Turismo e Cultura em Feira de Santana. E sobre a sua ida para Berkeley e do seu “fino” inglês, tudo com muito humor.

Brigitte Bardot, no auge da fama e com uma namorado brasileiro, instalou- se em Búzios e aderiu ao golpe militar. O que tinha de bonita, tinha (e tem) de pérfida. A fascista tem agora 85 anos e não se emendou, continua uma víbora. Declarou- se contra um movimento feminista, é racista e xenófoba, leia aqui (em espanhol). Ela é citada na página 38 e na música emblemática “Alegria, alegria”, de Caetano Veloso, adoro este vídeo:

Miranda conta que Caetano foi o primeiro cantor de trio- elétrico (1972), tirou a faixa de Moraes Moreira (1975). “(…) Caetano subiu ao Trio Tapajós e cantou “Chuva, suor e cerveja” (p.63)

Obrigada, Miranda, pelo livro corajoso (e bem humorado) em um momento necessário, onde há ameaças à nossa democracia! E grata pela simpática dedicatória, “tio”… e grata ao meu tio Normando pelo envio. Que livros assim inspirem outros a revelarem as verdades sobre um dos períodos mais tristes da história brasileira que não… não dá pra esquecer.

Miranda, Antonio Fernandes. O que não me sai do pensamento- Muitas verdades e algumas mentiras em desordem cronológica. Editora P55, Salvador, 2019. Páginas: 96

Resenha: “O Buda dos subúrbios”, de Hanif Kureishi

Um dos melhores livros lidos este ano: “O Buda dos subúrbios”, obra clássica contemporânea do inglês Hanif Kureishi. Eu já li outros dois livros do autor “A última palavra” e “Intimidade”, sugiro que você coloque este autor na sua lista de leituras, ele é MUITO bom!

Eu tive a oportunidade de estar pessoalmente com Hanif numa visita sua à Madri no Dia Mundial do Livro, em 2015.

Hanif Kureishi em Madri, 2015. Foto: Fernanda Sampaio

Kureishi é de ascendência paquistanesa e o “Buda dos subúrbios” parece misturar- se com sua própria vida: uma família anglo- paquistanesa que vive num subúrbio de Londres. Os filhos nasceram em Londres, o pai é do Paquistão e a mãe é inglesa. O filho mais velho é o narrador e personagem principal. O jovem é britânico, mas é visto por muitos nativos como imigrante, “o moreninho”, inclusive no dentista, a secretária comenta com o dentista se ele saberia inglês. Para os brancos, a norma é eles. Esta obra foi escrita em 1990, mas está ambientada nos anos 70.

O racismo na Europa continua vivo, vivíssimo, e isto reflete- se na literatura. A imigração nunca foi o principal problema da Europa, mas os fascistas enfatizam isto, pois é próprio da sua natureza racista e xenófoba. O problema da Europa é a corrupção e as barreiras ao pluralismo.

De tempos em tempos, ressurge a ultra- direita, como o Bolsonaro no Brasil e o partido Vox na Espanha (que ficou em terceiro lugar na última eleição presidencial, em 10/11/2019) ou ainda a Marine Le Pein, na França dando voz a uma horda cruel e daninha movida pelo ódio.

Hanif colocou seu personagem em várias situações de racismo, como quando foi visitar uma moça e seu pai o expulsou por sua cor, cena chocante, mas que para Karin faz parte do seu cotidiano (em espanhol):

Karim foi visitar uma menina que conheceu na casa de Eva e seu pai o expulsou, porque não gosta de “negros”.

Há muitas cenas racistas vividas pelos personagens de etnia indiana, mas não só: o autor abordou também o machismo da cultura, o casamento arranjado e a violência contra a mulher.

A história acontece nos anos 70 e conta a vida como ela é, sem nenhum tabu e ou dramatismo. O narrador- personagem, o filho do “Buda”, Karim Amir, tira sarro de tudo, acha a melhor política. Ele é jovem e está na fase de descobrimentos, sexo com homens e mulheres, drogas (má decisão em qualquer época), roupas extravagantes e rock and roll.

Rir com um livro é fantástico e eu dei gargalhadas várias vezes, um grande feito do autor, fazer rir é a coisa mais difícil.

O pai paquistanês, Harry (adotou um nome inglês, seu nome indiano é Haroon) é um personagem muito curioso. Um sujeito que tira proveito da sua ingenuidade ( o que é uma contradição, nem tão inocente), tem uma amante com um só seio (teve câncer), é funcionário público e infeliz com seu trabalho, não lhe interessa o dinheiro, busca a paz interior. É muçulmano, mas não pratica e se apaixona pela filosofia do budismo. Vive lendo livros, meditando, fazendo yoga e começa a ensinar suas práticas em sessões na casa de Eva. O filho Karim os vê transando no jardim e o pai o vê masturbando- se com o filho de Eva, Charles. Ambos guardam o segredo, os dois com o “telhado de vidro”. Este livro revela as entranhas, o esqueleto das famílias aparentemente “normais”. Em muitos casos, o que se vê é o ditado pela moral religiosa, mas o que acontece na realidade é bem diferente.

O budismo ensinou a Harry deixar- se levar. Ele não reprime desejos e vontades, faz o que mandam os seus sentimentos. Segue o fluxo natural, o que o seu corpo pede. Caramba, que corajosas são as pessoas assim, não é? São livres, mas liberdade custa e não é pra todo mundo. Harry não é livre. Ele é apaixonado por Eva, mas não deixa a esposa e filhos. Prefere sofrer, que provocar sofrimento nos demais, mas o sacrifício não vai durar muito.

Meu exemplar autografado

A mãe de Karim é muito infeliz. A típica dona- de- casa e trabalhadora esgotada (trabalha numa sapataria para pagar a escola do filho mais novo) a ponto de explodir. Ela sacrifica- se pela família, mas não tem nenhum reconhecimento, enquanto o marido é cuca- fresca e sai pelo bairro “alegrando” as vizinhas, mas não consegue fazer feliz a esposa. A inglesa também sente- se discriminada entre a comunidade indiana-paquistanesa. Ela sabe que o marido a trai, mas prefere engolir o orgulho para manter a sua família junta.

O tempo todo eu torci para que ela abandonasse a família ingrata e que caísse no mundo em busca de sua felicidade. Ainda que não a encontrasse, seria melhor do que a vida leva. Veja como entrei na história, até quis interferir na vida da personagem. Isto porque não entramos no pensamento da mulher, só vivenciamos o sofrimento dele. Não sei de que lado ficaria, faltou a versão dela.

Há uma outra parte bem interessante, que é a descrição da geografia da cidade e suas características e também da cultura pop dos anos 70. Vi que a minha cultura musical não é tão boa como pensava: conheci com este livro bandas e cantores como Wild Man Fisher, Captain Beefheart, Traffic, The Faces, Emerson e Soft Machine, por exemplo. Coloca algum som desses de fundo, que te teletransportará direto aos anos 70.

A tradição dos pubs é muito forte no Reino Unido (e na República da Irlanda). Karim cita um que funciona até hoje, o The Chatterton Arms. Se você olhar o Facebook do bar, verá um vídeo com dois caras rapando a cabeça a zero. E também poderão ler uma qualificação negativa de uma moça que disse ter sido maltratada e expulsa do pub com seu grupo de amigos, um deles gay, o que só corrobora com a história do livro, de que, ainda hoje, o subúrbio de Browley em Londres é uma lugar perigoso.

Eu demorei mais do que o esperado em terminar este livro, porque interrompi a leitura muitas vezes. Ficava curiosa e ia conferir as referências. A cultura geral que a leitura nos traz e a maravilha da Internet que nos permite visitar virtualmente tudo que lemos. Ser escritor hoje em dia exige muito mais cuidado e rigor, já que tudo pode ser checado.

A família e suas relações são o centro da narrativa. E família é coisa que dói:

“(…) os psicólogos londrinos aconselhavam que a pessoa vivesse a vida à sua maneira, apesar da família, se não quisesse ficar louca.”(p.85)

O autor aborda vários assuntos universais e preocupantes através do seu personagem Karim: a homofobia, a pederastia e o bullying. Um professor de Karim o chamava de “marica”, mas o sentava em suas pernas e lhe fazia cócegas. Karim voltava da escola cuspido e sujo das coisas que lhe jogavam, fora os insultos racistas. O livro tem uma parte cômica, mas também outra muito triste. O narrador- personagem conta que um professor de artesanato teve um ataque cardíaco, porque um aluno neo- fascista colocou o genital de outro aluno num torno e começou a girar a manivela. Pesado. E que os fascistas lhe obrigavam a cantar hinos, urinavam nos seus sapatos e que um deles lhe marcou o braço com um ferro em brasa, como se faz com gado. Ele agradecia quando conseguia chegar em casa sem nenhuma ferida grave. Inglaterra, década de 70. A ficção imita a realidade, acredite.

Esta obra não é aborrecida em nenhum momento. É muito cinematográfica, é fácil imaginar os cenários e pessoas. Inclusive foi feita uma série na BBC com esta obra. Adivinha quem fez a trilha sonora? O grande David Bowie. O artista também é citado na obra (p.92), ele estudou na mesma escola de Karim, quando ainda chamava- se “David Jones”. Havia uma foto coletiva num corredor da escola e os alunos que sonhavam em ser estrelas de rock se ajoelhavam diante da foto e rezavam.

Veja aqui um trecho da série que passou na BBC2 em 1993:

The Buddha of Suburbia

E aqui a música The Buddha of Suburbia com o inesquecível David Bowie, com várias cenas da série:

Há também muitas referências literárias. Karim adorava chá e andar de bicicleta, que usava como meio de transporte. Passou de bike em frente à casa do escritor londrinense H.G. Wells (1866-1946), que nasceu na Bromley High Street (p. 87), autor de obras como “A máquina do tempo”, “A Ilha do Dr. Moreau” e a “A guerra dos mundos”, por exemplo. Londres é uma cidade fascinante, em todos os lugares encontramos casas de gente artistas incríveis. Talvez seja a minha cidade favorita de todas que conheci até hoje, isso com a visão de turista, para morar é outra história, e menos idílica.

Na página 88, há uma referência aos brasileiros: “A gente do nosso bairro era fanática por compras. Comprar era para eles o que é cantar e dançar samba para os brasileiros.” Pois é, realmente…o brasileiro anda sambando mais do que nunca.

Do amor não há como fugir, adiar, porque isso gera muito sofrimento aos apaixonados. O amor é urgente e torna gigantes os implicados, conseguem saltar qualquer barreira. E assim foi com Harry e Eva. Ambos casados e romperam com seus respectivos para ficarem juntos. Karim foi morar com eles e Helen levou o filho mais novo.

Quase todos os personagens gostam de livros. A literatura está incorporada na vida deles. Quem dera fosse assim também na vida de todo mundo na realidade (como é na minha). Gostaria que fosse corriqueiro, por exemplo, em uma reunião de amigos, alguém que tirasse um livro da bolsa e começasse a ler para todos um verso ou trecho incrível de alguma obra que está lendo no momento, sem que ninguém achasse estranho ou aborrecido. Charlie, o filho de Eva, faz isto. Tira um livro de poemas e começa a ler nos momentos mais inusitados.

A obra tem duas partes, a primeira acontece nos subúrbios (finaliza na página 158) e a segunda em Londres. Eva, Harry e Karim mudam para West Kensington atrás de uma vida mais emocionante e menos racista. Nos anos 70, West Kensington era eminentemente um bairro de imigrantes (assim ainda é assim, aliás, Londres inteira).

A segunda parte foca mais na carreira de ator de Karim, os bastidores e sua relação com Eleanor, uma moça com problemas psicológicos, pois havia perdido o namorado, também ator, por causa de um suicídio. O rapaz era das Antilhas, muito bonito e talentoso, “na realidade melhor do que muitos”, mas as portas não se abriam por causa da sua cor, ele só conseguia papéis de figuração:

“A polícia o levava cada dois por três e lhe submetia a interrogatórios tormentosos. Os táxis nunca paravam pra ele. Lhes diziam que não havia mesas vazias nos restaurantes.” (p.259)

Há também promiscuidade. A cena mais forte acontece na casa do dono da companhia de teatro onde trabalha karim e Eleanor. Pyke e Marlene, casal de meia idade, de certa forma impõem ao jovem casal sexo a quatro. Karim leu nas entrelinhas, que se não o fizesse poderia correr o risco de perder o seu papel na companhia. Mas também não foi problema, o casalzinho é bastante liberal. Parece que nos anos 70, antes da descoberta do vírus HIV, muita gente era….paz, amor e sexo livre era o lema dos hippies.

Citado na obra, na página 163, Gandhi morou num quarto neste bairro, na 20 Barons Court Road. E o vocalista da melhor banda do mundo, Freddie Mercury, também morou em West Kensington num apartamento na 100 Holland Road, W14, além do poeta Nobel de Literatura, W. B. Yeats. Ele morou com a família em Edith Villas.

Edifício em West Kensington, onde morou Freddie Mercury quando era casado com Mary Austin

Eva era a que tinha dinheiro. Ela comprou uma casa de três quartos de uma polaca, parecida com esta (foto acima) que Freddie morou. Nos últimos quinze anos, a casa tinha sido alugada para estudantes e estava bastante estragada. Um pardieiro para Harry. No subúrbio a casa deles era muito melhor. West Kensington fica ao lado do caríssimo Kensington, bairro que Freddie Mercury mudou depois de rico para uma casa chamada Garden Lodge. Depois da sua morte, a casa ficou para sua ex- esposa e amiga, Mary Austin. Voltando para a ficção, Eva reformou a casa, que virou um palacete e teve até festa de inauguração.

Karim, que viajava à deriva, conseguiu encontrar um caminho, o teatro. Só que seu primeiro papel foi de Mowgli, o menino lobo. No ocidente é comum a falta de papéis importantes para atores orientais e africanos, que não sejam algo muito específico, o que não é aceitável numa sociedade multirracial. O papel de Mowgli lhe foi dado por seu aspecto indiano e lhe pediram que falasse com o sotaque deste país, sendo que ele é inglês e nunca havia estado na Índia.

E a questão da desigualdade, da luta de classes, da opressão trabalhadora engole seus ideais para trabalhar, porque quem os emprega são os que têm o poder. Esses que herdam facilidades, que rodam em círculos de gente influente e que têm a facilidade e acesso a lugares que o filho do pobre não pisa, onde tudo lhe é favorável, mas ainda por cima acreditam ter algum mérito. Não têm.

É maravilhoso quando se termina a leitura de um livro com pena. Ele tem mil referências que me fizeram consultar bastantes coisas, muito rico culturalmente, além de questionar assuntos que nos preocupam como: o racismo….

(…) Trata de proteger- te do teu destino, de ser mestiço na Inglaterra. Para ti deve ser difícil de aceitar…não pertencer à nenhum lugar. E também o racismo. (p.182)

…e ainda, as drogas, o machismo na forma de opressão e violência contra as mulheres, a liberdade pessoal contra a moral religiosa, a repressão e violência contra os homossexuais, a falta de perspectivas da juventude e a relação entre pais e filhos. Depois de muito tempo sem se falarem, karim viu seus pais conversarem na estreia da sua peça:

A primeira coisa que me ocorreu ao ver- los é o pequeninos e tímidos que pareciam papai e mamãe, o muito frágil e envelhecidos que estavam e o pouco natural que parecia a distância que os separavam. Você passa a vida toda pensando em seus pais como monstros opressores e protetores que tudo podem e, de repente, um dia volta e lhes pega desprevenidos e o resultado é que não são mais que pessoas frágeis e apreensivas que tratam de sair adiante o melhor que podem. (p. 293/294)

E a questão da identidade: Karim reflete no enterro de Anwar, pai de Jamila, que morreu de um enfarto ao ver o marido da filha, Changez, em plena transa com uma prostituta japonesa. Jamila e Changez viviam separados, Jamila só fingiu o casamento imposto pelo seu pai, que mantinha o costume da Índia dos casamentos arranjados. Pode haver um conflito interior muito grande quando culturas se misturam e brigam entre si, veja:

Agora, ao olhar a todos aqueles seres desconhecidos- os indianos-, me dei conta de que em certo modo eram minha gente, ainda que tivesse passado a vida tratando de negar e ignorar. Me sentia envergonhado e vazio ao mesmo tempo, como se me faltasse metade do meu corpo, como se estivesse conspirando com meus inimigos, esses brancos que queriam que os índios fossem como eles. (p. 273)

Os orientais e africanos, principalmente, podem sofrer um choque cultural grande ao vir para o Ocidente. Aos ocidentais pode ser um símbolo de opressão machista o lenço muçulmano, por exemplo, mas muitas não sentem assim. O respeito é o fundamento de tudo. Não sou a favor de proibir o lenço como cogita- se em alguns países europeus, como na França. As pessoas não têm que deixar de ser quem são para agradar o Ocidente. Será que não é possível uma convivência pacífica e enriquecedora? Tenho certeza que sim. Cristãos, judeus, islamistas, ateus, budistas, hinduístas, espíritas podem e devem conviver em harmonia e com a possibilidade de uns aprenderem com os outros. Eu creio nisto, a Babel é aqui.

(…) para alcançar a verdadeira liberdade, havia que livrar- se primeiro de todas as amargurar e ressentimentos. Como seria isto possível se todos os dias se geravam novas amarguras e ressentimentos? (p. 292)

Esta é uma obra valente que mostra o outro lado de uma Inglaterra que, para muitos ingleses, não interessa mostrar. Bravo, Kureishi, pela coragem! Desconstrói a ideia de uma Inglaterra acolhedora, multicultural e integradora. E ainda há muito a ser feito.

Os novos europeus, às quais eu me incluo, às vezes não temos histórias bonitas que contar. Eu sou branca, mas já sofri ataques xenófobos em Lisboa, Barcelona e Madri, já me mandaram de volta ao Brasil algumas vezes. E já vi outros sofrerem. A Europa não é o paraíso idealizado por muitos brasileiros. A forma de combater a xenofobia e o racismo? Não se calar, combater, brigar. Não se pode aceitar e normalizar o inaceitável. A Europa é nossa também. O purismo de raças de Hitler deveria ter morrido com ele, com Salazar, Franco e Mussolini. Deveria, mas sobrevive ainda no ano de 2019. Veja este ataque racista num ônibus de Madri neste mês a uma mulher de etnia latina. Tristemente, constatei que aconteceu na linha do bairro que morei durante 10 anos. Muita coisa acontece, mas não há um vídeo para provar. Tal como no Brasil, os fascistas estão perdendo a vergonha de mostrar- se. Polícia neles! O energúmeno xingou a moça, a mandou “para o seu país”, ela respondeu que “aqui é o meu país”, e o sujeito começou a começou a esmurrá- la. Ela que desceu do ônibus. Quando acontece qualquer conflito, como uma disputa por um banco no ônibus, a primeira coisa que atacam é em relação à nossa origem.

O fascismo vive no coração de muitas pessoas, a semente do mal não para de brotar.

O final do livro foi o que menos eu gostei. Pareceu final de novela da Globo, onde no último dia tudo se resolve e acaba em festa, em final feliz. Mais ou menos isto. Embora a última frase tenha sido excelente.

Entrou para os meus favoritos. Recomendadíssimo! A edição lida e um pedaço a minha biblioteca:

Kureishi, Hanif, El buda de los subúrbios, Anagrama, Barcelona, 1994. Páginas: 336

E disse o sábio Buda do Subúrbio:

– Creio que a felicidade só é possível se nos deixarmos guiar pelos nossos sentimentos, nossa intuição e nossos desejos verdadeiros. Se a pessoa age empurrada pelo sentido de dever, a obrigação, o sentimento de culpa e o desejo de contentar os demais, só consegue a infelicidade. (p.102)

Buscar a felicidade antes que seja tarde. A vida tem algum sentido, se não?

“Consciência corporal”: tecnologias de formação do sujeito em “O Estrangeiro”, de Albert Camus, por Elton Uliana

Albert Camus

 

Durante séculos a pena de morte, muitas vezes acompanhada de refinamentos barbáricos, tenta conter o crime; no entanto, o crime persiste. Por quê? Porque os instintos que estão em guerra no homem não são, como afirma a lei, forças constantes em um estado de equilíbrio.

 (Albert Camus)

 

 

O Estrangeiro (1942), de Albert Camus, é um romance composto sobre o absurdo e contra o absurdo da sociedade moderna. A narrativa sombria do romance retrata a vida de um jovem “vagando à margem da sociedade, preso em um jogo ambivalente de solidão e sensualidade, inocência e culpa. Através da vida obstinada do narrador Meursault, o romance mostra a inarticulação entre uma consciência individual e o mundo, um impedimento entre um Eu emergente e a sociedade hipócrita e conspiradora que o cerca. À medida que o romance avança, a condição existencial do protagonista se torna gradualmente um estado subjetivo de “ser-Parasi”, que é continuamente ofuscado por um sistema rígido de justiça externo e, ao mesmo tempo, interiormente perplexo pela distorção de tal sistema. Camus permite que o contraste entre o niilismo individual e o absurdo conceitualizado sob aforma de alteridade permeie a narrativa até que, eventualmente, o narrador mata um homem e se torna efetivamente incapaz de elaborar seus sentimentos e de se ver como um criminoso. Fortemente informada pela perspectiva teórica de Camus sobre o Absurdo, a subjetividade do narrador, com sua lucidez (ou falta dela), é menos afiliada à de uma classe ou coletividade do que à psicologia de seu próprio Eu solitário, apóstata e cada vez mais isolado. Nesse contexto, até a questão de agência e de escolha parece gratuita e irracional. Se a rejeição do romance com relação à argumentos fundamentados apresenta problemas genuínos impossíveis de serem reconciliados em termos filosóficos, a estética literária de Camus incorpora em sua própria estrutura todas as ansiedades ontológicas que o texto se propõe a dissipar. Este estudo analisará O Estrangeiro para explorar a atitude paradoxal do romance em relação à percepção, subjetividade e pertencimento social. Argumentarei que a identidade de Meursault resume as antíteses da cultura, da sociedade e do direito, que são algumas das características do pensamento existencialista. Além disso, sugerirei que o quadro narrativo que constrói a identidade de Meursault gesticula ironicamente para seu próprio artifício inevitável: tenta nos convencer de que o pensamento racional é limitado, mas, ao fazê-lo, produz um construto linguístico altamente racionalizado.

A indiferença intratável de Meursault representa um ataque às convenções sociais. Camus elabora um encontro antitético entre o Eu e o Outro, indicando desde o início que os sentimentos de Meursault estão desdenhosamente em oposição ao que, socialmente, se espera dele:

[O] diretor continuou falando, mas eu não prestei muita atenção. Por fim ele disse: Agora suponho que você gostaria de ver sua mãe? Levantei-me sem responder e ele liderou o caminho para a porta.

      (O Estrangeiro, p.11).

 

O romance decididamente propõe uma reversão da ordem social. O narrador neste momento nem chega ao nível em que as responsabilidades éticas e morais são relevantes. Sua atitude moralmente inerte é, em certo sentido, destrutiva da solidariedade humana, mas também é, perversamente, um sinal dela. O absolutismo impessoal da conduta do personagem parodia a impessoalidade total dos laços que nos conectam a humanidade comum, algo que nenhum impulso subjetivo pode deixar de lado. No entanto, essa capacidade de se desvencilhar do conteúdo consciente da percepção é para Camus, e para a maioria dos escritores existencialistas, não uma lógica estranha, mas uma lógica estrutural. A indiferença autônoma e irrefletida de Meursault (‘Mamãe morreu hoje. Ou talvez ontem, eu não sei.’, O Estrangeiro, p. 9) e o comportamento socialmente impeditivo representam não apenas uma personificação do fenômeno da má fé, mas também um radical rejeição da categoria ontológica “ser-Por-outros. Esse estado se manifesta, segundo Jean-Paul Sartre, através de uma preocupação com o que os outros pensam, uma maneira de estar consciente de si mesmo no mundo que geralmente produz e prolifera a vergonha. A ação de Meursault contraria e desafia a suposição de que a consciência individual está unida por compartilhar as mesmas semelhantes tipificações do mundo e suas experiências nele. Da perspectiva freudiana, a cultura normativa reprime o instinto e a liberdade humanas, mas a tendência de Freud era privilegiar a cultura e não a natureza. Ao contrário de Freud, que vê o ser humano vinculado a um sistema de restrições necessárias para a sobrevivência da humanidade na sociedade, mesmo que ele esteja ciente das consequências disso, Camus reinstala empaticamente em O Estrangeiro a dicotomia natureza-cultura. Meursault é ao mesmo tempo restringido por sua própria narrativa e transgressor dela. Da mesma forma que o texto propaga o conceito existencialista de “ser-Parasi com sua negação de convenções sociais, a conexão impessoal do protagonista com o mundo exterior e sua falta de vínculo humano põem em risco a tradição, o comportamento público e o código social.

      Camus exacerba esse dilema hermético, retratando seu herói no modo pré-reflexivo, apegado vigorosamente à ética da autenticidade e sinceridade. Em sua determinação ética, Meursault se recusa a mentir (se não em todos os sentidos, como o texto finalmente revela, pelo menos à seus sentimentos): Respondi que nem mamãe nem eu esperávamos algo mais um do outro, ou de fato de outra pessoa, e que ambos nos acostumamos às nossas novas vidas (O Estrangeiro, p. 85). Mentir, segundo Camus, não é apenas a ficcionalização da verdade; é também, e mais importantemente, uma relação hiperbólica com a realidade, é afirmar mais do que realmente se sente. Em seu estudo da Filosofia do Absurdo de Camus, AviSage observa que, se Meursault é incapaz de mentir, é porque ele representa o paradigma autodeterminado do estrangeiro-absoluto, uma personificação das ideias de inocência e irrepreensibilidade de Camus. A meu ver, essa situação é mais paradoxal: Meursault é tão incapaz de mentir quanto ele é incapaz de dizer a verdade. Suas decisões não se baseiam em uma avaliação ética que favorece a verdade sobre o engano ou a autenticidade sobre a falsidade; em vez disso, elas pertencem ao nível de “percepção corporal”, um estágioem que o personagem está submerso em um lodo de sensualidade, e não na percepção consciente. Ao construir seu personagem dessa maneira, Camus consegue capturar em seu romance algo intrinsecamente humano: o fato de que, no nível primário, somos todos animais instintivos, mas na sociedade humana não podemos levar essa suposição muito literalmente. Como alguns comentaristas sugeriram, o romance desafia irremediavelmente a relação entre a verdade humana e a justiça social. De fato, o discurso novelístico-filosófico de Camus é inscrito pelas próprias racionalidades sociais que ele deseja perturbar e transgredir. Se essa construção do“estrangeiro”, se a concepção de Camus de uma forma aparentemente utópica da existência representa uma elevação de seres individuais além de qualquer razão, ela também funciona, ironicamente, como uma ameaça ao capital, à sociedade e às relações humanas.

A identidade de Meursault no romance, então, é tão manchada quanto é apaziguada pela inadequação de sua consciência social. O herói do romance é uma espécie de comprovação das próprias tentativas filosóficas de Sartre de pacificar o dilema referente à autorealização por meio de papéis sociais e de agentesespontaneamente livres para derrubá-los. Na primeira seção do romance, a presença dos outros (representada pelos personagens secundários) não desempenha um papel significativo na formação da identidade de Meursault. Em certo sentido, essa negação de formas normativas de formação de identidade não significa que o olhar público externo não tenha sentido para Meursault. Em vez disso, ela indica que Meursault é textualmente construído nesta parte do romance, dentro da estrutura ontológica “ser-No-mundo”, privilegiada pela experiência e não pela consciência. Inversamente, uma mudança depercepção é produzida na segunda parte do romance, aumentando a instabilidade semiótica do texto :”Pareceu-me então que eu podia interpretar o olhar nos rostos dos presentes; foi uma simpatia quase respeitosa.” (O Estrangeiro, p.107). A prisão do protagonista o obriga a descobrir o outro e a refletir sobre o absurdo de sua própria existência, que agora não é apenas inflexivelmente “taciturna e retirada” da sociedade (O Estrangeiro, p.66), mas também fisicamente libertada dela. Nesse estágio, é quase como se Camus estivesse criando escrupulosamente em Meursault uma identificação com os outros apenas para que essas figuras externas se tornassem entidades subjetivas ofuscantes. Camus infunde no romance uma estrutura real de desidentificação, uma articulação que faz com que Meursault evite a interação social e se torne amplamente incorporado à textualidade.

      Ao lado de uma crise ontológica, o romance retrata uma trágica oposição entre Meursault e a sociedade. Em outras partes do romance, Camus torna transparente o distanciamento contínuo, curioso e eventualmente fatal na relação de Meursault com seus próprios motivos:

[O promotor] gostaria de saber se eu havia voltado sozinho à primavera com a intenção de matar o árabe. ‘Não, eu disse. “Nesse caso, por que ele estava armado e por que voltar exatamente àquele lugar?”, Eu disse que foi por acaso.

(O Estrangeiro, pág. 85)

 

A relação textual entre as ações aparentemente irracionais de Meursault e seu assassinato não pode ser explicada em termos de causa, efeito ou motivação (eu respondi prontamente que era por causa do sol, O Estrangeiro, p.99). René Girard argumenta que esse relacionamento sinistro é essencial e não acidental. Em certo sentido, a explicação de Girard justifica a controvérsia interpretativa em relação ao comportamento do personagem: um crime comum é geralmente pessoal ou ideologicamente motivado. Em outro, coloca o protagonista no domínio dos heróis trágicos, atribuindo as qualidades do evento às mesmas forças essenciais que presidem os destinos desses personagens. Do mesmo modo que as palavras crimee inocência são irreconciliáveis, o estado generalizado e esteticamente elaborado de “não-existência” de Meursault, embora glorificado energicamente no texto, nunca pode ser reconciliado com a sociedade tecnocrática moderna, como a estratégia de Camus para o desfecgo do romance demonstra: Ele [o juiz] anunciou que eu não tinha lugar na sociedade cujas regras fundamentais eu ignorava (O Estrangeiro, p. 99). O comportamento, assim como as ações de Meursault podem parecer insípidas, mas a narrativa tenta continuamente transmitir que, exatamente por não terem sentido, elas são altamente significativas. Dentro do contexto do Absurdo, a existência é aleatória e a ausência de qualquer causalidade preeminente para infundir significado leva à articulação de uma experiência libidinal imediata e instintiva. O problema é que esse conceito precisa envolver o conceito de ordem social e, de fato, de ideologia. Consequentemente, o ostracismo social de Meursault no romance demonstra-se tragicamente em desacordo com os valores culturais.

O poder transgressor do romance, então, é que ele dramatiza em sua própria estrutura interna um paradoxo crucial: o fato de que o valor colocado na ética mais elevada da justiça surge do fracasso das próprias relações sociais que ela procura presidir. A narrativa de Camus busca maneiras de fugir ou suprimir a objetividade espúria com que as instituições legais envolvem a sociedade e oprimem o indivíduo. Nesse sentido, o romance é um estudo dos resultados e consequências da maquinaria implacável de normas jurídicas, de seus efeitos concretos na sociedade, e não uma investigação do processo institucionalizado pelo qual elas foram e continuam sendo formuladas. Os tratados filosóficos de Camus sugerem que a essência do “absurdo” não está localizada separadamente no indivíduo ou no mundo; é antes um produto da coexistência dos dois. Se a ambivalência e a vulnerabilidade de Meursault representam rebelião; sociedade e justiça representam limitação. O romance representa, assim, um espelho da sociedade em que foi produzido:

Porque, afinal, a sentença que a havia estabelecido era ridiculamente desproporcional com sua persistência inabalável […]. O fato de a sentença ter sido lida às oito em vez das cinco […] todas essas coisas realmente pareciam prejudicar consideravelmente a seriedade de tal decisão.

      (O Estrangeiro, pág. 105)

 

Ao contrastar o funcionamento paródico das instituições sociais com o conceito igualmente absurdo de arbitrariedade, o texto tenta convencer o leitor de que qualquer julgamento de culpa é inevitavelmente errado. De fato, quanto mais o texto tenta normalizar a inadequação das interações de Meursault com o mundo social, mais confirma a inaptidão hipócrita e amoral desse mundo. David Sherman ressalta de forma convincente (apesar de considerar o romance um sucesso estético) que Camus trai o solipsismo de seu próprio trabalho no próprio ato de escrevê-lo. Expandindo o argumento de Sherman, torna-se plausível sugerir que Meursault acaba habitando o mundo do pensamento racional em seu próprio esforço para miná-lo, sendo aprisionado na racionalidade dos preceitos filosóficos do próprio texto.

     O Estrangeiro tipifica, de maneira bastante magnífica, a descrença existencialista em argumentos fundamentados, assim como evidencia a Filosofia do Absurdo de Camus, com seu foco em arbitrariedade, altruísmo e alienação. Argumentei que Camus dramatiza na própria estrutura de O Estrangeiro todas as ambivalências morais, éticas e estéticas de seu próprio pensamento filosófico, mesmo quando ele tenta mediá-las e torná-las acessíveis. Se a fidelidade do protagonista à verdade origina uma autenticidade individual, ela também produz um desengajamento coletivo com a conjuntura social que produz esse personagem. Os preceitos do Absurdo operam continuamente dentro do romance: nem o ambiente social em que Meursault vive, nem o mundo interior de seus pensamentos possuem qualquer organização racional. A estratégia predominante de Camus, na minha opinião, é nos fazer refletir não apenas na ficcionalidade do personagem que dá ao romance  seutítulo, mas também na ilicitude do mecanismo jurídico. O absurdo que está realmente em julgamento no romance não é o do protagonista que, de maneira aparentemente arbitrária, está se submetendo à sua própria percepção primária; mas sim a arbitrariedade dos sistemas social e judicial que preside o destino do personagem.

 

Referências bibliográficas 

 

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Sartre, Jean-Paul, Being and Nothingness: An Essay in Phenomenological Ontology (London: Routledge, 2003)

Sherman, David, Camus (Chichester: Wiley-Blackwell, 2009)


* Elton Uliana é crítico literário e tradutor brasileiro, residente em Londres e afiliado ao Centro de Estudos de Tradução da University College London e à Associação dos Tradutores Britânicos, veja.